lunes, 29 de julio de 2013

86.-



Estábamos en clase, para ser exacta en hora de física. No me gustaba mucho esta materia. Y sinceramente mi cabeza se encontraba en otro lugar. No podía pensar en nada mas. Solo pensaba en mi mama y en lo injusta que había sido la vida, con ella, conmigo, con todos. No entendía (creo que nunca iba a hacerlo) porque la vida se la agarro con ella. Había tantas personas malas, de mal corazón, con el alma oscura, sin ir mas lejos mi papa era una de ellas. Pero no se la había llevado a ella. Me la había arrancado como si fuera un pedazo de tela. Y no sabia el porque. No lo comprendía. Le había escrito una carta, se la había leído, pero sentía que no era suficiente. Nunca nada iba a ser suficiente. Sabia que tenia que despedirme de ella. Tenia que ir al cementerio, y despedirla como se lo merecía, pero no podía ir sola. Le pediría a Pedro que me acompañe ¿Estaba preparada? No lo sabía. Pero sentía que tenía que hacerlo. Tenía que acercarme hasta su tumba. Y llorarla,en paz y sola. Y poder dejarla ir de una vez por todas.

Algo me saco de aquellos pensamientos que ocupaban gran parte de mi cabeza (o toda) en este momento. Era Pedro que me hablaba. Y creo que lo hacía hace rato porque me grito. Gire mi cabeza a un lado y lo mire.

- Ei Pau. ¿Que te pasa? 
- Nada. Solo pensaba. 
- ¿Se puede saber en que? 
- En mi mamá. 
- ¿Otra vez Pau? 
- No es eso que vos pensas. 
- ¿Y entonces qué? 
- Siento que la carta no alcanzó para despedirme de ella.
 - No entiendo. 
- Necesito despedirme de ella. Ir al cementerio. Pero tengo miedo. 
- Yo puedo acompañarte si queres. 
- Iba a pedírtelo. Pero me dio vergüenza. 
- Tonta. ¿Cómo te va a dar vergüenza? Menos mal que te lo pregunte. 
- Si. Porque no me hubiera animado. En serio. 
-¿Queres ir.. cuando? 
- En estos días. 
- ¿Estas segura? 
- No, sinceramente. Pero necesito hacerlo. 
- Como quieras. - Gracias. - No me agradezcas. Cuando quieras ir. Solo tenes que decirmelo, y te acompaño - sonreí- 
- Sos tan lindo. 
- Vos también. Pero ahora mejor prestemos atención porque nos matan. 
- ¿Te digo la verdad? 
- ¿Qué? 
- No se ni de que habla. No puedo prestar atención. 
- No importa después yo te explico. 
- ¿Pedro Alfono explicando algo? No muero. 
- Aunque no lo creas, entendí. 
- Muero por saber de que habló. 
- Y yo muero por explicarte. Aunque me gustan mas otras cosas. 
- Sos un desubicado Pedro. 
- Perdón. - sonreí- 
- Igual te amo desubicado. 
- Yo también te amo.

El timbre que indicaba el recreo, sonó. Todos salieron al patio, menos nosotros. Primero porque no tenía ganas, y segundo porque no me sentía bien. Otra vez esos mareos horrendos, y dolores de cabeza, por la maldita enfermedad que tenía. Pepe se dio cuenta, como siempre, que algo me pasaba.

- ¿Qué pasa Pau? 
- Nada. Otra vez esos mareos horribles. Y dolores de cabeza. 
- Tranquila. Ya se van a ir. 
- ¿Cuándo? Nunca se van a ir. 
- Si, mi amor. Créeme que si. 
- Como digas. 
- Tenes que ser un poco positiva también. 
- Intento serlo, pero no me sale. No puedo. 
- Esta bien. Te entiendo bonita. 
- Por mas que quiera no puedo. Se murió mi mamá. Yo tengo esta enfermedad, que ni siquiera se si ya me cure o no. Me corto. Soy lo peor. 
- Ei. No digas eso. No es así. Lo de tu mamá no fue tu culpa. Lo de tus cortes, me dijiste que ibas a ir al psicólogo ¿O no? 
- Si. No te conté empiezo mañana. 
- ¿En serio? Me pone muy feliz de verdad. De a poco todo esto sufrimiento se va a acabar. 
- Eso espero. 
- Si. Te lo prometo. 
- ¿Lo prometes solo por hacerlo? ¿O de verdad es una promesa? 
- Es una promesa de verdad. 
- Entonces confío en tu palabra. 
- Haces bien. - sonreí-

Volvió a sonar el timbre del recreo pero esta vez indicando que había terminado.

