jueves, 29 de agosto de 2013
92.-
- No sé que decirte.
- Yo menos.
- sonrió- Es todo muy raro.. Pero lindo a la vez.
- Si, es así... Creo que nuestra vida siempre va a ser así.
- Obvio.
- No puedo creerlo. No puedo creer que estoy embarazada.
- Y yo no puedo creer que voy a ser papá -me miró a los ojos-
- sonreí- El mejor papá del mundo, vas a ser.
- Si, vos decís.
- No es si yo lo digo, va a ser así.
- Como diga señorita.
- Señorita, suena lindo.
- Siempre te lo dije.
- Si, pero nunca le presté tanto atención como ahora.
- Bueno, señorita futura mamá.
- sonreí- Futura mamá, suena mas lindo aún.
- ¿Te gusta?
- Me encanta.
- Entonces, voy a decirtelo mas seguido.
- reí- ¿Solo para complacerme?
- Si. Aunque puedo complacerte de otra forma.
- ¡Pedro! ¿No te das cuenta que ahora ella nos esta escuchando?
- rió- ¿Ella?
- Obvio, porque va a ser una nena.
- No descartes que puede ser un nene.
- No. Mi intuición de madre..
- ¿Intuición de madre? Tenes a full, tus sentidos.
- reí- Tarado.
- Perdón.. Me decías..
- Que siento que va a ser nena.
- Bueno, yo no tengo intuición de madre.
- Ya lose, no soy tonta.
- Bueno, solo para asegurarme.
- Que tarado que sos. -reí-
- Bueno déjame terminar..
- Perdón.
- Te decía, que para mí va a ser nene, no sé porque. Lo siento.
- Por ahí quien te dice, tenes razón. Aunque no creo.
- Como vos digas.
- sonreí, y por impulsó toqué mi vientre- Ya lo amo, y solo hace un mes y medio que esta dentro mío.
- Me da tanta felicidad verte feliz.
- Créeme que lo estoy. Es todo muy raro, pero es hermoso a la vez.. No sé, no puedo explicarlo.
- Es hermoso. Y vos también sos hermosa.
- Gracias.
- Eso no se agradece, siempre fuiste hermosa.
- Mmm.. No sé.
- Créeme que si.
- Si vos lo decís.
- ¿Sabes qué me alegra también?
- ¿Qué?
- Saber que ya no te cortas mas. Que hace mucho no te lastimas, no lo haces. Eso me llena muchisimo el alma, en serio. No te imaginas.
- sonreí- A mi también me da muchisima felicidad, saber que de a poco lo estoy superando. Sé que todavía no estoy curada del todo, pero lo estoy intentando.
- Y lo vas a lograr mi amor. Vas a salir e esto, y mas a hora por él o ella.
- tomé su mano y la coloqué sobre mi vientre- Tu hijo. Nuestro hijo, nuestra familia comienza a formarse.
- Y eso es lo que mas amo. -besó mis labios-
- Te amo mi amor.
- Te amo mucho.
Unimos nuestros labios en un beso, dulce y tierno. Nos amábamos, y sentíamos la necesidad de estar juntos siempre, no importa que pase, que suceda entre nosotros.. Si fuéramos novios, o no, sentía que íbamos a estar juntos por y para siempre, sentía que nos queríamos a pesar de cualquier obstáculo que haya en el medio, y que podríamos afrontar cualquier situación que la vida nos pusiese delante.
Iba a ser mamá, todavía no lo podía creer. Estaba en shock, o media ida.. Era por esto, simplemente. Mi hijo (o hija) ahora en este momento, se había convertido en mi mayor prioridad, en la personita a la que yo tenía que cuidar y proteger de todo mal.
- ¿Vamos?
- Si, amor.
- ¿A mi casa no?
- Si, porque tenemos que pasar a buscar a Solci.
- Ajam. ¿Y si nos quedamos a cenar?
- ¿Decís?
- Si gorda. Y de paso le contamos sobre el embarazo.
- Me encanta la idea..
- Entonces vamos.
- sonreí- Si.
Emprendimos camino hacía la casa de Pepe.
Él ya había hablado con sus mamá, para decirle que iríamos y nos quedaríamos a cenar, ya que teníamos una noticia que contarles.
Llegamos a la casa de Pepe. Ya el cielo se encontraba algo oscuro, había comenzado a caer el sol, y eran mas o menos las siete y media de la tarde.. Entramos en el edificio y subimos, por el ascensor, aunque mucho no me gustaba la idea, pero bueno, lo hicimos, ya que no podía caminar demasiado.. Si ahora no podía hacerlo, no me imaginaba cuando estuviera de siete meses.
Tocamos timbre, y entramos..
- Hola Ana.
- Paulita ¿Cómo estas?
- Bien. ¿Y vos?
- Bien, gracias. Hijo. -besó su mejilla- ¿Cómo estas?
- Bien vieja.
- Me alegro.
- ¿Y papá?
- Papá esta por llegar en un rato. A las ocho mas o menos..
- A falta poco.
- Si , por suerte.
- sonrió-
- ¿Se quedan a cenar no?
- Si, obvio.
- Si Anita, obvio.
- Me alegra. Podemos pasar una linda noche todos juntos.
- Si, créeme que si.
- sonrió- Bueno, pasen y siéntense yo tengo que seguir con la comida.
- ¿Qué cocinaste vieja?
- Mmm.. ¿Sorpresa?
- Dale vieja, decime..
- No sé.
- Ai, Pepe ya te vas a enterar.
- Muero de hambre así que mejor apures la mano.
- rió- Mi hijo siempre igual.
- Obvio.
- ¿Anita y Sol?
- Estaba en el cuarto mirando la televisión, pero creo que se durmió.
- No me sorprende si se quedó dormida.
- Igual siempre que viene, se acuesta a mirar la tele, y se duerme.
- reí- Si, me imagino ¿Puedo pasar al cuarto?
- Obvio Pau, eso ni se pregunta. Sos de la familia.
- Todavía no me acostumbro. Gracias
- De nada. -lo miré a Pepe- Voy a ver a Sol amor.
- Bueno, dale.
- sonreí- Ya vuelvo.
Me dirigí a la habitación de los papás de Pedro, y entre. Solci estaba acostada mirando la televisión, va en realidad, estaba dormida, con la televisión prendida.
Me acerqué a ella y me senté a su lado. Se veía tan frágil, tan vulnerable que ninguna persona creería que fuera tan fuerte. Sé banco todo, absolutamente todo. Desde la partida de su papá, hasta la muerte de mi mamá. Nunca había visto a una nena tan especial como ella, nunca me había cruzado a alguien como ella. Sabía que muy pronto dejaría de ser esa nena chiquitita, para convertirse en una mujer, en esa abogada que ella quería ser cuando sea grande. Dejaría de ser mi hermanita (aunque para mí lo sería siempre) para convertirse en esa adolescente que solo disfruta de la vida, en ese persona que seguramente tendría un novio, luego formaría su familia, y trabajaría. Tendría hijos, la vida pasaba muy rápido, y creo que ella tendría que disfrutarla al cien por ciento. No como yo, que lo único que hice fue sufrir toda mi. Si, sus papás no están, pero tiene a mucha gente que la ama, y que la contiene, que la apoya en todo. Y esta su hermana mayor, que no va a dejar que sufra por cualquier cosa, que va a cuidarla, aconsejarla, y protegerla de todo lo que puede hacerle mal.
Acaricié su mejilla. Y ella se movió. Abrió sus ojitos, y se los rasgó con el dorso de su mano.
- Hola princesa.
- Pau. -sonrió- Ya viniste.
- Si, mi amor.
- ¿Cómo te fue?
- Muy bien.
- Si. ¿No tenes nada?
- No. No tengo nada.
- ¡Si! -gritó y saltó a abrazarme- ¿Ya te curaste todo?
- Si, todo. Todo.
- Bien. Ahora podemos jugar como siempre.
- Si, como siempre.
- ¡Si!
- Loquita que sos. -besé su mejilla tiernamente-
- rió- Te amo mucho Pau.
- Yo también mi chiquita hermosa.
- Siempre juntas.
- Siempre, sin importar que pase.
Ella sonrió y volvió a abrazarme.
Continuara:
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Hola, eh aquí el capítulo de hoy.
Ojala les guste, los capítulos que quedan son lindos, lindos. Disfruteeeeeeen de los últimos. Las quiero. :)
miércoles, 28 de agosto de 2013
91.-
Nos encontrábamos en el consultorio de Dario.
Realmente estaba muy nerviosa, necesitaba saber el resultado de esos malditos análisis, y que de una vez por todas me digan si me había curado, si no tenia nada, o si había empeorado.. De verdad que no nada de lo que me dijeran iba a sorprenderme.
Dario se sentó frente a nosotros, y comenzó a hablarnos.
- Bueno, chicos ¿Cómo están?
- Bien, gracias.
- Me alegra. En especial me gustaría hablar con vos Pau.
- Si, obvio.
- ¿Cómo te sentís?
- Bien. A veces igual vuelven esos mareos, o dolores de cabeza que tengo. Pero nada mas.
- ¿Segura?
- Si, si. Segura.
- ¿No me miente? -le preguntó a Pedro.
- rió- No.
- Ah bueno, mejor.
- Si.
- Bueno Pau. Los resultados ya están.
- ¿Y? ¿Qué salió?
- Tranquila.
- Bueno, tenes razón. Perdón.
- Bueno, te explico. Yo ya los miré, los observé.. Para no sorprenderme de lo que dirían.
- ¿Y qué dicen?
- Primero antes que nada, necesito que me digas algo.
- Si, obvio. ¿Qué pasa?
- No tiene nada que ver con algo clínico, pero igual.
- No, obvio. Esta bien.
- Bueno.. ¿Pau vos sos regular en tu ciclo menstrual no?
- Si, a veces cambia, pero si. ¿Por? ¿Qué pasa?
- Nada, solo necesitaba saber eso. ¿Y cuándo fue la última vez que te vino?
- Mmm.. Hace -pensaba- El mes pasado. No entiendo que tiene que ver esto.
- Pau, vos estas embarazada.
- ¿Qué?
La noticia me cayó como un balde de agua fría. Realmente me esperaba cualquier cosa, menos una noticia como esta. No creía, y nunca iba a hacerlo, en que podía quedar embarazada, y mucho menos con esto de la anemia... Realmente no podía creerlo. Estaba feliz, pero a la vez tenía miedo, ese miedo que seguramente, tenían todas las madres primerizas.
- ¿Cómo que estoy embarazada? No. No lo entiendo.
- Si Pau.
- ¿Pero.. No era que yo no..?
- Si, lose. Pero tu anemia no se acrecentó y por ende, tenías posibilidades de quedar embarazada.
- Eso quiere decir que.. ¿Me cure?
- Si, Pau. Gracias al tratamiento que hiciste, y todo.. Tu anemia se fue.
- sonreí- No lo puedo creer.
- Créelo porque es verdad.
- Es todo muy raro.. Pero lindo a la vez, no se..
- Disfruta de esto. Es una etapa muy linda.
- Gracias en serio.
- ¿Vos sos el papá no?
- Si. -sonrió Pedro-
- Bueno. Felicitaciones, van a ser papás.
- sonreí- No lo puedo creer de verdad, es hermoso esto.
- Muchas gracias.
- De nada chicos.
Todavía no caía en lo que me habían dicho "Pau, vos estas embarazada". Esas palabras, esa frase, todo fue muy rápido. Fue como si ayer me hubieran dicho.. "Por ahí no puedas tener hijos". Pensar en el hoy, en ahora, y en esto, me hacía muy bien, me hacía sentir feliz.
Comencé a creer que en el medio de toda la tormenta la luz estaba comenzando a verse, y por fin podríamos ser felices de una vez por todas.
Lo miré a Pedro, y sonreímos al instante, ambos, juntos. Besé sus labios, pude notar la felicidad en su cuerpo, como yo lo sentía también. Nuestras manos seguían unidas, y creo que no iban a separarse.
- Te amo.
- Te amo mi amor.
Íbamos a ser papás. Todavía no lo podía creer, y creo que tampoco iba a hacerlo.
Todo estaba empezando a mejorar, y realmente quería y necesitaba disfrutarlo.
- Chicos, le tengo que decir algo mas.
- ¿Qué?
- Si quieren podemos hacer un ecografia ahora.
- ¿En serio?
- Si, si ustedes quieren.
- Si, obvio.
- Y de paso miramos como esta ese hermoso bebito.
- Si -sonreí- ¿De cuánto estoy?
- Estas de un mes y medio.
- Pero a mí me vino, hace un mes.
- No, eso no puede ser. Seguramente tuviste pérdidas.
- ¿Cómo pérdidas?
- Tranquila Pau. No va a pasar nada, son normales en las madres primerizas.
- ¿Si?
- Si, no te preocupes. ¿Hacemos la eco?
- Si, dale.
Me dirigí a la camilla, y me acosté en ella. Levanté mi remera, y Dario colocó un líquido, frío, sobre mi vientre.
Pepe estaba a mi lado, tomando mi mano. Estábamos juntos como siempre lo estaríamos. Nuestro amor había crecido, y ahora estábamos mas unidos que nunca.
- Bueno Pau. Vos a apretar un poquito, por ahí duele.
- Esta bien.
- Bueno a ver -presionó sobre mi vientre- A ver si se ve.. -miraba la pantalla- Si, miren ese puntito chiquito que se ve ahí ,ese es su hijo chicos.
- sonreí- No puedo creerlo.
- Felicitaciones una vez mas.
- Gracias, Dario en serio.
- De nada.
- lo miré a Pedro y sonreí- Vas a ser papá amor.
- Y vos la mejor mamá de todas.
- Te amo.
- Te amo mucho, princesa. -besó mi frente-
- sonreí- ¿Cuándo vamos a poder saber el sexo?
- Falta un poco para eso.. Entre los cinco y seis meses.
- Ah bueno.
- Listo, terminamos. ¿Quiere llevarse la ecografia?
- Si, obvio que quiero.
- Bueno, ahora se las traigo.
- Dale.
- Toma Pau. -me alcanzó un toalla- Limpiate el vientre.
- Gracias.
- Ya vuelvo y traigo la ecografia.
- Bueno.
Dario se fue, y nosotros nos quedamos allí. Me bajé de la camilla. Y abracé a Pedro. Luego lo miré a los ojos, y volví a sonreír, era inevitable no hacerlo.
- Estas embarazada mi amor.
- No lo puedo creer. -dije con lágrimas en mis ojos- De verdad.
- Sos tan hermosa.
- Vos. Gracias por hacerme tan feliz.
- No me agradezcas nada. Créeme que yo soy muy feliz.
- Te amo mucho.
- Te amo.
Volvió Dario con la ecografia en su mano. Nos la entregó.
- Acá esta.
- Muchas gracias.
- ¿Cuándo tenemos que volver?
- Dentro de uno o dos meses, mas o menos.
- Ah bueno.
- Cuidate Pau. Trata de no hacer esfuerzo, y el reposo suficiente.
- Esta bien.
- Ahora si chicos. Listo, nos vemos dentro de unos meses, y cualquier consulta que tengan me llaman.
- Bueno, gracias.
- De nada. Chau.
- Chau Dario.
Salimos de la clínica, y ns dirigimos al auto. Una vez allí, sentados. Pedro comenzó a hablarme.
Continuara:
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No lo puedo creer, subi dos días seguidos, ah (? JAJAJA..
Dedicado especialmente el capítulo a la genia de @VickyCivitelli ..Aqui esta la dedicación que te prometí. Viste que valía la pena el capítulo de hoy. Gracias, por lo del otro día. Sos una excelente persona Vicky.
Finalmente los famosos resultados :O !! Quedo embarazada mujeres, jajaja. ¿Comentarios? Por favor.
Ah una cosita ¿Nena o Nene? Me dicen, necesito saber que quieren, porque yo siempre que tienen un hijo es nena, y por ahí ahora quieren cambiar, o nose. Gracias por leer, besos.
martes, 27 de agosto de 2013
90.-
(Cuenta Pedro)
Me encontraba yendo a la habitación de Sol, la verdad que no me gustaba que se peleara con Pau, o le grite. Ella no tenía la culpa de lo que les estaba pasando, ninguna de ellas, ni nadie tenía la culpa. La vida les había impuesto algo en medio del camino, y como siempre lo hicieron tendrían que "pasar la tormenta" como dicen.
Llegué al cuarto, y golpeé la puerta.
- Solci, soy Pepe abrime.
- ¡No! Andate, déjame sola.
- No. No te voy a dejar sola.
- Andate Pepe. No quiero, seguro estas con Pau.
- No estoy con vos.
- Mentira.
- En serio princesa. Estoy yo solo.
- ¿De verdad?
- Si amor.
- Bueno, esta bien.
Escuché que se levantó de la cama, y se acercó hacía la puerta para abrirla, ya que estaba trabada. Ella la abrió, y luego tuve que entrar.
Vi como estaba acostada en la cama. Me acerqué a ella y me senté a su lado.
- ¿Qué pasa Solci?
- Quiero a mi mamá.
- Pero eso no puede pasar hermosa.
- Pero yo la quiero igual.
- Ya lose, mi amor..
- ¿Y por qué no vuelve?
- Es difícil princesa. Ya lo vas a entender cuando seas grande.
- ¡Ya soy grande! -gritó-
- Eso yo ya lose.
- ¿Y entonces por qué no me cuentan nada?
- Si sé lo preguntas a Pau, seguro te lo cuenta.
- Estoy enojada con Pau. -dijo escondiendo su cara bajo la almohada-
- ¿Por qué estas enojada?
- Porque le grité.
- ¿Y por qué? ¿Puedo saber?
- Porque quería peinarme yo sola, como lo hacía mi mamá, y no podía.
- ¿Y?
- Y me dijo me ayudaba, y yo le grité porque no quería, porque ya soy grande y puedo peinarme sola.
- Pero si ella quiso ayudarte fue porque se dio cuenta que no podías.
- ¡Si que podía!
- No, enana. Si ella te lo dijo no fue porque sos chiquita, sino porque quiere ayudarte.
- No sé.
- Si enana. Es así. Ella no quiso decir que sos chiquita.
- Pero..
- ¿Pero qué?
- Ella ahora seguro esta enojada.
- ¿Estas segura?
- Si. Porque le grité.
- ¿Y si vas y le das un abrazo fuerte?
- No sé. Tengo miedo.
- ¿Miedo? ¿Por qué hermosa?
- Porque por ahí ella no quiere.
- ¿Cómo no va a querer? Ella te ama enana. Siempre quiere un abrazo tuyo.
- ¿En serio? -sonrió-
- Si mi amor. Anda de verdad.
- Bueno.
- Dale.
- Pepe.. ¿Me aocmpañas?
- Obvio Solci. Vamos.
La tomé de su mano. Y fuimos los dos juntos hacía el living, donde se encontraba Pau.
(Vuelve a contar Pau)
Me encontraba sentada en el sillón de mi casa. Esperando a que Pepe saliera del cuarto de Sol, o al menos ella viniera a verme, no lo sabía. Lo único que quería era que mi hermana viniera y me diera un abrazo, o un beso en la mejilla, o cualquier cosa. Me conformaría con una sonrisa.
Miré hacía el pasillo, y venía Solci caminando de la mano de Pepe.
Se acercó a mí, y me abrazo. Sin decirme nada, sin mirarme, simplemente me abrazó.
- Perdón por gritarte Pau.
- Sh, bonita. Ya esta no me pidas perdón.
- Es que.. yo quería ese peinado, y te grité..
- No importa mi amor.
- Perdón.
- Ya esta Solci. Basta.
- me miró llorando- ¿Me peinas?
- sonreí- Pero si no lloras.
- Bueno.
- Entonces si.
- Si. Te quiero mucho Pau.
- Yo también princesa. Te amo.
- sonrió-
- Anda a buscar el peine, y veni.
- Bueno.
Ella corrió hacía su cuarto a buscar el peine, y alguna colita.
Yo me paré de donde me encontraba sentada, el sillón. Y me coloqué frente a Pedro.
- Gracias una vez mas. -dije sonriendo-
- De nada mi amor.
- En serio, gracias. No sé que haría sin vos.
- Ya esta un gracias te acepto.
- Bueno che.
- rió- Te amo mucho bonita.
- Te amo mi amor.
Unimos nuestros labios en un beso. Nos separamos, pero quedamos abrazados. En su pecho, me sentía protegida.
- No tengas miedo.
- ¿Miedo? No tengo miedo.
- Pau te conozco, y sé que tenes miedo por los análisis.
- Bueno, puede que un poco.
- No va a pasar nada.
- ¿Cómo estas tan seguro?
- Porque lo siento. No me preguntes porque.
- Esta bien. ¿Puedo confiar en tu palabra?
- Siempre.
- reí- Tonto.
- Bueno, vos me preguntaste.
- reí- Tenes razón.
Vuelve Sol corriendo desde el cuarto con una colita, y un peine en sus manos. Me los dio a mí, y yo comencé a peinarla.
Mientras que Pepe buscaba las últimas cosas, antes de salir para la casa de su mamá, y de ahí iríamos a la clínica. Terminé de peinar a Sol, ella se puso su campera y salimos.
Llegamos a la casa de la mamá de Pepe, la saludamos y dejamos a Solci con ella. Mucho no me gustaba la idea, no quería molestar a sus papás, pero él insistió, y bueno.. No iba a negarme.
Llegamos a la clínica y bajamos. Realmente, tenía que admitir que me sentía un poco nerviosa, o ansiosa.. La verdad que no lo sabía. Pero necesitaba saber el resultado de los analísis, pero a la vez no. Era complicado, y creo que yo solamente iba a entenderme.
Nos acercamos hacía la secretaria, preguntamos por el doctor, Dario Gutierrez, y nos dijeron que nos iban a llamar por la puerta número 523, segundo piso.
Ya en la sala de espera, sentados, y esperando a que el doctor nos llame.
- Tranquila mi amor.
- Tengo miedo, en serio.
. No hay porque tenerlo.
- ¿Y si tengo algo malo? Aparte de lo otro.
- No, ya vas a ver.. Seguro son buenas noticias.
- ¿Buenas noticias? No lo creo.
- Si, mi amor.
- Okei, confío en ti.
- Confía en serio.
- Bueno. -sonreí- Te amo mucho.
- Te amo mas.
Estuvimos esperando unos cuantos minutos. Hasta que escuché mi nombre, que provenía desde la puerta número 523, el consultorio del doctor.
- ¿Paula Chaves?
- Acá.
- ¿Cómo andan chicos?
- Bien.
- Hola, Dario. -dijo Pepe-
- Hola. Bueno ¿Pasan los dos?
- No, ella..
- Si, los dos.
- ¿Ah sí?
- Si, por fa. Acompañame.
- Obvio amor.
- Bueno, pasen.
Entramos al consultorio, y nos sentamos, frente a nosotros estaba Dario, nos separaba un escritorio. Mi mano izquierda estaba entrelazada con una mano de Pepe, por debajo del escritorio. Estaba asustada, nerviosa.. No sabía que iba a pasar. Que iba a suceder. Pero tenía que estar preparada para todo.
- Bueno, Pau..
Continuara:
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Perdón, perdón.. Soy muy colgada con esta nove..
Les informo, quedan DIEZ capítulos y termina la nove :O Bueno, nada eso. Buenas Noches.
lunes, 19 de agosto de 2013
89.-
Una semana ya había pasado. SÁBADO, por la mañana. Nos encontrábamos desayunando, en la cama. Eran las diez de la mañana, Sol todavía dormía en su habitación.
Estaba fresco, afuera estaba nublado, día ideal para quedarse en la cama, y simplemente dormir, y dormir.
- No puedo creer que hayas hecho el desayuno.
- Bueno, hasta el desayuno te hago.
- Es un gran paso Alfonso.
- Bueno, Chaves. Al menos lo hice.
- Obvio, es bueno eso.
- Si, tengo que practicar.
- ¿Para qué?
- Para cuando tenga una hija ¿O no?
- ¿Con quién? Conmigo seguro que no..
- No digas eso hermosa. Sabes que voy a tener una hija con vos..
- No. Yo nunca voy a tener hijos.
- Si que vas a tener hijos Pau. Vamos a tener hijos, te lo aseguro.
- Nunca me voy a curar de esto.
- No lo sabes. Por ahí ya te curaste.
- Eso no es verdad.
- ¿Y si sacas un turno para el médico? Quien te dice..
- No quiero desilucionarme.
- De verdad. Con intentarlo no cuesta nada ¿O no?
- Bueno, puede que tengas razón.
- ¿Por qué no llamas?
- ¿Vos decís?
- Si hermosa. Dale.
- Bueno, esta bien.
- Todo va a estar bien, en serio.
Agarré el teléfono y marqué el número de la clínica, realmente tenía un poco de miedo. No iba a negarlo, en realidad estaba aterrada, moría de miedo. Y de saber los resultados. Aunque todavía no iba a saberlos, primero tenía que hacerlos.
Me atendieron rápido, y o casualidad, tenían un turno para hoy. ¿Algo mas? No quería. Pero bueno, no me quedó otra opción que aceptar.
Hoy a las cinco de la tarde tenía turno con Dario, para hacerme análisis de sangre, y todo tipo de estudios, que la verdad ni siquiera sabía cuales eran.
Volví a la cama con Pepe y me senté a su lado.
- ¿Y? ¿Qué te dijeron?
- Me dieron turno para hoy.
- ¿Para hoy? ¿Tan pronto?
- Yo tampoco puedo creerlo.
- Bueno, no tenes que esperar tanto.
- Si.
- ¿A qué hora?
- A las cinco ¿Me vas a acompañar?
- Obvio bonita.
- Gracias.
- De nada princesa.
Las horas pasaron y se hicieron las tres y media de la tarde, tenía que ducharme para ir al médico.
- Gordo, yo me voy a bañar.
- Esta bien Pau.
- ¿Vos? ¿Te bañas después?
- Si, si bonita.
- Bueno.
Me dirigí al baño. Allí abrí la ducha, y me sumergí bajo esa cascada de agua, que golpeaba sobre mi nuca. Necesitaba tranquilizarme, y relajarme un poco. No podía creer que dentro de unas horas tenía turno con el médico para hacerme análisis. Y todo para saber si me había curado de la enfermedad esta que tenía.
Salí de bañarme, y ya era hora de irnos para la clínica. Lo único que pedía era que no me dieran los resultados hoy. Necesitaba sentir que podía cambiar, que todo iba a estar bien, que no me había pasado nada, aunque sea por unas cuantas horas o días mas.
- ¿Ya estas amor?
- Si, si. ¿Vos?
- Si. Ya me cambié y bañe. ¿Solcí va con nosotros?
- Si. No tengo con quien dejarla.
- ¿Queres qué la llevemos a mi casa?
- No amor. No quiero que tu mamá tenga que ocuparse de Sol.
- ¿Voy a la casa de Pepe? -se metió Sol en la conversación-
- No amor.
- ¿Ai. Por qué no? Yo quería ir.
- ¿Queres que le diga a mi mamá?
- Si. Por fas Pau.
- Bueno, esta bien. Solo por hoy.
- Bien. Te amo hermana.
- Se,se. Dale, vamos.
- Esperen que llamo a mi casa, y vamos.
- Okei.
Pepe se fue a hablar por teléfono con su mamá, mientras que yo me quedé con Solci allí.
Ella se estaba mirando al espejo, tratando de peinarse.
- ¡Ai no puedo! -gritó-
- me acerqué a ella- ¿Te ayudo amor?
- No. Quiero hacerlo sola.
- Pero no podes.
- Pero quiero que me salga como me lo hacía mamá.
- Ai mi amor. Pero a mi tampoco me sale como ella la hacía.
- Pero yo lo quiero así.
- No se puede.
- ¡No me importa! -gritó-
- No grites Solci.
- ¡Quiero a mamá! ¡Aaahh! -gritó y corrió a su habitación-
- No Sol, espera.
Salió corriendo hacía la habitación. Iba a seguirla, pero Pepe justo apareció, seguro había terminado de hablar por teléfono.
- Ei. ¿Qué pasó bonita?
- Sol pasó. No se, se enojó porque quería peinarse como lo hacía mi mamá.
- Tranquila. No llores.
- Te juro que yo también la necesito muchisimo.
- Tranquila. ¿Queres que hable con ella?
- Cuando se enoja. Nadie puede hablarle.
- Al menos lo intento.
- Si, queres.
- Dale. En serio.
- Como quieras.
- Yo ahora hablo con ella. Pero vos no llores.
- Es inevitable no hacerlo, Pepe. Esta mal por la muerte de mi mamá y la entiendo.
- Tranquila mi amor.
- Abrázame. Por favor.
- Obvio princesa.
Me rodeó con sus brazos, y yo me apoyé sobre su pecho. Dejando escapar algunas lágrimas, intentando encontrar refugio en este lugar.
Me tuvo rodeada entre sus brazos unos cuantos minutos. Nos separamos y él besó mis labios.
- Ya vengo. Voy a hablar con Solci.
- Si te abre la puerta es todo un logro.
- Si, quédate tranquila.
- Espero.
- De verdad amor. Va a entenderlo.
- Okei. Espero acá.
- Dale, ya vuelvo.
- sonreí- Bueno.
Pepe se fue a hablar con Sol, al cuarto de ella.
Yo me dirigí al balcón, y me senté allí en el borde del ventanal, necesitaba un poco de aire. Me sentía mal, mareada, y con dolor de cabeza. Mis lágrimas caían sin poder detenerlas, necesitaba a mi mamá conmigo. Tenerla a mi lado, abrazarla.
¿Por qué mierda me pasó esto a mí?
¿Por qué no me morí yo?
¿Por qué la vida se empeñó conmigo?
¿Por qué? ¿Por qué?
¿Cuándo iba a dejar de sufrir? La pregunta sería diferente.. ¿Iba a dejar de sufrir? No lo sabía..
Continuara:
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sábado, 17 de agosto de 2013
88.-
- ¿Sabías que te amo?
- Si. Lo sabía. ¿Y vos sabías que y mucho mas?
- No. Yo solo sabía que me amabas.
- Y mucho mas que vos.
- Eso es mentira Alfonso.
- Vos estas mintiendo Chaves.
- ¡Cállate Alfonso!
- Vos Chaves.
- ¡Pau! -se escuchó que Sol gritó- ¡Veni!
- giré mi cabeza y la miré- ¿Qué pasa Solci?
- Veni. Dale.
- Bueno.
Me levanté del banco, y me dirigí hacía donde ella se encontraba, para saber que quería. Cuando llegué, estaba en piso, creo, que se había caído de la hamaca.
- ¿Qué te pasó Solci?
- Me caí.
- reí- ¿Cómo?
- No te rías tonta. Me estaba hamacando y me caí.
- Perdón. Dame la mano. -le tendí mi mano y ella la tomó-
- ¿Vamos a casa?
- Si, dale. Vamos.
- ¿Qué te pasó princesa? -preguntó Pepe-
- Me estaba hamacando y me caí. -rió- ¿Vos también te vas a reír?
- perdón, pero es un gracioso.
- Por suerte no te pasó nada.
- Si. ¿Vamos?
- ¿Por qué tanto apuro por ir a casa?
- Quiero ir al baño.
- Ah. Me lo hubieras dicho antes.
- Sorry. Pero no iba a gritarlo a los cuatro vientos.
- reí- Bueno, vamos. ¿Pepe venís con nosotras?
- Obvio.
Comenzamos a caminar en dirección a nuestra casa. Llegamos rápido, ya que Solci quería ir al baño.
Las horas habían pasado. Afuera ya estaba oscuro. Hacía un poco de frío, lo cual implicó que nos sentaramos en el sillón, con una manta, por encima de nosotros. Mientras que mirábamos la televisión, y esperábamos la pizza. Si, habíamos pedido pizza, ninguno tenia ganas de cocinar.
Sonó el timbre del portero, y Pepe se levantó a atender..Yo, definitivamente no iba a levantarme, estaba super cansada, y tenía frío.
- No te alteres Chaves.
- Bueno. -reí-
- Sos mala. Ya me las voy a cobrar.
- Bueno, cuando quieras. Espero tu venganza.
- ¡La pizza! -gritó Solci- Se va a ir.
- Que se vaya.
- le tiró con un almohadón- Tengo hambre Pedro Alfonso.
- Ah, pero veo que los genes vienen de familia.
- ¡Basta Alfonso! -gritamos al mismo tiempo-
- Bueno. Che. -atendió el portero- Okei. Dale, ya bajo. Ahí vengo.
- Bueno.
Pepe bajó a buscar la pizza. Mientras que nosotras seguíamos ahí, mirando la tele.
