lunes, 8 de julio de 2013
76.-
Me encontraba en mi habitación pensando, en todo lo que había vivido durante este último tiempo. La enfermedad de mamá. El noviazgo con Pedro. El abandonamiento de mi papá. Fueron tantas cosas, demasiadas y la mayoría de ellas, malas. La única cosa linda, que me pasó durante este tiempo fue Pedro. Fue haberme encontrado con él. Que fuera él quien me abriera los ojos para salir adelante.
No sabía como, ni porque él estaba en mi vida. Pero lo que si sabía era que podía ser una de las pocas personas que alegra mis días, que podía hacerme sonreír hasta en los momentos mas horribles para mí.
Pedro era ese tipo de personas que siempre estaban para vos. Ese tipo de gente que no le importaba la opinión de los demás, solo importaba como vos estabas, como vos te sentías. Él era esa persona que siempre estaba en el momento y lugar justo, no entendía como lo hacía ¿Tenía un don? ¿Poderes mágicos? No, solo era él. Pensando en que te podía pasar algo y aparecía así de la nada, para ayudarte, rescatarte, protegerte.
Definitivamente Pedro, Sol y mi mamá, eran las tres personas mas importantes en mi vida. Las tres personas que me ayudan a salir de esto, las que me contienen, me aguantan, me escuchan. Solo ellos saben todo lo que yo pasé o pasó cada día, cada noche. Se puede ser imposible creerlo, pero cuando Sol nació supe que algo había cambiado, que algo en mí se había iluminado, y sabía o intuía (como hermana, hija supongo) que ella había traído un poquito de luz a mi vida. Nunca me voy a olvidar la primera vez en que ella me sonrió, fue una sensación tan mágica, tan única. Esa pequeña bebé, esa nena tan chiquita y linda. Hoy era toda una mujercita. Ocho años de vida, pero había crecido tan rápido, y sin una infancia feliz, por así decirlo. Sol era de esas personas que nunca iba a olvidarse de tus palabras, de tus gestos, de tu voz, de tus promesas. Nunca las olvidaría y te las recordaría día y noche, para que la cumplas, para que mantengas tu palabra.
Y..mi mamá, la persona a la que le debo la vida. La persona que me salvó, que estuve desde los poquitos días que yo tenía de nacida. Me aceptó como hija, me cuidó, me protegió. Hizo todo lo que estuvo a su alcance para que pueda ser feliz, para que pueda sonreír todos los días. Mi mamá era esa persona que siempre iba a decirte que podías lograrlo, que no valía la pena rendirse, y echar todo a perder. Ella era mi ejemplo a seguir, era mi mundo. Era mi cable a tierra. Era la persona que amaba con mi vida, y que si tuviera que dar mi vida por salvar la suya lo haría, porque mi mamá lo era todo, era mi mundo, era mi sonrisa, era mi vida. Y nunca me perdonaría si algo le pasara.
Solo tengo diecisiete años, tantas cosas me quedan por vivir. Parece como si hubiera vivido cincuenta años con todo lo que pasé, y todo lo que tuve que vivir. ¿Y por qué? Porque a mi familia, a mi mamá biológica se le ocurrió cuando tenía un día de vida dejarme en la calle. Tirada como si fuera un perro. ¿Por qué me había tenido nueve meses dentro suyo, y luego me abandonaría? ¿Había personas tan crueles en el mundo para hacer eso? Si. Y lo había comprobado con ella. Una de la preguntas que tenía en mi cabeza hacía mucho tiempo.. ¿Algún día podre conocerla? ¿Podre preguntarle porque me abandonó? ¿Por qué no me cuidó? ¿No me quería? ¿No quería tenerme como su hija? ¿Qué había pasado por su cabeza cuando lo había hecho? ¿Estuvo obligada por alguien? ¿Por algo? No lo sabía, pero tenía ese terror, de si alguna vez la veía, preguntárselo y que me dijera que no me quería, que no me podía cuidar por tal motivo. Ese miedo siempre iba a estar dentro de mí, hasta que llegue el día en que la pudiera ver por primera vez y habar con ella.
Lo único que hacía era pensar y pensar. Hasta que alguien interrumpió mis pensamientos. ¿Quién era? Si, Sol. La personita, que siempre que venía a mi cuarto, abría la puerta y asomaba su cabecita para saber que era lo que estaba haciendo.
Sonreí al ver su sonrisa en el rostro.
Ella entró en el cuarto, y corrió hacía mí, tirándose arriba mío. Yo la rodee con mis brazos. Y comencé a llenarla de besos.
