jueves, 25 de julio de 2013

85.-


LUNES. Hoy tenía que ir al colegio y sinceramente no tenía ganas, no quería hacer nada. Solo quería estar acostada en mi cama, y llorar día y noche. Pero tenía que seguir con mi vida, tenía que ser fuerte por ella, por mí, por Sol, por todos. Sabía que si yo me caía, el pilar que sostenía mi vida se caía conmigo. Y no quería que todo se derrumbe por mi culpa. 

Me levanté de mi cama, sin ganas. pero lo hice al fin. Me levanté sin hacer mucho ruido ya que Solci estaba durmiendo conmigo. Porque no quería hacerlo sola. Me dirigí al baño, cerré la puerta, me apoyé en ella y comencé a llorar. Deslizada hasta el suelo, me dejé caer. Lloraba pero no porque mi mamá se había ido. No porque no estaba mas. Lloraba porque la necesitaba conmigo, porque quería tenerla cerca. Abrazarla. Decirle que la amaba. Que era mi vida entera. Pero no se podía, no la podía traer de nuevo. No podía hacer todo lo que quería hacer con mi mamá. Porque estaba muerta. Y tenía que aceptarlo. 

Nuevamente vi sangre. Otra vez me corté. pero fue diferente, porque mis piernas también sangraron. Mis muñecas también lo hicieron. Hundida en un mar de lágrimas, de sangre. Ahí me encontraba. No sabía que hacer. No sabía como reaccionar, como llevar mi vida adelante. ¿Mi vida? ¿Cuál vida? Ni siquiera tenía una vida. No podía con la mía, iba a poder con la de mi hermana. Y mucho menos con la relación que tengo con Pedro. Mi vida se basaba en llorar, y llorar. Día y noche. Sin mas que hacer. Sin nada que hacer. Porque estaba resignada a vivir así. 

Escuché un ruido. Seguro era Sol que se había levantado de dormir. Me levanté del suelo. Lavé mis piernas, mis muñecas. Me sequé las lágrimas. Lavé mi cara, me peiné. Y salí. Como si nada hubiera pasado. Como siempre hacía. Como siempre iba a ser. 

- Buen día Solci.  -besé su mejilla- ¿Cómo dormiste princesa?
- Bien. -sonrió- Soñé con mamá. 
- ¿Si? ¿Qué soñaste?
- negó con su cabeza- No voy a decirte.
- ¿Por qué princesa?
- No quiero. Es feo. -una lágrima recorrió su rostro-
- me senté en la cama, y la senté sobre mis piernas, aunque me dolían un poco- Ei princesa. No llores. No me cuentes si no queres, yo solo te lo decía porque por ahí te hacía bien.
- Es muy feo Pau. 
- Tranquila bonita. Solo fue un sueño, nada mas.
- Soñé que papá era el que mataba a mamá. 
- la abracé contra mi pecho, y sentía como sus lágrimas mojaban mi remera- No mi amor. Eso es mentira. Es un sueño, nada mas. Ya esta, ya paso. No llores.
- No puedo. La extraño Pau.
- Ai mi amor. Yo también la extraño.
- Me quiero ir con ella.
- ¿Qué? ¡No! ¡No mi amor! Nunca mas digas eso. No. Vos tenes que ser fuerte por ella, por vos, por mí. ¿Si princesa?
- Pero quiero estar con mamá.
- Yo también quiero estar con ella. Que este acá con nosotras, pero no se puede. 
- ¿Cómo hago para no estar triste?
- Solo tenes que pensar en su sonrisa. Y acordarte de mamá con una sonrisa.
- No puedo Pau. Siempre que me acuerdo de ella lloro.
- Mira. Cuando sientas que extrañas a mamá, cerras los ojos y pensas en su cara y su sonrisa. Eso funciona.
- ¿Segura?
- Si mi amor. Yo lo hago.
 - Esta bien. -sonrió- Voy a hacer eso.
- Y ahora deja de pensar en ese sueño feo. Pensa en cosas lindas.
- ¿Cómo qué?
- No se. Algo que te guste. Que te haga sonreír. 
- Bueno... Mmm..
- ¿Qué? -reí- ¿Te gusta un compañero de colegio?
- No Pau. 
- Ah bueno mejor. Sos muy chiquitita para tener novio.
- No soy chiquita. Tengo ocho años.
- Si mi amor. -la abracé y le di besos-
- Basta Pau. Dejame
- ¿Qué? ¿Qué queres cosquillas?
- ¡No! ¡No quiero cosquillas!
- Como diga señorita.
- No. No quiero. 
- Esta bien. Como digas.

La tiré sobre la cama, y comencé a hacerle cosquillas. Verla sonreír era todo, y escuchar su risa me hacía tan bien. No podía amarla tanto. Era mi vida entera, era mi sol. Mi hermana era esa persona que yo necesitaba para vivir, para ser feliz. Creo que sin ella a mi lado, no podría seguir adelante, ni mucho menos. No podría mantenerme fuerte. Ella me completaba, así que mis días sean un poco mejor. La amaba. Juro que algo le pasaba me moriría. 

Se moría a carcajadas. Podría estar toda la mañana haciéndole cosquillas, pero teníamos que desayunar, ir al colegio, y seguir con nuestra vida. Dejé de hacer eso. Ella se sentó en la cama, se hizo la enojada pero después comenzó a reírse de nuevo. 

Ya estábamos sentadas tomando el desayuno. De verdad que extrañaba el desayuno de mamá. No solo extrañaba eso, la extrañaba a ella. Quería que estuviera acá conmigo.

- ¿Pau me peinas?
- Obvio princesa.
- Gracias. 
- De nada mi amor. -besé su mejilla- ¿Así esta bien?
- Si, una colita. Nada mas.
- Okei. -la peiné- Listo.
- sonrió- Gracias. 
- ¿Ya preparaste todo?
- Sisi. 
- Bueno ponete la campera y vamos. 
- Bueno. 

Ella se puso su campera, yo la mía. Agarré las mochilas de ambas, y salimos. Emprendimos camino hacía el colegio. Ella tomó mi mano, y yo la agarré fuerte. 

Para lo único que iba al colegio ea para ver a Pepe. Tenía que verlo, y que me diera unos de esos abrazos que él me daba, siempre que estaba mal. Lo necesitaba, y mucho mas en este momento. 

Llegamos al colegio, las puertas ya estaban abiertas. Primero me dirigí al sector de Sol. La dejé a ella, y luego volví hacía mi puerta. Entré y fui directo al curso. No habían entrado todos. De las chicas solo estaba Jaz, y Pepe ya estaba sentado, hablando con ella. 
Me acerqué a ellos. Y los saludé.

- Hola puta.
- Hola linda. -sonrió- ¿Cómo estas?
- Bien. Va que se yo, mal. Si, mal.
- Basta de estar así. No me gusta verte mal.
- Bueno, pero no puedo estar bien. Al menos por unos días.
- Solo sonreí. Por favor.
- No puedo. Te juro que si pudiera lo haría.
- Esta bien. ¿Un abrazo?
- Nunca me negaría a un abrazo tuyo? 
- sonrió- Te amo amiga -me abrazó fuerte- Siempre estoy para todo lo que necesites, siempre. ¿Si?
- Lose. Gracias por todo. Te amo. -mis lágrimas se asomaban-
- No. No. No me llores, no quiero. ¿Okei? 
- reí- Esta bien.
- Asi me gusta. 
- Dios. 
- Ahora saluda a tu chico que te esta esperando desde temprano, en serio.
- reí- Boba.
- Bueno. Perdón.

Me acerqué a Pepe. Me senté sobre sus piernas, y lo abracé. Él me rodeó con sus brazos, y comenzó a acariciar mis espalada. Apoyé mi cabeza de lado, en su hombro. 

- Buen día bonita.
- Hola mi amor. -levanté mi cabeza y lo besé-
- ¿Cómo estas?
- Ya sabes como estoy. 
- Por lo menos mentime.
- No puedo. No puedo ni siquiera mentir. 
- Lose princesa. 
- mis lágrimas recorrieron mi rostro- Perdón. Soy una tonta.
- No mi vida. -secó mis lágrimas con su pulgar- No sos una tonta por llorar. Nada que ver.
- Pero acá en medio de todos, si.
- Tranquila princesa. Toda va a estar bien. Te lo prometo.
- ¿Cuándo va a estar bien? Siempre es lo mismo.
- Prontito. Te lo prometo. Confía en mí.
- Confío en vos. 
- sonrió- Te amo.
- Yo también te amo. No me dejes ahora. Por favor.
- Nunca te dejaría. De verdad.
- Gracias..
- Sh. .. No me agradezcas. Basta. Ahora deja de llorarme, que no me gusta.
- reí- Bueno.
- Eso me gusta ver, tu sonrisa. 
- Sos un lindo. Te amo demasiado. 
- Yo te amo mucho mas.


Nos quedamos así un rato mas. Luego nos pusimos a hablar con Jaz, sobre su embarazo y como estaba todo. Por suerte bien. Eso era otra cosa que me ponía feliz. El embarazo de mi mejor amiga, y que iba a ser madrina, era lo mas lindo del mundo. 

Llegó el profesor a la clase. Nos ubicamos en nuestros lugares, y comenzó a dictar. Así comenzaba un día largo en el colegio. 


Continuara: 

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Gracias por leer :) 

3 comentarios:

  1. Pobrecitas Pau y Delfi. Espero que pronto se empiecen a solucionar los problemas y tengan un poco de paz.

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  2. Me r gusto i ahora m pongo al dia m la pasas cuando subaa? @naaatii_ii gracias ♥

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