Entramos en el departamento de Pepe, y ahí estaban Ana
terminando de cocinar, y Solcito ayudaba a poner la mesa.
-¿Hay que poner algo mas Ana? –preguntó Sol-
- No princesa, ya esta. Gracias por ayudarme.
- De nada, me gusta ayudarte.
- Me alegro –sonrió-
Me acerqué a Ana y la saludé, le conté lo que me había dicho
el médico, ya que me había preguntado, luego le pregunte si faltaba algo en la
mesa, y solo me respondió que servilletas, así que me encargué de ponerlas en
la mesa. Pepe se acercó Ana y la saludó.
-Hola mamá, ya volví.
- Vos, Pedro. ¿Dónde estabas? Me preocupé –lo retó-
- Bueno ma, fui a buscar a Pau.
- Claro ahora es mi culpa.
- No le eches la culpa a la pobre Paula.
- interrumpió- Si pobre..
- Que malo –dije en chiste-
- rio- Sabes que te amo –besó mi mejilla-
- sonreí- Yo también te amo.
- Bueno, la próxima me avisas a donde te vas ¿Okei?
- Okei.
- Si no cualquier cosa, yo le digo Ana.
- Sos una buchona Pau –me miró-
- Bueno, solo una broma. –reí-
- rio- Si claro.
Nos sentamos a comer, Sol fue a llamar al papá de Pedro
quien estaba leyendo el diario en el balcón, disfrutamos el almuerzo entre
charlas, hasta que Sol pregunta.
-¿Pau mañana puedo faltar al colegio?
- No, ¿Qué es eso de faltar?
- Es que es Lunes, y no me quiero levantar temprano.
- Yo también me tengo que levantar temprano. Así que no.
- Hay que mala –hizo puchero- Le voy a preguntar a Pepe que
él si me quiere.
- me dolió su comentario, pero no dije nada- Yo también te
quiero.
- ¿Pepe puedo faltar mañana?
- lo miré amenazante- No Solci, aparte todos nos tenemos que
levantar temprano.
- Si, es verdad –dijo Ana- Hasta yo, y eso que no voy al
colegio.
- Viste enana, hasta mi mamá. Y a ella no le preguntes
porque no te va a dejar.
- ¿Por qué no?
- Porque no esta bueno faltar al cole. ¿A vos no te gusta
ir?
- Si, me gusta pero no quiero levantarme temprano.
- Eso es lo feo, pero cuando ves a tus amigas es mas lindo.
- Si, puede ser.
- Yo me tengo que levantar temprano, para ir a trabajar.
–dijo Horacio-
- ¿Si? Mi papá también se levanta muy temprano.
- ¿A sí? –Horacio y
Ana sabían que mi papá nos había dejado-
- Si, por eso nunca lo veo. Porque cuando yo me levanto él
ya se fue, y cuando me acuesto todavía no llegó del trabajo. Pero siempre me
deja notitas antes de irse.
- ¿Si? Que bien.
- mis ojos ya se empaparon en lágrimas- Permiso –dije-
Necesito ir al baño.
- Si, obvio Pau.
Corrí hasta el baño, cuando llegué, cerré la puerta y me
dejé caer al suelo apoyando mi espalada en ella. Lloraba, y lloraba, mis
lágrimas caían, como el agua de las cataratas, sin parar, una detrás de otra.
No aguantaba mas esta situación, busqué algo con que cortar mi piel, y lo
encontré no se que era, ya que mis lágrimas no me dejaban divisara bien, pero
no me importaba, mi vida era una mierda, y quería que todo esto se terminara de
una vez. Hice el primer corte en mi muñeca, iba por el segundo, cuando escucho
que Pedro me habla, estaba ahí otra vez, como siempre para salvarme, ayudarme,
y estar conmigo aunque sea solo un abrazo.
-Pau abrime. Por favor.
- No Pepe, ándate. Dejame sola –no grité porque no quería
que se dieran cuenta-
- Dale Pau, por favor. Voy a entrar igual.
- No me importa. –corté mi piel nuevamente-
- en ese momento abrió la puerta- ¿Pau que hiciste?
- solo lloraba- Me quiero morir, Pedro.
- No bonita no. –me abrazó como nunca antes, él quería que
sintiera que definitivamente estaba a mi lado siempre- ¿Por qué Pau?
- Mi vida es una mierda Pedro –levanté la voz- Todo me esta
pasando por encima, ya no puedo mas.
- Basta Pau –me seguía rodeando con sus brazos- No llores
mas, deja de hacer esto. Yo estoy con vos, yo voy a ayudarte a salir de esto.
Tranquila bonita, tranquila.
- Ayudame, por favor. No puedo mas.
- Si, mi vida. Voy a ayudarte. ¿Por qué te pusiste así?
- Por lo que pasó recién. ¿Cómo le digo a una nena de siete
años que su papá la dejó, y no va a volver? No puedo Pepe, no puedo.
- Tranquila, en algún momento igual se lo vas a tener que
decir.
- Si, lose. Pero ahora no puedo. –mis lágrimas seguían
cayendo-
- Veni, necesito limpiarte la herida.
- Ya no es una herida, es una marca que queda de por mi
vida, en mi piel.
- Dale Pau, por favor.
Él comenzó a lavarme la muñeca, limpiar la herida y luego me
puso una gaza para que la sangre no siga cayendo. No dejó de abrazarme en
ningún momento, esto que él hacía, se lo iba a deber toda la vida, porque
estaba ayudándome a salir, o tratar de salir de esto. Definitivamente era un
persona que valía oro, una persona que tenía un corazón enorme, te ayudaría sin
importar quien o que seas.
Cuando salimos del baño, no me animé a ir a la mesa, así que
fuimos a su habitación. Pepe se acostó
en su cama, y yo a su lado, seguía abrazándome y acariciaba mi pelo. A los pocos minutos me habré quedado dormida,
porque no recuerdo mas nada.
Continuara:
................................................................................................
Bueno, hola si? no me peguen, chau.
Bueno, hola si? no me peguen, chau.
ma habisas cuando publiqes mi twitter es @PyPcele22
ResponderEliminar