viernes, 2 de agosto de 2013

87.-


- Ei princesa. Mírame. -negó con su cabeza- Dale enana. No va a pasar nada.
- ella giró su cabeza y miró a Pepe- Si. 
- ¿Qué va a pasar? 
- Me voy a quedar sola. 
- No digas una cosa así bonita. No te vas quedar sola. 
- Si. Esa chica dijo que mi mamá se murió y que yo tenía que estar con ella.
 -No princesa no. Vos tenes que quedarte aca con nosotros. -Sol se sentó sobre mis piernas, aún apoyando su cabeza en mi pecho-¿No te gusta estar con nosotros? 
- Si me encanta. 
- ¿Entonces? No dejes que las demás personas te digan algo así. Vos sos chiquita. 
- No soy chiquita. - reímos-
- Bueno no sos chiquita -dijo él- Pero tenes muchas cosas para vivir todavía. 
- Pero yo quiero que mi mamá este conmigo. -volvió a sollozar- 
- No me llores. -yo sequé sus lágrimas- Pau y yo siempre vamos a estar con vos. ¿Vos queres ver a tu mamá? 
- Si quiero saludarla. 
- ¿Pau? 
- No se Pepe. 
- Ella sabe lo que quiere. Si solo se lo explicamos. 
- Esta bien. 
- Solci ¿De verdad queres verla? 
- Si quiero. Por favor. 
- Bueno esta bien. Con Pau te vamos a llevar a un lugar donde ahí esta toda la gente que se va al cielo 
- ¿Si? 
- Si. Y ahí esta tu mamá también. 
- ¿La voy a ver? 
- No princesa. Ella esta en un cajón, descansando. Pero podemos ir a ahí y le hablas. 
- Pero ella no me ve. 
- Pero te escucha Solci. 
- ¿Seguro? 
- Si enana. 
- Esta bien -sonrió- ¿Cuando vamos? 
- Todavía no sabemos. Primero vamos a mc donal‘s ¿No? 
- Si -respondió sonriente- Vamos. 
- ¿Vamos amor? 
- Si, dale.

Emprendimos camino hacía Mc Donal‘s. Yo iba caminando con mi mano derecha entrelazada a la de Pepe y en la otra mano iba Solci.

Estaba un poco mas tranquila, pero se había sentido mal con lo que Valentina y Agustín le habían dicho. Tenía ocho, podía srr capaz de entender las cosas, pero no podía soportar la muerta de su mamá ni aunque tuviera treinta. Yo no la supere, ella siendo mas chica que yo mucho menos.

Charlaba con Pepe sobre lo que había pasado. Solci se había soltado e iba caminando adelante. Mis dolores de cabeza y mis mareos habían vuelto. No entendía porque. Dario había dicho que con e tiempo iban a irse. Si, se fueron por un tiempo pero ahora volvieron ¿Había empeorado mi anemia? ¿O simplemente eran mareos? Seguro solo eran mareos. Pero yo me quedaba con ambas opciones hasta no hacerme estudios.

- ¿Estas bien amor? 
- Si. 
- ¿Segura? 
- De verdad. 
- Me estas mintiendo. Te conozco. 
- A vece odio que me conozcas tanto. -reí- 
- Te conozco mucho. 
- Me di cuenta. 
- ¿Qué te pasa? 
- Me siento mal. 
- ¿Otra vez los mareos y dolores? 
- Si. 
- ¿No queres que volvamos? 
- No amor. Ya le dijimos a Solci que íbamos a llevarla. 
- Esta bien. Pero si te sentís muy mal me avisas ¿Si? 
- Si, te lo prometo. - sonrió- ¡Solcito esperanos para cruzar! -gritó- 
- Si Pepe. - lo miraba fijamente- ¿Qué pasa? -notó que lo miraba- 
- Me asombra tu capacidad para tratar con chicos. - llegamos a la esquina y él tomó la mano de Solci- 
- ¿Si? 
- Si, en serio. Tenes demasiada paciencia. Yo no la tendría. 
- Créeme que si. 
- ¿Estas seguro? 
- Si, vas a ser una gran madre- 
- Espero -cruzamos la calle y Sol siguió delante nuestro- Primero espero tener hijos. 
- Y los vas a tener. Te lo aseguro. 
- ¿Con vos? 
- Me encantaría que fueras la madre de mis hijos. - sonreí- 
- Te amo tanto. 
- Yo también te amo. 
- Gracias por lo de hoy. Y lo de siempre. 
- No me agradezca mas. Ya esta. 
- Bueno. -sonreí- 
- Llegamos. 
- Al fin muero de hambre. 
- Si, yo también. Vamos dale. 
- Mejor.

Entramos a Mc, con Solci, después de decirle a Pepe lo que íbamos a comer, fuimos a buscar una mesa. Mientras él se quedó haciendo la fila para comprar.
Había vuelto con la bandeja, se sentó con nosotros a comer. Mientras lo hacíamos charlábamos un rato. Sol estaba sentada al lado de Pepe y yo frente a ellos. Me encantaba verlos juntos, era una imagen hermosa.

- ¿Estas mejor princesa? -le preguntó- 
- Si Pepe. 
- Eso porque tenías hambre -dije- 
- rió- Bueno... 
- reímos- Viste. 
- Pau.. 
- ¿Qué bonita? 
- ¿Cuando vamos a ir a ver a mamá? 
- No se Solci. 
- Pero Pepe dijo que íbamos a ir.. 
- Si princesa. Yo te dije que íbamos a ir, pero en estos días. No dije cuando. 
- Bueno. Tenes razón. 
- Te prometí que iba a llevarte, y vamos a ir. 
- ¿Seguro? 
- Si Solci. Tranquila. 
- ¿Con Pau? 
- Obvio que con Pau ¿No? -dijo mirándome- 
- Si. Obvio que voy a ir, vamos las dos. 
- sonrió- Bueno. 
- Dale. Ahora termina de comer. 
- Ya no quiero mas. 
- Aunque sea el pedacito de hambrguesa que te quedó. 
- Esta bien. 
- Dale Solci no seas caprichosa 
- ¡No soy caprichosa! -gritó- 
- No grites. Nadie te esta gritando. 
- Me dijiste que era caprichosa. 
- No Sol... 
- Si -dijo al borde de las lágrimas- 
- No llores princesa -dijo Pepe- 
- Pero Pau dijo.. 
- Sé lo que dijo Pau. Y tiene razón, dale. Termina de comer. 
- Ufa. No quiero mas. 
- Aunque sea eso. -señaló las papas- 
- Bueno -dijo de mala gana y empezó a comer-

Cuando terminamos de almorzar. Nos fuimos caminando hacía la plaza en donde habíamos estado unas horas antes. Llegamos y nos sentamos, con Pepe, en un banco. Mientras que mirábamos a Solci jugar en las hamacas. 

Me encontraba acostada sobre el banco, con mi cabeza apoyada en sus piernas. Él jugaba con mi pelo, mientras que yo le hablaba.


Continuara:

.........................................................................................................................................................

1 comentario: