domingo, 14 de julio de 2013

81.-


MARTES por la mañana, ya me encontraba en el colegio. Primeras horas de filosofía. Bueno tenía que aguantarlas. No había otra cosa que hacer.
Sinceramente sentía que esto no me servía de mucho. ¿Para qué quiero filosofía? No. No lo necesito. No se necesita esto para actuar y bailar. ¿O sí? Bueno, la cuestión era que no me importaba. Por ende, nunca le prestaba atención a la profesora.

Pasaron las dos primeras horas. Tercera. Arte. Bueno esta materia era mas bien al pedo. Porque no hacíamos nada. Mas que dibujar, y nada mas. Igual me gustaba. No había pensar, ni que memorizar nada. Por suerte. Estaba sentada con Pedro. Casi muero ahogada de risas cuando vi el dibujo que hizo. Juro que iba a morir en el piso.

- Ei. No te rías de mi dibujo.
- riendo le dije- Perdón. Es que de verdad me causa mucha risa.
- Na. Sos muy mala conmigo.
- Perdón amor. Pero de verdad. Es muy gracioso ¿Qué se supone que es esto?
- Es la nariz.
- me reí a carcajadas- Eso no tiene nada de nariz.
- Bueno che. Basta. Me costó demasiado hacerlo.
- Si. Ya me di cuenta.
- Sos mala Chaves.
- Igual sabes que te amo mucho.
- Si. Lose. Yo también te amo.

Seguimos dibujando. (o al menos para mí eso era) Pedro luchando con mejorar su dibujo. Y yo que me seguía riendo en su cara. Porque de verdad sinceramente (si ustedes lo vieran) Iban a notar que no era una nariz. Así pasó la hora de arte.
Y llegó la hora de matemática. Dos horas seguidas con el profesor. Matemática me gustaba. Me parecía una materia genial.

Timbre. El cual nos indicaba que era hora de irnos. Hora de salir del colegio. Y por fin podía llegar a mi casa. Y descansar. Ya que hoy no tenía que hacer nada. Absolutamente nada. Pepe no iría a casa, ya que se iba a jugar al football con los amigos.
Retiré a Sol del colegio y nos fuimos a casa.

- ¿Y Pepe?
- Pepe se iba a jugar a la pelota con los amigos.
- Ufa. Yo quería que venga a casa.
- Bueno enana. Un día que no lo haga.
- Pero quería darle algo.
- Después se lo das.
- Yo lo quería ahora.
- Bueno. Tranquila Solci. ¿Qué es?
- Esto. -sacó un dibujo de su mochila y me lo dió- Es muy lindo.
- ¿Te gusta? Una compañera dice que es feo.
- No le des importancia amor. De verdad es muy lindo.
- Gracias Pau.
- De nada amor. ¿Me lo puedo quedar yo?
- Pero se lo quería dar a Pepe.
- Porfa. Porfa. Y a Pepe le haces otro.
- sonrió- Bueno esta bien.
- Gracias. -la abracé-
- Ya esta Pau. Sino se lo doy a Pepe.
- No ya es mío. Te voy a seguir abrazando igual.
- No soy chiquita.
- Si. Sos mi chiquita. Siempre vas a serlo.
- Bueno Pau. pero en la calle, no tenes que abrazarme. Sino la gente me mira.
- No me importa -reí- Te voy a abrazar igual que todos sepan que te amo.
- sonrió- Bien. Llegamos a casa.
- Que mala persona que sos.
- Bueno. Adentro de casa. Si podes abrazarme.
- Bueno mejor.
- Dale. Entremos Pau.

Abrí la puerta del edificio. Y entramos. Tenía el dibujo en la mano.
Había dibujado un corazón. Y adentro de él había puesto mi nombre. El de Pedro. Y puso "mi mamá". Del corazón salía un flecha que decía. "Este mi corazón. Y ellos viven en él". Juro que ame el dibujo. Era tan simple. Pero tan lindo. Me lo quería quedar. Y se lo pedí. Me lo dio. Me lo regaló. Mi hermana era todo en mi vida. Todo.

Ingresamos al departamento. No escuché ruidos. No sabía donde estaba mi mamá. Seguro en su habitación durmiendo. Sol se dirigió a su cuarto. Yo dejé mis cosas en el sillón, y fue a ver a mi mamá. Me parecía raro que no estuviera levantada. O despierta cocinando.

Entré en su habitación. Y ahí la vi. Estaba sentada, dando la espalda  a la puerta, mirando por la ventana. O al menos eso creía. Me acerqué a ella y la abracé por la espalda. Subida a la cama.

- Mami. ¿Cómo estas? -le dije-
- Bien hija. ¿Y vos? -había algo raro en su voz-
- Bien. ¿Te pasa algo?
- No nada. -bajé de la cama y me puse en cucliyas frente de ella.- Estas llorando. ¿Qué te pasa?
- No me siento bien. Nada mas.
- Vos no lloras nunca, porque no te sentís bien.
- Si, es eso hija. No pasa nada.
- ¿Qué pasa mamá?
- Llamó el médico a casa.
- ¿Y qué te dijo?
- Dijo que.. -hizo una pausa- Nada no importa.
- Si mamá decime que pasa.
- Dijo que estaba peor. Que mi cáncer había avanzado demasiado. Y que ... -comenzó a llorar- Y que solo tenía horas de vida.
- ¿Qué? -mis ojos ya estaban empapados en lágrimas- No mamá. No me podes decir esto. No. No. Es mentira, esto es mentira. -dije desesperada-
- Tranquila hija. Las dos sabíamos que este día iba a llegar.
- No. No. No puede estar pasando. No.
- Basta Pau. Tranquilízate un poco. No te alteres, te puedo hacer mal.
- No me importa -grité- ¡No puede estar pasando! Vos no te podes morir. No.
- Cálmate hija. Por favor. -me rodeó con sus brazos- Basta. No puedo verte así.
- No mamá. No me dejes. No te vayas. No. Por favor.
- Yo sé que vos vas a poder. Que sos fuerte. Que vas a vivir. Bien. Lose.
- No. No voy a poder. No me siento preparada para esto.
- Si vas a poder. Porque te conozoco. Porque te crié y porque se lo que sos. Paula sos fuerte y tenes que poder hacer. No te dejes caer. No te rindas cuando yo me vaya. Porque tu hermana te necesita. Pedro te necesita. Quedate con ellos. No te vayas, no te alejes. Por favor hija.
- Tengo mucho miedo. Siento que no voy a poder hacerlo. Siento que no sirvo para esto. Que no estoy lista.
- Si hija. Si. Estas listas. Yo se que lo estas. Y que vas a poder. Hacelo por mí. Por tu hermana. Por favor.
- Esta bien. Lo voy a intentar. Lo voy a hacer por ustedes. -dije llorando- No quiero que me dejes.
- Tranquila. Nunca te voy a dejar. Siempre voy a estar con vos. Siempre. Me voy físicamente pero siempre voy a estar con vos. Cuidándote. Voy a protegerte desde donde este. Te lo prometo.
- Te amo mamá. Te amo con todo lo que soy. Te prometo que voy a estar bien. Que no me voy a rendir. Te lo prometo. Nunca te olvides de mí por favor mamá.
- Jamás. Nunca me voy a olvidar de vos hija. Nunca. Sos todo en mi vida, siempre vas a estar dentro mío. No te tuve dentro mío nueve meses, pero puedo sentirte e imaginarte como hubiera sido. Nunca te voy a dejar sola. Acordate, cuando estes bailando arriba del escenario. Actuando. Ahí voy a estar yo, en primera fila, orgullosa de lo que sos, de que soy tu mamá. Y de que puedo decir esta es mi hija, ella es mi hija. Y estoy super feliz de lo que es. Te amo mi amor. Te amo princesa. Nunca te voy a dejar. Nunca.

Me quedé allí con ella. Necesitaba sentir sus brazos. Su calor. Y su perfume por última vez. O unas de las últimas. No quería que se fuera. Que me dejara. Pero sabía que ya no podía hacer nada. Que no podía impedir esto. Y que en algún de mí. Sabía que esto pasaría. Y que este día llegaría. 

.................

De noche. Acostadas las tres en su cama. En la cama de mi mamá. Sol. Mamá. Y yo. Una de las últimas noches que pasaríamos juntas. Sabía que pronto estas noches. Así con ella se terminarían. Y lo sabía muy bien. Ella en medio de nosotras dos. Yo de su lado derecho, apoyando mi cabeza en su hombro, y agarrando su mano. Y Solci del lado izquierdo. 

- Descansen princesas. 
- Vos también mami.
- Te amamos. -dije- Nada nos va a separar.
- No mi amor. Nada.
- Siempre juntas. -dijo Sol-
- Para siempre.
- Por siempre.
- Las amo hijas. 
- Nosotras te amamos también. 

Besó la frente de cada una. Yo cerré mis ojos, y una lágrima recorrió mi rostro. A los pocos minutos me quedé dormida. 

Nuestras manos estuvieron siempre unidas. Siempre. No la despegué ni un solo segundo. Juntas por última vez. Las tres. Como la familia que éramos. Madre. E hijas. 


Continuara: 

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Gracias por leer. Mas tarde subo otro capitulo :) 

3 comentarios:

  1. Lloró con este capítulo!! Q nooo se mueraaa...

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  2. Se me caen las lágrimas, no podrá pasar algún milagro???? Es que como es una novela, los milagros pueden existir, no te parece????

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  3. hayyyyyyyyy me encantooo, subi mas porfiss me hiciste llorar!!!

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