- ¿Cómo estas Pau? Te extrañé.
- Bien, mi princesa. ¿Y vos?
- Bien. Extraño jugar con vos.
- Perdón princesa. Te prometo que vamos a jugar mas seguido ¿Si?
- ¿Seguro?
- Si seguro.
- Bueno. Porque yo también quiero que estes conmigo.
- De verdad. -la miré a los ojos- Vamos a estar mas tiempo juntas.
- Bueno, mejor.
- ¿Qué pasó que viniste para acá?
- Nada solo te extrañaba. Y quería estar con vos.
- ¿Segura? ¿No pasó nada?
- De verdad Pau. ¿Qué siempre vengo porque pasó algo?
- No, pero tenes una carita rara.
- No. De en serio. -reí- ¿De qué te reís?
- De que no se dice "de en serio" se dice "en serio".
- levantó sus hombros en forma de "no me importa"- Bueno, es lo mismo.
- No. Porque como vos lo dijiste esta mal dicho.
- Entonces se dice de en serio.
- No -volví a reír- En serio, se dice.
- Ai no entiendo. -refunfuño-
- No importa mi vida.
- Si importa. Porque lo digo mal.
- Ya esta es "en serio". No te preocupes.
- sonrió- Bueno esta bien.
- Si, mejor.
- ¿Pau?
- ¿Qué mi amor?
- Cuándo mamá se vaya. ¿Yo me voy a quedar con vos?
- Si princesa ¿Por qué?
- Porque .. -hizo una pausa- No, no importa.
- Dale. Decime ahora.
- No. Ya esta.
- Dale Sol. ¿Qué pasa?
- Es que .. -escondió su carita en mi cuello-
- Mi amor, no tengas vergüenza. No te voy a decir nada.
- Es que, ayer. Bueno -dijo nerviosa- Papá me dijo que me tenía que ir con él.
- ¿Qué? ¿Cuándo te dijo eso? ¿Dónde?
- En el colegio. Yo salí para esperar a mamá, pero no estaba. Y me vino a decir algo, me dijo eso. Yo no me quiero ir con él. No quiero que me lleve, él me dejó sola. Y no quiero que se enoje conmigo.
- Tranquila mi amor. Él no te va a llevar con vos. Nunca nos vamos a separar.
- ¿Me lo prometes?
- Te lo prometo. De verdad mi amor.
- Pero tengo miedo.
- No tengas miedo. No va a pasar nada. Yo estoy con vos.
- ¿Y si me lleva igual? Porque él dijo que voy a tener que ir con él aunque no quiera.
- No mi vida, no te va a llevar con vos. -la miré a los ojos- Tranquila princesa. Todo va a estar bien. ¿Si?
- No quiero que me lleve Pau. -dijo con lágrimas en sus ojos-
- No mi amor. -la abracé, apoyando su cabeza contra mi pecho- No te va a llevar. No. Te lo prometo, nunca nos vamos a separar.
- ¿Nunca?
- Nunca mi amor. Nunca.
- Te amo Pau.
- Yo también Solci.
- ¿Queres dormir un ratito?
- Si. Pero no te vayas quedate conmigo.
- No cielo. Me quedo acá con vos.
- Si. Por favor.
Ella se acostó a mi lado, apoyando su cabecita en mis piernas, mientras yo acariciaba su cabello. De una forma lenta y tranquila para que pueda tranquilizarse, y dormir un ratito. Realmente me arrepentía de todo lo que había pasado. Ella no tenía la culpa de vivir lo que estaba viviendo a los ocho años. Su vida tenía que basarse en jugar a las escondidas. A las muñecas. O solo juntarse con sus amigas, nada mas. Pero sabía que eso no lo iba a poder hacer nunca más, y juro que me arrepentía totalmente, de no haber estado con ella en los momentos mas difíciles.
A los pocos minutos, sentía que su respiración se había normalizado y que se había quedado completamente dormida.
No sabía porque, pero tuve el impulso, de buscar un papel blanco, una birome y comenzar a escribirle una carta a Pepe. Estar con mi hermana, así, hizo que me diera cuenta de que Pedro tenía que saber todo lo que significaba en mi vida, y lo que era para mí.
Comencé a escribir la carta, y una lágrima recorrió mis rostro, haciendo que se moje el papel. Quedando así una mancha azul, en medio de la hoja.
Continuara:
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Lo termine, vamos yo (? ahq. Espero que les haya gustado. Capitulo tierno, y el de mañana (o mas tarde) como quieran llamarlo también. Buenas Noches.
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