miércoles, 1 de mayo de 2013

45.-



Entramos en el departamento de Pepe, y ahí estaban Ana terminando de cocinar, y Solcito ayudaba a poner la mesa.

-¿Hay que poner algo mas Ana? –preguntó Sol-
- No princesa, ya esta. Gracias por ayudarme.
- De nada, me gusta ayudarte.
- Me alegro –sonrió-

Me acerqué a Ana y la saludé, le conté lo que me había dicho el médico, ya que me había preguntado, luego le pregunte si faltaba algo en la mesa, y solo me respondió que servilletas, así que me encargué de ponerlas en la mesa. Pepe se acercó Ana y la saludó.

-Hola mamá, ya volví.
- Vos, Pedro. ¿Dónde estabas? Me preocupé –lo retó-
- Bueno ma, fui a buscar a Pau.
- Claro ahora es mi culpa.
- No le eches la culpa a la pobre Paula.
- interrumpió- Si pobre..
- Que malo –dije en chiste-
- rio- Sabes que te amo –besó mi mejilla-
- sonreí- Yo también te amo.
- Bueno, la próxima me avisas a donde te vas ¿Okei?
- Okei.
- Si no cualquier cosa, yo le digo Ana.
- Sos una buchona Pau –me miró-
- Bueno, solo una broma. –reí-
- rio- Si claro.

Nos sentamos a comer, Sol fue a llamar al papá de Pedro quien estaba leyendo el diario en el balcón, disfrutamos el almuerzo entre charlas, hasta que Sol pregunta.

-¿Pau mañana puedo faltar al colegio?
- No, ¿Qué es eso de faltar?
- Es que es Lunes, y no me quiero levantar temprano.
- Yo también me tengo que levantar temprano. Así que no.
- Hay que mala –hizo puchero- Le voy a preguntar a Pepe que él si me quiere.
- me dolió su comentario, pero no dije nada- Yo también te quiero.
- ¿Pepe puedo faltar mañana?
- lo miré amenazante- No Solci, aparte todos nos tenemos que levantar temprano.
- Si, es verdad –dijo Ana- Hasta yo, y eso que no voy al colegio.
- Viste enana, hasta mi mamá. Y a ella no le preguntes porque no te va a dejar.
- ¿Por qué no?
- Porque no esta bueno faltar al cole. ¿A vos no te gusta ir?
- Si, me gusta pero no quiero levantarme temprano.
- Eso es lo feo, pero cuando ves a tus amigas es mas lindo.
- Si, puede ser.
- Yo me tengo que levantar temprano, para ir a trabajar. –dijo Horacio-
- ¿Si? Mi papá también se levanta muy temprano.
- ¿A sí? –Horacio  y Ana sabían que mi papá nos había dejado-
- Si, por eso nunca lo veo. Porque cuando yo me levanto él ya se fue, y cuando me acuesto todavía no llegó del trabajo. Pero siempre me deja notitas antes de irse.
- ¿Si? Que bien.
- mis ojos ya se empaparon en lágrimas- Permiso –dije- Necesito ir al baño.
- Si, obvio Pau.

Corrí hasta el baño, cuando llegué, cerré la puerta y me dejé caer al suelo apoyando mi espalada en ella. Lloraba, y lloraba, mis lágrimas caían, como el agua de las cataratas, sin parar, una detrás de otra. No aguantaba mas esta situación, busqué algo con que cortar mi piel, y lo encontré no se que era, ya que mis lágrimas no me dejaban divisara bien, pero no me importaba, mi vida era una mierda, y quería que todo esto se terminara de una vez. Hice el primer corte en mi muñeca, iba por el segundo, cuando escucho que Pedro me habla, estaba ahí otra vez, como siempre para salvarme, ayudarme, y estar conmigo aunque sea solo un abrazo.

-Pau abrime. Por favor.
- No Pepe, ándate. Dejame sola –no grité porque no quería que se dieran cuenta-
- Dale Pau, por favor. Voy a entrar igual.
- No me importa. –corté mi piel nuevamente-
- en ese momento abrió la puerta-  ¿Pau que hiciste?
- solo lloraba- Me quiero morir, Pedro.
- No bonita no. –me abrazó como nunca antes, él quería que sintiera que definitivamente estaba a mi lado siempre- ¿Por qué Pau?
- Mi vida es una mierda Pedro –levanté la voz- Todo me esta pasando por encima, ya no puedo mas.
- Basta Pau –me seguía rodeando con sus brazos- No llores mas, deja de hacer esto. Yo estoy con vos, yo voy a ayudarte a salir de esto. Tranquila bonita, tranquila.
- Ayudame, por favor. No puedo mas.
- Si, mi vida. Voy a ayudarte. ¿Por qué te pusiste así?
- Por lo que pasó recién. ¿Cómo le digo a una nena de siete años que su papá la dejó, y no va a volver? No puedo Pepe, no puedo.
- Tranquila, en algún momento igual se lo vas a tener que decir.
- Si, lose. Pero ahora no puedo. –mis lágrimas seguían cayendo-
- Veni, necesito limpiarte la herida.
- Ya no es una herida, es una marca que queda de por mi vida, en mi piel.
- Dale Pau, por favor.

Él comenzó a lavarme la muñeca, limpiar la herida y luego me puso una gaza para que la sangre no siga cayendo. No dejó de abrazarme en ningún momento, esto que él hacía, se lo iba a deber toda la vida, porque estaba ayudándome a salir, o tratar de salir de esto. Definitivamente era un persona que valía oro, una persona que tenía un corazón enorme, te ayudaría sin importar quien o que seas.
Cuando salimos del baño, no me animé a ir a la mesa, así que fuimos a su habitación.  Pepe se acostó en su cama, y yo a su lado, seguía abrazándome y acariciaba mi pelo.  A los pocos minutos me habré quedado dormida, porque no recuerdo mas nada. 


Continuara:

................................................................................................

Bueno, hola si? no me peguen, chau. 

1 comentario: