martes, 28 de mayo de 2013
53.-
Nos separamos después de unos minutos, nos miramos a los ojos y ambos sonreímos al mismo tiempo, yo me escondí bajo su cuello, sentía como mis mejillas ardían y seguro se tornaban de un color rojizo. La verdad no entendía porque, pero sentía verguenza de lo que pasaba.
Nos sentamos en el sillón, y me apoyé en su pecho, entrelazamos nuestras manos, y así nos quedamos hasta que el rompió el silencio que existía entre nosotros.
- ¿Qué pasó con Sol Pau?
- Nada, un problema. Se enojó conmigo, pero con un poco de razón.
- ¿Pero por qué?
- giré sobre mí y quedé encima de él, quería verlo a los ojos- Yo le escribía las cartas, que supuestamente mi papá le dejaba todos los días -dije con tristeza- Es por esto que me siento la peor ¿Entendes?
- Pero ¿Vos le explicaste porqué lo hiciste?
- No, porque se enojó, y empezó a decirme de todo, desde que soy la peor hermana, hasta que me odia ¿entendes eso? Me odia Pedro, me odia.
- Tranquila, ella no te odia, solo que le dolió lo que le hiciste. Nada mas.
- No lose Pepe, no la conces como yo.
- No, pero la conozco lo suficiente como saber lo que le pasa.
- Puede que tengas razón. -mis ojos se empaparon en lágrimas- Tengo miedo de que ya no me quiera.
- Tranquila bonita, no llores. ¿Puedo hablar con ella?
- No quiere hablar con nadie, al menos conmigo no.
- Pero por ahí con alguien que no seas vos, si. ¿Puedo?
- Si, obvio. Esta en su cuarto.
- secó una lágrima que caía por mi rostro- No llores mas ¿Sí?
- sonreí levemente- Si.
Pepe se levantó, por lo que tuve que hacerlo yo también, ya que me encontraba acostada encima de él. Me senté en el sillón, y él se dirigió a la habitación de Sol. En ese momento, mis ojos volvieron a empaparse de lágrimas, las cuales ya caían por mis rostro.
(Ahora cuenta Pedro)
Me levanté del sill´n, y me dirigí al cuarto de Sol para hablar con ella, no quería que estuviera enojada con Pau, en parte tenía un poco de razón, pero solo ella lo hizo para que Sol no estuviera triste.
Cuando llegué a la habitación, toqué la puerta, y al instante recibí una respuesta.
- ¡Andate Paula, quiero estar sola! -gritó-
- No soy Pau, enana. Soy Pepe.
- ¿Pepe? ¿Qué haces acá?
- Quiero hablar con vos, enana.
- No, yo no quiero. Andate, seguro estas con Pau.
- No estoy con ella, de verdad. ¿Puedo entrar?
- escuché que destrabó la puerta- Pasa Pepe. -cerré la puerta-
- se acostó en su cama- ¿Qué pasa?
- Quiero hablar con vos, sobre lo que paso con Pau.
- Ella me mintió, y no quiero verla nunca mas.
- Te mintió, si. Pero ¿Vos sabes por qué?
- No, no se -dijo ella sincera-
- Ella te quizo cuidar enana, solo lo hizo para que vos no estuvieras triste, y no estes mal porque tu papá se había ido.
- No se Pepe, ahora estoy triste también.
- Si, porque te peleaste con Pau.
- Si, y le dije cosas feas.
- ¿Qué cosas le dijiste?
- Que era una mala hermana, y que la odiaba. Estaba muy enojada con ella, porque me imntió, y no me contó nada.
- Ella esta triste también, esta llorando ¿Por qué no le das un abrazo?
- ¿Esta llorando por mi culpa?
- Porque no quiere perderte, tiene miedo de que no la quieras mas.
- Pero yo la amo a au. Soy una tonta, no se porque le dije eso.
- Tranquila princesa. ¿Sabes algo? Ella todo lo que hace, lo hace porque no quiere que vos estes mal. Ella te mintió porque no quería que estes triste, ella quiere dejar de lastimarse porque quiere cumplir con una promesa.
- sonrió- ¿Si? ¿Eso te dijo?
- Si, ella todo lo que hace, es solo por vos.
- Pero no puedo ir y decirle que la perdono, porque no va a querer. Yo le dije cosas feas.
- Tranquila princesa. Todo va a estar bien, ¿Porqué no hablas con ella?
- Tengo miedo ¿Me acompañas?
- Obvio bonita, yo te acompaño.
- Gracias Pepe -sonrió y me abrazó- Te quiero mucho.
- Yo también enana.
Salimos de la habitación, ella agarró mi mano, y fuimos caminando los dos, llegamos al living y Pau se encontraba sentada allí, llorando, sin ninguna contención. Nos acercamos a ella.
(Vuelve a contar Pau)
Habrán pasado unos diez minutos, mas o menos, cuando levanto mi cabeza, y veo que Pepe viene caminando, por un momento pensé que no había resultado, que Sol seguía odiándome como me lo había dicho, pero cuando la vi, ahí, agarrada de la mano de Pepe supe que lo logró y que al menos, ya no me odiaba tanto como antes.
Se acercaron a mí, y por un momento lo único que se escuchaba el ruido, de autos de afuera. Hasta que Pepe rompió el silencio entre nosotros.
- Pau, hay una personita que quiere decirte algo.
- él estiró su brazo, y ella quedó frente a mí- Yo no te odio Pau.
- ¡Aii mi vida! -la abracé lo mas fuerte que pude, mis lágrimas seguían cayendo- Perdón de verdad, yo no quería mentirte, solo lo hice por tu bien. Yo te amo con mi vida entera, y me muero si algo te pasa.
- Perdón yo también porque te dije cosas feas.
- No importa amor, estabas enojada y lo entendí.
- Yo te amo mucho Pau. -dijo aún abrazada a mí-
- Yo también te amo mucho Princesa, mucho.
- Pepe me dijo -se separó y me miró a los ojos, aunque yo seguía rodeándola con sus brazos- Que todo lo que vos haces es por mí, y me dijo lo de la promesa -sonrió- ¿Es verdad?
- sonreí- Es verdad. Todo lo hago por vos. Y dije que iba a tratar de no cortarme mas, por vos, porque vos no querías.
- Yo no quiero que estes triste.
- Como yo. -dijo Pepe-
- Te amo Pau, mucho. No te odio y nunca voy a odiarte.
- Yo también te amo hermosa. -la volví a abrazar-
- Pepe me miró a los ojos y tomé su mano- Te amo, gracias.
- También te amo, bonita. -besó mis labios-
Continuara:
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