- ¿Pau?
- ¿Qué bonita?
- ¿No me voy a ir con papá no?
- No princesa. ¿Por?
- Por lo que pasó el otro día.
- No amor. No te va a llevar con él, en serio.
- Bueno, mejor. Porque no quiero irme.
- Y yo no pienso dejar que te vayas. -la abracé-
- Aparte, me gusta estar con vos. Y con Pepe.
- Y a mí me encanta que estemos juntos.
- Si. -sonrió- Te amo Pau.
- Yo también te amo hermanita.
- ¿Y la pizza? Tengo hambre.
- Ya va a subir Pepe.
- Bueno que se apure.
A los pocos minutos Pedro subió con la caja de pizza en su mano. Nos sentamos en el sillón, los tres, con una mesa frente a nosotros. Y nos pusimos a comer.
Mirábamos una película de dibujitos, como siempre. Porque Solci, miraba Disney Channel, todos los días de su vida. "El rey león".
Terminamos de cenar, y la película estaba terminando. Pero Solci, se había quedado dormida. Me levanté con cuidado para no despertarla.
- ¿Queres que la lleve yo Pau?
- No esta bien gordo.
- Bueno, mientras yo levantó esto.
- Dale, ya vuelvo.
- Bueno.
Levanté a Solci en mis brazos, y me dirigí a su habitación. Allí la acosté sobre la cama. Y besé suavemente su frente. Ella abrió sos ojitos, y sonrió.
- Descansa princesa.
- Quédate conmigo un ratito.
- Hasta que vuelva a dormirte ¿Si?
- Esta bien.
- besé su cabeza- Soña cosas lindas.
- Gracias Pau.
- Te amo, mi chiquita.
- Yo también.
Ella volvió a cerrar sus ojitos. Y se durmió, unos cuantos minutos después.
Me levanté con cuidado de la cama, cerré la puerta de la habitación y fui a donde se encontraba Pedro. Ya había levantado todo lo que habíamos usado para cenar. Y estaba sentado en el sillón, esperándome.
- ¿Ya se durmió?
- Si, por suerte. Espero que duerma toda la noche.
- Si, no te preocupes.
- me senté a su lado- Tiene mucho miedo. No quiere irse con mi papá.
- Tranquila amor. No se la van a llevar.
- Espero. Me muero si me la sacan, en serio.
- Basta bonita. No pienses en eso. No te la va a sacar nadie, te lo prometo.
- Gracias, en serio.
- No me agradezcas nada. Siempre voy a estar con vos.
- Te amo.
- Te amo. Mucho.
Unimos nuestros labios en un beso, un beso que duró bastante. Cuando nos separamos, a poyé mi cabeza sobre su pecho..
- No me olvidé que me tengo que cobrar lo de hoy.
- ¿Lo de hoy? ¿Qué cosa?
- Si. Hacete la tonta.
- Basta Alfonso. Fue tu culpa.
- Mentira. Ustedes se complotaron contra mí.
- ¿Nosotras? Nada que ver. Estas loco.
- Si, loco por vos. -se posó encima mío. A horcajadas de mí-
- ¿Qué haces Pedro? Salí de arriba tonto.
- No. Ahora sos mía.
- Siempre lo fui ¿Nunca te enteraste?
- Hasta ahora.
- Tonto. Dale, en serio.
- ¿Qué no puedo hacer esto? -acercó su rostro al mío-
- No.
- ¿Y esto tampoco? -besó mi cuello-
- No.
- ¿Y esto menos? -pasó sus manos por debajo de mi remera-
- Mmm..
- sonrió triunfante. Comenzó a subir lentamente con sus besos hacía mi boca- ¿Y esto? -besó mis labios-
- Eso no te lo discuto.
- Lo otro tampoco me lo discutiste.
- Bueno, puede ser.
- Sh.. Basta de hablar.
Besó mis labios, con pasión. Pero con ese toque de ternura al mismo tiempo. Volvió a posar sus manos debajo de mi remera. Y ...
Nos encontrábamos acostados en la cama, luego de haber hecho el amor. Estaba apoyada sobre su pecho, del lado derecho. Mientras el acariciaba mi espalda desnuda, y yo entrelazaba los dedos de su mano con la mía.
- Creo que tenemos que dormir.
- Si.
- Tengo mucho sueño, yo. No se vos.
- Si, tengo sueño, pero no tanto.
- Bueno, yo muero de sueño.
- rió- Descansa preciosa.
- sonreí- Vos también bonito. Te amo.
- Te amo mucho mas.
Cerré mis ojos, y me dejé caer en un sueño profundo.
Continuara:
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Y un día tenía que volver, perdón por no haber subido... Me super cope con mi otra novela. Las quiero, subo otro en un rato, si lo temrino, y si no mañana :)
viernes, 2 de agosto de 2013
87.-
- Ei princesa. Mírame. -negó con su cabeza- Dale enana. No va a pasar nada.
- ella giró su cabeza y miró a Pepe- Si.
- ¿Qué va a pasar?
- Me voy a quedar sola.
- No digas una cosa así bonita. No te vas quedar sola.
- Si. Esa chica dijo que mi mamá se murió y que yo tenía que estar con ella.
-No princesa no. Vos tenes que quedarte aca con nosotros. -Sol se sentó sobre mis piernas, aún apoyando su cabeza en mi pecho-¿No te gusta estar con nosotros?
- Si me encanta.
- ¿Entonces? No dejes que las demás personas te digan algo así. Vos sos chiquita.
- No soy chiquita. - reímos-
- Bueno no sos chiquita -dijo él- Pero tenes muchas cosas para vivir todavía.
- Pero yo quiero que mi mamá este conmigo. -volvió a sollozar-
- No me llores. -yo sequé sus lágrimas- Pau y yo siempre vamos a estar con vos. ¿Vos queres ver a tu mamá?
- Si quiero saludarla.
- ¿Pau?
- No se Pepe.
- Ella sabe lo que quiere. Si solo se lo explicamos.
- Esta bien.
- Solci ¿De verdad queres verla?
- Si quiero. Por favor.
- Bueno esta bien. Con Pau te vamos a llevar a un lugar donde ahí esta toda la gente que se va al cielo
- ¿Si?
- Si. Y ahí esta tu mamá también.
- ¿La voy a ver?
- No princesa. Ella esta en un cajón, descansando. Pero podemos ir a ahí y le hablas.
- Pero ella no me ve.
- Pero te escucha Solci.
- ¿Seguro?
- Si enana.
- Esta bien -sonrió- ¿Cuando vamos?
- Todavía no sabemos. Primero vamos a mc donal‘s ¿No?
- Si -respondió sonriente- Vamos.
- ¿Vamos amor?
- Si, dale.
Estaba un poco mas tranquila, pero se había sentido mal con lo que Valentina y Agustín le habían dicho. Tenía ocho, podía srr capaz de entender las cosas, pero no podía soportar la muerta de su mamá ni aunque tuviera treinta. Yo no la supere, ella siendo mas chica que yo mucho menos.
Charlaba con Pepe sobre lo que había pasado. Solci se había soltado e iba caminando adelante. Mis dolores de cabeza y mis mareos habían vuelto. No entendía porque. Dario había dicho que con e tiempo iban a irse. Si, se fueron por un tiempo pero ahora volvieron ¿Había empeorado mi anemia? ¿O simplemente eran mareos? Seguro solo eran mareos. Pero yo me quedaba con ambas opciones hasta no hacerme estudios.
- ¿Estas bien amor?
- Si.
- ¿Segura?
- De verdad.
- Me estas mintiendo. Te conozco.
- A vece odio que me conozcas tanto. -reí-
- Te conozco mucho.
- Me di cuenta.
- ¿Qué te pasa?
- Me siento mal.
- ¿Otra vez los mareos y dolores?
- Si.
- ¿No queres que volvamos?
- No amor. Ya le dijimos a Solci que íbamos a llevarla.
- Esta bien. Pero si te sentís muy mal me avisas ¿Si?
- Si, te lo prometo. - sonrió- ¡Solcito esperanos para cruzar! -gritó-
- Si Pepe. - lo miraba fijamente- ¿Qué pasa? -notó que lo miraba-
- Me asombra tu capacidad para tratar con chicos. - llegamos a la esquina y él tomó la mano de Solci-
- ¿Si?
- Si, en serio. Tenes demasiada paciencia. Yo no la tendría.
- Créeme que si.
- ¿Estas seguro?
- Si, vas a ser una gran madre-
- Espero -cruzamos la calle y Sol siguió delante nuestro- Primero espero tener hijos.
- Y los vas a tener. Te lo aseguro.
- ¿Con vos?
- Me encantaría que fueras la madre de mis hijos. - sonreí-
- Te amo tanto.
- Yo también te amo.
- Gracias por lo de hoy. Y lo de siempre.
- No me agradezca mas. Ya esta.
- Bueno. -sonreí-
- Llegamos.
- Al fin muero de hambre.
- Si, yo también. Vamos dale.
- Mejor.
Había vuelto con la bandeja, se sentó con nosotros a comer. Mientras lo hacíamos charlábamos un rato. Sol estaba sentada al lado de Pepe y yo frente a ellos. Me encantaba verlos juntos, era una imagen hermosa.
- ¿Estas mejor princesa? -le preguntó-
- Si Pepe.
- Eso porque tenías hambre -dije-
- rió- Bueno...
- reímos- Viste.
- Pau..
- ¿Qué bonita?
- ¿Cuando vamos a ir a ver a mamá?
- No se Solci.
- Pero Pepe dijo que íbamos a ir..
- Si princesa. Yo te dije que íbamos a ir, pero en estos días. No dije cuando.
- Bueno. Tenes razón.
- Te prometí que iba a llevarte, y vamos a ir.
- ¿Seguro?
- Si Solci. Tranquila.
- ¿Con Pau?
- Obvio que con Pau ¿No? -dijo mirándome-
- Si. Obvio que voy a ir, vamos las dos.
- sonrió- Bueno.
- Dale. Ahora termina de comer.
- Ya no quiero mas.
- Aunque sea el pedacito de hambrguesa que te quedó.
- Esta bien.
- Dale Solci no seas caprichosa
- ¡No soy caprichosa! -gritó-
- No grites. Nadie te esta gritando.
- Me dijiste que era caprichosa.
- No Sol...
- Si -dijo al borde de las lágrimas-
- No llores princesa -dijo Pepe-
- Pero Pau dijo..
- Sé lo que dijo Pau. Y tiene razón, dale. Termina de comer.
- Ufa. No quiero mas.
- Aunque sea eso. -señaló las papas-
- Bueno -dijo de mala gana y empezó a comer-
Cuando terminamos de almorzar. Nos fuimos caminando hacía la plaza en donde habíamos estado unas horas antes. Llegamos y nos sentamos, con Pepe, en un banco. Mientras que mirábamos a Solci jugar en las hamacas.
Me encontraba acostada sobre el banco, con mi cabeza apoyada en sus piernas. Él jugaba con mi pelo, mientras que yo le hablaba.
Continuara:
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