sábado, 29 de junio de 2013
67.-
Subí después de haber despedido a Pepe, ya que se había ido a su casa. Cuando lo hice, entre al departamento y me dirigí la cuarto de Sol ya que necesitaba hablar con ella, y quería saber como estaba. Con todo esto que había pasado, mi princesa, tenía que vivir tantas cosas y tan solo tenía siete años.
Fuí a su cuarto, entré pero no estaba allí, me dirigí al baño, al comedor pero tampoco la encontré, ya comenzaba a asustarme. Me encontraba sentada en el sillón del living, cuando escucho un llanto que provenía del balcón.
Me acerqué allí, y miré un lado no había nadie, luego al otro y ahí la vi. Mi enana, sentada en una rincón del balcón con sus piernas flexionadas, y su cabeza entre sus brazos. Llorando. Me acerqué a ella, me quedé parada a su lado. Levantó su mirada, me miró a los ojos, y se lanzó a mis brazos. Yo la alcé y ella rodeó mi cintura con sus piernas, y sus brazos rodearon mi cuello, el cual escondía su carita llena de lágrimas.
La abrazaba lo mas fuerte que podía, la aferré a mi cuerpo lo mas que pude. Quería que sintiera que yo estaba con ella, que no estaba sola, que tenía a su hermana mayor a su lado.
Me senté en el sillón. Quicé soltarla del abrazo pero ella se aferró aún mas a mí. Como si no quisiera despegarse de mi abrazo.
- Ei, princesa. ¿Qué pasa? -negó con su cabeza- Mirame Solci. -volvió a negar- Por favor, enana. ¿Qué pasa?
- Nada.
- Nada no. Por algo lloras. A ver, mirame.
- No Pau.
- ¿Por qué no? Por favor princesa.
- No quiero. -seguía llorando-
- A ver. Vení hermosa. -la solté del abrazo, e hice que me mirara a los ojos- ¿Qué pasa mi amor? ¿Por qué lloras?
- Tengo miedo Pau. Mamá esta mal, y yo no quiero que ella se vaya.
- Ai, mi chiquita. Tranquila.
- No quiero quedarme sola.
- Me partió el alma lo que dijo- Mi amor. -acaricié su mejilla- Nunca te vas a quedar sola. Yo estoy con vos. Siempre voy a estar con vos.
- Igual. Vamos a estar nosotras dos nada mas.
- Siempre, siempre vamos a ser nosotras dos, mi amor. Siempre. Nunca te olvides de eso. -sequé sus lágrimas-
- Pero somos dos nada mas. Nuestra familia es re chiquita Pau.
- No importa mi vida. Seremos dos, pero somos una familia Solci, no importa si es grande o chiquita. Siempre vamos a estar juntas.
- Pero mis amigas tienen a su papá y a su mamá, y yo. Y a veces me cargan por eso.
- Nunca me constaste que te cargaban.
- Porque lo hacen ahora. Son malas conmigo. -sus lágrimas volvían a brotar.
- Basta mi amor. No llores mas. No vale la pena. Ellas no saben nada, solo te cargan porque no tienen otra cosa que hacer.
- Pero todo el tiempo lo hacen. Siempre me dejan de lado, excepto mis tres amigas. Las demas me cargan.
- No les digas nada princesa. Y si te dicen algo se lo decís a la seño ¿Si? No dejes que te hagan eso mas.
- Si. Esta bien.
- En serio Solci. Y si tenes tres amigas. Como yo las tengo, que son las mejores -reí y ella también lo hizo- Quedate con ellas, que seguro son las mejores.
- Si, son buenas conmigo.
- Si seguro. -sonreí- Nuestra familia, es esto mi amor. No es muy grande, pero nos amamos todos y somos felices así. Mamá, vos y yo.
- Y Pepe también. -sonrió-
- Si, y Pepe también. Y su familia también, que tampoco es muy grande.
- Si es verdad.
- Viste mi amor. No hace falta tener una familia grande para estar bien. Nosotras estamos bien así. Te prometo que siempre pase lo que pase siempre vamos a ser nosotras dos.
- Siempre Pau. ¿Cómo la promesa que me hiciste?
- Si, como la promesa que te hice.
- sonrió- ¿Vamos con mamá?
- Si, vamos. Y no me llores mas ¿Si?
- Si, no lloro mas. Gracias Pau. Te amo.
- Yo también te amo chiquitita mía. -besé su mejilla-
La charla que había tenido con Sol, al principio había sido un golpe muy fuerte para mi corazón. Escuchar cada una de sus palabras, decir que la cargaban en el colegio, que no tenía una familia, que tenía miedo de quedarse sola. Me partía el alma, escuchar eso. No quería que pasara lo mismo que pase yo en el colegio, esa completa burla solo por ser diferente a los demás. Hablé con ella y por suerte entendió que no hacía falta que en haya muchas personas a tu alrededor para ser una familia.
Nos dirigimos a la habitación de mi mamá. Ella se encontraba sentada en la cama, con las piernas estiradas y su espalda apoyada en el respaldo.
Nos acercamos a ella. Solci fue corriendo, saltó en la cama y se sentó a su lado. Yo me acerqué a mi mamá y me acosté a su lado pero del otro. Mamá en el medio, Solci de la izquierda y yo de la derecha, solo eramos nosotras tres, nuestra familia, pequeña, humilde, pero era mi familia y la amaba.
- ¿Como estas mami?
- Bien. Por suerte, un poquito mejor.
- ¿Si? ¿Segura ma? -dijo Sol-
- Si mi amor. Segura. -acarició su cabello-
- Bueno, esta bien.
- ¿Ustedes como están?
- Bien. -respondió Sol- Bueno hace un ratito estaba mal, pero ya Pau me dijo algo.
- ¿A si? ¿Se puede saber que?
- No. Es un secreto.
- ¡Ahh! A tu mamá, a tu mamá ¿No le vas a contar?
- No -dijo riendo-
- ¿Y encima te reís? Mira Pau se esta riendo de mí.
- Muy mal Solci. Eh. -dije siguiendo el juego-
- Paula. ¿Vos esta conmigo o con mamá?
- Bueno, depende. Si me das un beso estoy con vos. Ahora si no estoy con mamá.
- No vale, eso es trampa. -dijo haciendo puchero-
- Mentira mi vida -la abracé y besé sus cachetes- Te amo mi chiquitita.
- ¡Ya no soy chiquitita Pau! Tengo siete, bueno casi ocho.
- Ocho. Ya sos todo una señorita.
- Si.
- Igual vas a ser siempre mi chiquita. -sonreí-
- ¿Aunque tenga veinte años?
- Si, aunque tengas cincuenta.
- No ves. Para mi Pau, sigue siendo mi chiquita. -dijo mamá-
- reí- Si. Que verguenza dios.
- rió- Sos mala Chaves.
- Bueno mamá eh. -dije-
- Mentira. Te amo hija.
- Yo también mami -la abracé-
- No vale. ¿Y yo? Me quedé fuera del abrazo.
- No mi amor. Vení -abrí mi brazo y ella se acercó- Las amo.
- Yo también las amo.
- Y yo -dijo Sol-
Ahí estabamos las tres abrazadas como una familia. Como la familia que eramos. Porque a pesar de todo, estabamos juntas las tres y por ahora nada podía separarnos.
Pasó la hora y oscureció. Eran las 21 y media de la noche. Nos encontrabamos comiendo en el cuarto de mamá. Pizza con gaseosa. Un día podía tener algún permitido. Mirabamos una película, de dibujitos porque Sol quizó mirar esa, "Lilo y Stich". A pesar de tener 17 años, amaba esa película.
"Aloja significa familia, y tu familia nunca te abandona ni te olvida" - Una frase con la que me identificaba muchisímo.
Terminamos de cenar, levanté todo, lo llevé al comedor y luego volví a la habitación. Sol ya se había dormido. Mamá y yo mirabamos otra película.
- Mami.
- ¿Qué Pau?
- No nada. No importa.
- ¿Qué pasa? Decime.
- Nada mami, de verdad.
- Nada no te pasa. Porque algo me ibas a decir.
- Es solo que .. -hice una pausa- ..Tengo miedo, otra vez. Miedo de que sea la última noche que estes conmigo.
- No tenes porque tener miedo mi amor.
- Pero igual lo tengo. Siento que puede ser el último día, cualquiera de estos. Y no quiero. No estoy lista para llevar a adelante una familia, o sea lo que fuesemos. No me siento preparada para esto, tengo 17 años y una vida por hacer, pero no ahora para mantener una familia.
- Tranquila mi amor -me rodeó con su brazo- Toda va a estar bien. No tengas miedo, el día que tenga que ser será. Y aunque yo ya no este, voy a estar siempre a tu lado cuidandote, protegiendote y guiandote en el camino correcto.
- No puedo con nada, menos voy a poder mantener una familia.
- Si vas a poder, porque sos fuerte. Porque se que podes, yo confio en vos Pau. Todo se puede, nunca tenes que rendirte y siempre luchar por lo que queres. Por tus sueños, que es lo mas importante.
- ¿Luchar por mis sueños? ¿Cuales? No tengo.
- Si. Si tenes. Y lo sabes. Formar una familia con alguien que te ame ¿O no? -asentí con mi cabeza- Bailar en el teatro con mucho público ¿O no? -volví a asentir- Ser una bailarina, y actriz reconocida ¿O no también? -asentí de nuevo- Ves, Pau. Tenes sueños, esos sueños por los cuales luchar. Por los cuales todavía tenes una vida por delante, esa vida que te quede mucho por vivir.
- Formar una familia creo que ya tengo cero esperanzas de hacerlo. Lo otro puede ser. Pero no estoy segura.
- Si vas a poder formar tu familia. Porque vas a hacer el tratamiento, porque vas a cuidarte, porque vas a salir de esto. Y vas a tener un hijo.
- a punto de las lágrimas- Nose mamí. También tengo miedo.
- No tengas miedo. No lo vale. El miedo solo te paraliza. Lucha por tus sueños Pau, y cuando los cumplas disfrutalos, amalos y hacelos con pasión porque eso es lo que vos amar. Bailar y actuar es tu vida princesa. Y no porque yo no este mas quiere decir que dejes de luchar por ellos. El día que los cumplas, acordate de esto, yo voy a estar ahí mirandote desde donde este, apoyandote, y viendote brillar arriba del escenario.
- Gracias mami. Gracias. Te amo mucho, no se que haría sin vos.
- Nada que agradecerme. Soy tu mamá Pau, y siempre voy a apoyarte en todo. Nunca te voy a dejar sola. Pase lo que pase, siempre voy a estar con vos.
Me rodeó con sus brazos, yo la abracé. Y dejé escapar unas cuantas lágrimas que se derramaron por mis ojos. Mi mamá era mi todo, y si algún día tenía que irse, iba a estar orgullosa de lo que había sido. Ella me había salvado, había salvado mi vida. Y eso nadie podía hacer que lo olvide.
Nos acostamos. Ella en el medio y nosotras dos a su lado. Apoyé mi cabeza en su hombro, ella acariciaba mi cabello. Comencé a cerrar mis ojos, y a los pocos minutos me quedé completamente dormida.
Continuara:
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