- No puedo creer que duren tan poco los recreos. 
- Yo tampoco. 
- Es poco tiempo. Ni siquiera sirve para dormir. 
- Bueno, no para dormir. Pero descansar cinco minutos si. 
- Ni eso. Cuando me apoyé en la mesa, ya me tuve que levantar. - reí- 
- Sos terrible mi amor. 
- En serio gordo. 
- Bueno pero al menos estamos un ratito solos. 
- Si. Eso es lo único lindo de los recreos. 
- Coincido con vos. - sonreí- 
- Te amo. 
- Yo también te amo princesa.

Las horas pasaron. Mi cabeza seguía en otro lado. Por fin el timbre de salida había sonado. Tenía que salir e ir a buscar a Sol. Luego las dos con Pepe iríamos a comer a mc donal‘s, para distraer un poco a la enana, y que no este siempre encerrada en la casa.

Salimos del curso. Y emprendimos camino hacia la puerta. Fuimos a buscar a Solci y luego comenzamos a caminar, cuando Agustín y Valentina se pararon frente nuestro. Lo único que me faltaba, tener que cruzarme a estos. No me caían para nada bien, y menos en este momento.

- Pero mira a quien tenemos acá. 
- ¿Qué queres pibe? Andate -dijo Pedro- 
- No hablo con vos Pedrito. Asi que no te metas. 
- Me meto todo lo que quiero porque ella es mi novia. 
- ¡Ai si su novia! -dijo Valentina- 
- Sos un pollerudo. 
- ¿Por qué no te vas mejor? -dije- 
- Mira Paulita ¿Salió la mala? 
- Callate queres. Y andate por donde viniste. 
- No antes tengo varias cositas para hablar con vos. 
- Yo no tengo nada que hablar con vos. Asi que te vas. 
- Callate y escuchame. 
- A ella le hablas bien 
- Dejalas Pedro. Están hablando ellas. 
- No las dejo nada. Porque se lo que va a decir. 
- Si claro. 
- ¿Vamos Pau? -preguntó Sol- 
- Pero mira quien esta acá. 
- Ojo con lo que decís. Con ella no te metes. 
- ¡Que miedo! 
- De verdad te lo digo. 
- Vamos Pau. No tiene sentido quedarse acá -dijo Pedro- 
- ¿Así que se murió su mamita?
- Pobrecita Paulita. Seguro esta triste, una pena. 
- Si. -dijo Agustín- 
- ¿Ahora lloras por ella no? Que triste. 
- Vamos Pau. Dejalos. 
- Mandale un besito a tu mamita cuando la veas. 
- me acerqué a ella y le grite- Si se murió mi mamá. ¿Pero sabes cual es la diferencia? 
- Yo la tengo y vos no. 
- No. Que yo si la amaba, pero vos no la amas a la tuya. Te doy un consejo, amala y disfrutala todo lo que puedas. Por que cuando no la tengas, vas a llorar como yo. 
- Ai. Que conmovedor. ¿Vos chiquita? La saludaste a tu mamita ¿Sabías que se murió? 
- ¿Por qué mejor no te cayas la boca? 
- ¿No la extrañas? 
- sol tenía sus ojitos llenos de lágrimas- Si. 
- Ai pobrecita. La extraña. 
- Te voy a romper la cara. -dije y alce a Sol en mis brazos- ¿No te das cuenta que tiene ocho años? No claro si en es cabeza no hay nada. 
- Vamos Pau. 
- Si. No tiene sentido estar acá.

Emprendimos camino hacía mc donal‘s. Sol estaba entre mis brazos, la había alzado. Ya que Valentina le había dicho cosas horribles. No se daba cuenta que tenia ocho años. Nunca había visto una persona tan hueca como ella.

Llegamos a una plaza y con Pepe decidimos ir allí un rato. Para que Solci se tranquilice antes de ir a comer. Nos sentamos en un banco, ella seguía aferrada a mí. No quería sapararse del abrazo. Hasta que Pepe le dice algo,que hizo que lo mirara.


Continuara: 

..........................................................................................................................................................

Perdón por no subir, prometo hacerlo mas seguido. 

1 comentario: