sábado, 27 de abril de 2013

43.-



Abrí mis ojos, y por un momento me sentí rara, tuve que despejarme para caer en que estaba en la casa de Pedro todavía, y que mi mamá estaba internada en la clínica. Miré a mi lado, y Pepe ya no estaba, seguro se había levantado mas temprano. Miré la hora en mi celular y eran las 11.30 de la mañana, ni muy tarde, ni muy temprano. Me levanté y me dirigí al baño, tenía que lavar mi cara, y peinarme antes de ir a saludar a la mamá de Pepe así, reí al pensar en que me dirían cuando me vieran así.
Cuando terminé de higienizarme, fui directo a la cocina, y allí estaba la Ana, la mamá de Pedro, dibujando con Sol. Me acerqué a ellas y las salude.

-Hola. Buen día Ana. –besé su mejilla-
- devolvió mi gesto- Buen día Pau ¿Queres desayunar?
- ¿Matecocido? –saludé a Sol- Hola princesa.
- Si, si ahora te preparo. –dijo Ana-
- Gracias.
- Hola Pau. –dijo sonriente-
- ¿Cómo estas preciosa? –me senté a su lado-
- Bien, ¿Y vos?
- Bien.  –mentí-
- No me mientas, vos estas mal, ya lose.
- sonreí- Te amo enana.
-sonrió- Ana…
-¿Qué pasó Solci?
- ¿O no que Pau esta triste? –su pregunta me dejó “helada”-
-No se, eso se lo tenes que preguntar a ella.
- Pero si yo le pregunto, ella me va a decir, que esta bien.
- yo solo observaba la situación- Bueno, por ahí te lo dice para que no estes mal.
- Puede ser. Mira Pau –me mostró su dibujo- Lo hice para vos.
- lo miré. Éramos nosotras dos, y decía “Siempre juntas. Te lo prometo con el corazón”, mis lágrimas no tardaron en salir- Gracias princesa, es muy lindo, me encanta. Lo voy a guardar.
- Me alegra que te haya gustado. –sonrió-
- Pau, acá esta tu leche. –me alcanzó la taza-
- Gracias Ana. A un pregunta ¿Y Pepe?
- Pepe salió temprano con su papá. Si me preguntas a donde fue, no tengo idea.
- No esta bien, solo quería saber.
- Ah bueno, yo chicas tengo que ir a comprar. ¿Ustedes se quedan?
- Yo tengo que ir a la clínica, en diez minutos mas o menos.
- ¿Solcito quere venir conmigo? –preguntó Ana-
- Si. Espera que me pongo las zapatillas.
- Dale, te espero. –Sol corrió a la habitación- Es muy linda.
- Si, salió a mamá.
- Me imagino, de verdad es hermosa la enana. Y muy sincera.
- reí- Demasiado sincera, me parece.
- Puede ser.
- Listo –volvió- ¿Vamos?
- Dale, vamos. Pau nosotras nos vamos a comprar, volvemos en un ratito.
- Si, yo voy a ir a la clínica a ver como esta mi mamá, y después vuelvo para acá.
- Bueno esta bien.
- Chau Pau –besó mi mejilla- Te amo hermana.
- Yo también princesa.

Solo y Ana, se fueron a comprar. Yo terminé de desayunar, me calce las converse rojas, y me fui a la clínica. Solo esperaba que allá buenas noticias, y que me digan que mi mamá había despertado. Caminé por las calles, la brisa fría del viento, chocaba contra mi rostro caliente, lo cual  me encantaba. El viento, y mis pensamientos, eran una buena combinación podría decirlo “Las palabras se las lleva el viento ¿no?” Mis pensamientos se los lleva el viento, y estaba algo contenta de que nadie pueda leerlos, sinceramente.
Llegué a la clínica, y entré. Me acerqué a la secretaría y pregunté por mi mamá.

-Hola. Buen día ¿En qué puedo ayudarla?
- Es sobre un paciente.
- ¿Su nombre?
- María José Fernandez, esta en la habitación 525.
- Ah sí, un momento. –la secretaria se fue- ¿Quiere verla?
- Si se puede por favor. O al menos, hablar con el médico Darío Gutierrez.
- Darío esta. ¿Quiere hablar con él?
- Por favor.
- Ya lo llamo. –dijo y se retiró-
- Gracias.

Me senté a esperar al médico en la sala de espera. Pasaron unos cuantos minutos, cuando veo que se acerca. Me paré de mi asiento, y lo saludé amablemente, me hizo pasar a su consultorio, se ve que tenía varias cosas para decirme.

-Pasa Pau.
- Gracias. –me senté- ¿Cómo esta mi mamá?
- Mira, no voy a mentirte.
- Por favor. –dije angustiada-
- Pau, tu mamá no esta nada bien. Sigue igual, o algo peor. No se despierta, y su cáncer sigue avanzando.
-¿Cómo peor?
- Si, sigue inconsciente. Y no sabemos porque no despierta.
- Por favor, tenes que salvarla. Por favor Darío.
- Estoy haciendo hasta lo imposible Pau,  de verdad.
- Gracias, en serio. ¿Puedo pasar a verla?
-Si, si. Solo un rato ¿Esta bien?
- Gracias, si esta bien.

Salí del consultorio del médico. Y me dirigí a la habitación, en donde estaba mi mamá. Ingresé en ella, y me senté a su lado, en la camilla, tomé su mano y la acaricié.

-Hola mamá. –besé su frente- Te extraño mucho, te necesito. No te das una idea de cuanto, tus abrazos, tus besos, tus consejos, necesito que vuelvas, que estes de nuevo a mi lado. Por favor mami, abrí los ojos, no es el momento de que me dejes, no ahora. Sol también te necesita, y mucho. Yo no quiero decirle mucho pero ya no puedo mas, trató de no llorar para que ella no se ponga mal, pero ya no puedo –mis lágrimas caían- Pepe y su familia me ayudan, pero estoy sola en esto, solo somos Sol y yo, nadie mas. Por favor mami, no te vayas. Te amo con mi vida, y daría la mía si así pudiera salvarte, de verdad. Tengo que irme mamá, pero voy a venir todos los días a verte, no voy a dejarte sola, ni un segundo de verdad. Te amo, siempre voy a estar con vos. Volve conmigo por favor.


Continuara:

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