Me encontraba caminando, hacía el lugar donde me generaba
paz, y tranquilidad. Necesitaba estar sola, y pensar. Solo estando al aire
libre, y con mas gente no haría una locura, es por eso que me dirigí a la
plaza, esa plaza a donde iba con mi mamá cuando era chiquita, a donde jugaba
con mis amigas, esa plaza que me vió llorar, reír, sonreír, y ser feliz aunque
sea por unos minutos.
Me senté en el césped, debajo de un árbol. Había algo de
viento, pero no me importaba, solo necesitaba pensar o simplemente estar sola.
No podía creer todo lo que estaba pasando, mi papá se había ido, mi mamá estaba
internada, mi piel había vuelto a
sangrar a causa de esto, estaba de novia con Pedro, tenía que cuidar a mi
hermana. Tantas cosas en tan poco tiempo, y solo tengo 17 años, y faltan unos
meses para mis 18 ¿Qué iba a pasar con mi vida? No lo sabía, pero ahora, en
este momento, estaba aterrada de lo que pueda pasar.
Mi cabeza iba a mil por hora, preguntas, preguntas y ninguna
respuesta. Mis lágrimas ya habían comenzado a caer y mojaron mi rostro, me
encontraba con la cabeza gacha, y con mis dedos arrancaba el pasto, para pasar
el tiempo. En un momento siento que alguien se sienta a mi lado, no me importo,
estaba metida en mis cosas, y en mis problemas, mis lágrimas seguían cayendo
como gotas de lluvia. Hasta que me
hablaron.
-¿Alguna vez te dijeron que si lloras seguido, te arrugas
mas rápido? -me extendió un pañuelo-
- agité mi cabeza y extendí mi mano, para agarrar el
pañuelo- Gracias.
- ¿Y no me respondiste te lo dijeron? –insistió y me eche a
reír-
- Si, me lo dijeron.
- ¿A sí? –dijo haciéndose el gracioso-
- Si, alguien así como muy parecido a vos.
- ¿Lindo y fachero?
- reí a carcajadas- Si.
- ¿Le causa risa lo que dije?
- Si, mucha risa.
- ¿Se esta riendo de mí?
- Si, me estoy riendo de usted. Y con mucha razón.
- Que mala persona que es.
- Puede ser, pero soy buena en el fondo. De verdad.
- Ah bueno, eso me alegra. –sonrió-
-¿Si? Me alegro por usted, entonces. –se produjo un silencio
entre nosotros- ¿Me abrazas? –corté con el clima gracioso-
- Obvio bonita. –me rodeó con sus brazos-
- lloré sin remedio, sin vergüenza- No puedo mas, Pedro. No puedo mas.
- Llora bonita, descárgate. Todo va a estar bien. –acarició
mi cabello-
- Abrazame, y no me sueltes por favor. No me dejes
sola. –dije entre lágrimas-
- Jamás te voy a dejar, nunca hermosa, nunca.
- Prométemelo. Prométeme que no te vas a ir, que no me vas a
dejar. Por favor.
- Te lo prometo, te prometo que no voy a dejarte nunca mi
amor, nunca –me abrazó mas fuerte-
- ¿Me lo prometes con el corazón?
- Con el corazón princesa. –besó mi cabeza- Te amo.
- Yo también te amo. –lo miré a lo ojos, aún con los míos en
lágrimas- Siempre juntos.
- Siempre. No llores mas, por favor. NO me gusta verte
llorar.
- Ya no puedo mas, lo único que hago es llorar. Quiero estar
bien, que mi mamá se despierte, que todo vuelva a ser como antes. Quisiera
despertarme y que esto fuera un sueño, de verdad.
- Pero no lo es bonita. Y yo estoy con vos, para afrontarlo,
para hacerte reír cuando estes triste, para darte mi hombro cuando necesites
llorar, para acompañarte todos los días, para abrazarte cuando lo necesites. Te
amo Pau, te amo y jamás voy a dejarte sola.
- Te amo, te amo. A veces no se, si sos real, o solo sos una
imaginación de mi cabeza.
- Por ahora soy real, mira tocame. –se pasó las manos por la
cara-
- reí- Tonto, sos tan
lindo. A veces pienso que te cruzaste en mi camino solo por casualidad, no creo
que haya sido el destino.
- ¿El destino? Para mí si fue el destino, y todo esto es por
el destino también.
- Puede ser, igual me sorprende todo lo que me pasa, si esto
lo hizo el destino, entonces definitivamente no me quiere.
- No digas eso, primero es imposible no quererte y segundo
te amo.
- ¿Y eso que tiene que ver? –pregunté algo desconcertada-
- No se, es que no sabía que decir –rio-
- yo te amo mas. –lo besé- Me parece que tenemos que ir
yendo.
- Si, porque mi mamá nos va a matar, primero porque llegamos
re tarde para comer, y segundo porque no le avisé a donde iba.
- reí- Dale vamos.
Nos paramos del suelo, y comenzamos a caminar hacía la casa
de Pepe, entrelazamos nuestras manos, y abrazados fuimos todo el camino.
Era increíble como estando con él, me olvidaba de todo, y en
tan solo cuestión de segundos podía sonreír sin importar nada. Lo amaba, amaba
a este chico, y de verdad le debía una vida entera, porque él me estaba
ayudando a salir de todo esto, me acompañaba, estaba conmigo, hasta en mis días
de mal humor. Era todo para mí, y como había dicho, no lo dejaría irse, jamás,
era mi compañero de todos los días.
Llegamos a su casa, y entramos al edificio.
Continuara:
...............................................................................................
Cuánto amor y ternura!!!!
ResponderEliminar