martes, 28 de mayo de 2013

51.-


Sus brazitos me rodearon por la espalda, definitivamente era lo que necesitaba en este momento un abrazo y ella, la persona que amaba con mi vida. Acaricié sus brazos, y ella se sentó a mi lado, y yo pasé mi brazo por encima de su hombro. 

- ¿Qué te pasa Pau?
- Nada princesa, nada. -acariciaba su cabello-
- ¿Pero porqué lloras?
- Por nada Solci, ya esta, ya pasó.
- Pau, te conozco, y sé que estas llorando.
- A veces me asombra que tus siete años, me conozcas mucho.
- rió- Es porque soy tu hermanita.
- Si, seguro es por eso.
- Contame yo quiero saber. Tengo siete años, pero no soy tonta. 
- Ya lose, princesa. Es que son cosas mías de grandes.
- Yo ya soy grande.
- reí- No, sos chiquita. Mi chiquitita.
- ¡No Paula! Soy grande.. -dijo enojada-
- Bueno esta bien sos grande, igual no voy a contarte.
- ¿Por qué? No quiero que llores.
- Porque Solci, ya esta. No lloro mas, y vos no me preguntas ¿Si?
- No, Pau. Dale contame.
- ¿No vas a dejar de molestarme hasta que te cuente?
- No.
- Aiii como sos. -tomé sus mejillas con mi mano y besé una de ellas- 
- sonrió- Mmm, basta -intentó safarse de mis mimos-
- No voy a soltarte -la abracé- Porque siempre vas a ser mi chiquita, aunque tengas veinte años.
- rió- Basta Paula, soltameeeee. -gritó-
- Bueno, bueno esta bien.
- Dale Pau contame.
- ¿Qué queres saber?
- ¿Por qué estas llorando?
- Por cosas que me pasan, princesa. 
- ¿Qué cosas? ¿Con Pedro?
- Si, con Pedro, con mis amigas, -suspiré- con alguien mas.
- ¿Por qué te peleas con tus amigas Pau?
- Porque a veces pensamos diferente, o alguna se siente mal y la molestan, y contestas mal, por esas cosas.
- Cosas tontas -dijo ella como si entendiera perfectamente-
- Si. 
- ¿Y por qué te peleaste con Pepe?
- Porque él quería que nos quedemos en su casa, y yo le dije que no.
- ¿Y por qué no nos quedamos?
- Porque yo no quería, aparte mañana ya viene mamá.
- ¿ Y quién es ese alguien mas?
- Alguien Solci, no importa.
- Quiero saber. -dijo gritando-
- ¿Y por qué? ¿Y por qué? ¿Y por qué? Tantas preguntas enana, me las tendría que hacer yo. -dije corriendo un mechón de su cara, y colocandolo detrás de su oreja-
- Bueno, dale Pau contame.
- Por papá -dije sin pensar- 
- ¿Por qué si vos lo ves siempre a la mañaa temprano?
- No, mi vida. Yo no lo veo.
- ¿Por qué?
- Porque ... -suspire- porque papá ya no vive mas con nosotros, él se fue Solci.
- ¡No, no, no! ¿Cómo que se fue? ¿Y las cartas que él me escribe?
- Si Solci, se fue -suspiré- las cartas ... las cartas las escribía yo.
- ¿Cómo que las escribías vos?
- Si, Sol. Perdón, yo no quería es que tampoco quería que estes mal.
- Te odio Paula, te odio. Todos los días pensando que papá me quería, y me odia.
- No Solci -la agarré del brazo- Él no te odia.
- ¡Si me odia! -gritó- Y yo a vos, me mentiste. Te odio.
- Basta Sol. -le girté- Soy tu hermana mayor, a mi no me gritas.
- Si te grito. Vos no sos mi hermana, ¡NO sos nada mío! Te odio, me quiero de acá salió corriendo-
- corrí detrás de ella- Para Sol. 

La corrí hasta sucuarto, pero ella se encerró en el. Traté de abrir la puerta pero fue ínutil, estaba trabada ¡Sol abrime la puerta!, le grité. "Dale Solci, por favor, abrime, necesito explicarte todo", "No paula andate,dejame sola",fue así como me apoyé en la puerta de su habitación, cayendo al piso, sentada. Junté mis rodillas contra mi pecho, y apoyé mi cabeza en ellas, dejando que mis lágrimas cayeran, y cayeran, mojando mi rostro. 
No se cuantos minutos pasaron de que me encontraba en el piso, pero no fueron muchos. En un momento suena mi celular, no quería atenderlo pero por ahí era urgente.
Cuando miré la pantalla, no lo podía creer, decía "Pepe", atendí.

- ¿Pedro?
- Si, Pau. Soy yo.
- ¿Qué pasa? -intenté disimular mi llanto-
- ¿A vos que te pasa? Estas llorando.
- No, no estoy llorando. No me pasa nada.
- No mientas Paula, te conozco.
- Bueno si me conocieras, sabrías que no estoy llorando.
- A mí no hace falta que me mientas eh? Te conozco, y se que estas llorando ¿Qué pasa?
- suspiré, sollozando- Todo me pasa, mi hermana, mi amiga, mi mamá. vos, la vida me pasa. Todo es una mierda.
- ¿Por qué decís eso? 
- Porque es así Pedro. Me peleo con todo el mundo, no puedo ni siquiera estar un día entero sin sonreír, o tratar de ser feliz, porque lo arruino todo.
- No digas eso Pau. No arruinas nada, no todo es una mierda.
- ¡Si arruino todo! No sirvo ni para mantener una relación, la arruino con mis caprichos, mis enojos. A veces pienso que la vida solo se empeña en hacerme sufrir.
- Basta Pau deja de cartigarte así. No vale la pena, la vida solo pone piedras en el camino.
- Si, piedras en el camino. ¿Desde que nací? Pedro por favor ¿Qué sentido tiene vivir así, si lo único que hago es sufrir?
- No todo es sufrimiento Pau, la vida también te regaló momentos felices. No hagas locuras.
- ¡BASTA PEDRO! Me cansé, me cansé de sufrir, de llorar todo el tiempo, de ver como lastimo a las personas que tengo a mi lado, me arté, no sirvo para nada, solo soy una carga, quien se corta, se lastima y llora todo el día. Lo único que hago es llorar y sufrir todo el tiempo, lastimo a las personas que tengo a mi lado. La vida me pasó por arriba, y ya no quiero esto. Me cansé de toda esta mierda, de saber que jamás me voy a curar de esto, porque ya es una enfermedad, un adicción que tengo. Ya no quiero vivir.
- Paula ¿Vos escuchas lo que estas diciendo? ¿Te queres morir? ¿En serio? ¿Estas loca?
- Si me quiero morir, me quiero ir. Y dejar de hacer sufrir a la personas. Chau Pedro. 
- Para Paula, no me cortes. No hagas nada, voy para tu casa.
- No voy a abrirte la puerta, quiero que lo sepas. 
- No me importa, voy a ir igual. Y me voy a quedar ahí.
- No Pedro, no vengas. Dejame sola, sola con todo esto. -lloraba-
- Jamás te voy a dejar sola, jamás. ¿Me escuchaste? -suspiré-
- Chau Pepe. Te amo con mi vida entera -corté-

Colgué el teléfono y lo revolee por ahí, con toda mi furia, mi bronca que tenía contenida dentro mío. definitivamente ya no quería vivir mas, me quería ir de esto, quería salir de toda esta mierda, y la vida que tenía. Yo no merecía sufrir así, y menos hacer sufrir a las personas que me querían.
Sabía que Pedro iba a venir, porque cuando él decia algo lo cumplía. No iba a cometer ninguna locura, porque ya no quería seguir así, quería salir de esto, lo único que hice fue llorar, y llorar sentada en el piso.


Continuara: 

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Capitulo triste. No me maten, yo las quiero (? 

50.-


Estuvimos allí con ella un rato mas, cuando miré la hora se habían hecho las 7 y media de la tarde. Nos despedimos de mi mamá, y nos fuimos. 
Estábamos saliendo de la clínica, cuando alcé a Sol en mis brazos, ya que se encontraba con un poco de sueño, y comenzamos a caminar.

- ¿Pau ahora vamos a la casa de Pepe?
- No, nos vamos a casa mi amor.
- Ah bueno. 
- ¿Cómo que se van a su casa?
- Si, Pepe. Ya mi mamá esta bien...
- Si, pero todavía no volvió a su casa.
- Ya lose, pero yo no quiero invadir mas tu lugar, aparte necesito estar con mis cosas, en mi lugar.
- ¿Por qué no me lo dijiste antes?
- No se, perdón.
- Esta bien Paula, es tu desición.
- Por favor, no te enojes conmigo.
- No me enojo, pero estuviste todos estos días en mi casa, un día mas ¿Qué te hace?
- Ya se que estuve un montón de días ahí, pero no quiero molestar mas.
- No molestas Pau, no seas tonta. Por favor quedate un días mas.
- No Pepe, perdón. Ya lo decidí, me voy a mi casa.
- Esta bien. Vamos.

Emprendimos camino hacía MI casa, como le había dicho, sentía que de alguna forma estaba "invadiendo" su lugar, el lugar que le pertenecía a él, su espacio, y el de sus papás, y ya no quería sentir eso. Es por eso que decidí volver a mi casa, aparte mi mamá ya estaba bien. 
Fuimos todo el camino, sin hablarnos, él se había enojado conmigo, y un poco de razón tenía, pero tampoco se ponía en mi lugar, ¿Acaso estando él en mi lugar no sentiría lo mismo? ¿Entonces yo tendría que hacerme la enojada? No lo entiendo, estuvimos una semana juntos, ¿Y se enoja por esto? Es un chiquilín, odiaba que hiciera estas cosas. 

Llegamos al edificio, en la puerta, nos paramos y nos miramos a los ojos.
- Bueno, llegamos.
- Si.
- ¿Queres pasar?
- No, es tarde, me voy a mi casa.
- Dale, Pepe. Por favor, no te enojes.
- Ya esta Paula, ya me enoje.
- Soy muy malo conmigo ¿Sabes? ¿Por qué no podes entender que necesito estar sola?
- Porque no quiero dejarte sola ¿Lo entendes? -gritó-
- Bueno, no me grites. Yo lo entiendo, pero por favor, solo un día ¿Sí? 
- No se, bueno me voy.
- Esta bien, hace lo que quieras.
- ¿Ahora vos te enojas?
- No estoy enojada Pedro.
- Cuando me decís Pedro si estas enojada.
- Bueno esta bien. pensa lo que quieras.
- Si, pienso lo que quiero.
- Sos un chiquilín ¿Sabías? 
- Si, soy un chiquilín. Y vos una caprichosa, y terca.
- Esta bien soy todo eso, ¿Algo mas?
- Chau Paula, me voy a mi casa. No quiero seguir peleando.
- ¿Quién esta peleando? 
- Vos, conmigo. Yo con vos. Los dos.
- Para pelear hacen falta dos, y yo no me peleo. Sabelo.
- Puff, chau. 
- Chau. -besé su mejilla- A pesar de toda esta chiquilinada que armaste, te sigo amando igual, y mas que antes.
- Si claro. -se iba caminando- 

Entré al edificio con Sol en mis brazos, subimos por el ascensor, llegamos al departamento. Cuando entré, la llevé a su cuarto, ya que se encontraba dormida, realmente estaba cansada la enana. La recosté en su cama, la tapé con la colcha, besé su frente diciendo un "descansa princesa" y me fui al comedor.
Me senté en el sillón, y las lágrimas comenzaron a brotar por mis ojos, como las gotas de lluvia, así de repente, sin mas ni menos. 
Habían pasado demasiadas cosas hoy, mi mamá se había despertado, mi pelea con Pedro, yo volví a mi casa, mil mal estado. ¿Algo mas podía pasarme? No se. Pero realmente necesitaba descargarme, y llorar, llorar, y llorar toda la noche si hacía falta. No quería hacer una locura, no quería volver a cortarme, ¡No! Por una vez en la vida, quería ganarle a mi cabeza, y decir "Yo puedo, yo soy fuerte", y así lo hice, me levanté del sillón, y me dirigí al balcón. Me senté en el suelo, y dejé que la brisa del viento chocara contra mi rostro, y así secara mis lágrimas saladas, como el agua del mar, que caían y caían sin parar. Lo único que hacía era pensar, y pensar en todo lo que había pasado. Primero mi mamá, se había despertado, estaba bien, estaba conmigo, otra vez, como lo había pedido, la necesité mucho estos días, no podría soportar que volviera a pasar algo así. Y después lo de Pedro. la "pelea" como él lo llama, Una discusión que se generó por una chiquilinada de él, de sus tantos caprichos, que lo único que quería era que vaya a su casa a dormir. Es ilógico lo que dice, estuve cinco días, solo necesitaba estar sola y pensar un poco en todo esto, en la situación en la que me encuentro, se que él no quiere dejarme sola, pero solo un día nada mas, no voy a cometer ninguna locura, y hasta ahora por lo menos no lo hice. 
A pesar de todas esa cosas y caprichos que él tenía, yo lo seguía amando y creo confirmar que aún mas que antes, porque quería cuidarme, quería hacerme feliz, y estar conmigo, nada mas. Mis lágrimas seguían cayendo por mi rostro, y la brisa del viento seguía soplando fuertemente. 

En un momento siento que alguien me pasa sus brazos por encima de mis hombros, por la espalda, y era ella, la personita que me acompañó durante estos días, en los cuales estuve mal, llorando todo el tiempo, sin ningún, o varios motivos. 
Me abrazó fuerte por la espalada, y yo me aferré a su abrazo, realmente necesitaba uno, en este momento, un abrazo de alguien a quien amaba, a quien quería con mi vida, de alguien quien me hacía feliz, y definitivamente ella EL abrazo perfecto, mi hermana del alma, de sangre aunque no lo seamos, mi mitad, mi media naranja, mi Sol, mi luna, mi cielo, todo mi mundo, de ella, Sol.


Continuara:

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Capitulo de pelea, pero un poco tierno a la vez ¿Combo perfecto? jajaja. Espero comentarios.

PERDON, perdon mil perdones por no subir, en el cole me mataron a pruebas esta semana. Prometo maraton ahora, espero que me entiendan, y gracias por bancarme. Soy @Mika_PauChaves 

viernes, 10 de mayo de 2013

49.-


Ingresamos a la habitación, y ahí estaba ella, mi mamá la mujer a la que amaba, la que me había salvado la vida, del horror en el cual podría haber vivido. 
Sol salió corriendo cuando la vio, y se lanzó a sus brazos, yo hice algo parecido, con la diferencia de que no corrí, aunque quería hacerlo. Nos abrazamos las tres juntas, como la familia que éramos, solo nosotras tres y nadie mas. 

- Te extrañe mucho mami -dijo Sol- 
- Yo también mi vida, mucho 
- Tengo muchas cosas que contarte. -dijo-
- Muero por escucharlas ¿Te portaste bien no?
- Si, igual Pau si me portaba mal se enojaba.
- Bueno, seguro tenía razón en enojarse.
- Puede ser...
- Mmm, ese puede ser.
- rió- Te amo mami
- Yo también hijita, mucho, mucho. -besó su cabeza-
- sonrió-
- Ahora creo que alguien también quiere saludarme ¿O no? 
- me lanzé a sus brazos como si nunca antes la hubiera abrazado, con lágrimas en mis ojos- No te das una idea de todo lo que te necesité, mamá.
- Tranquila princesa, ya estoy acá con vos, y no me voy a ir.
- Por favor, no te vayas todavía no me dejes, te necesito mucho.
- Tranquila, todo va a estar bien.
- Tuve mucho miedo, muchisímo, pensé que no iba a volver a decirte que te amaba. -la miré a los ojos-
- Shh, ya estoy acá. No va a pasar nada, al menos por un tiempo.
- Te amo mami, te amo. Te extrañé demasiado, te necesité mucho estos días, no te imaginas cuanto.
- recogió un mechón de pelo, detrás de mi oreja- Te amo tanto hija.
- Pau estuvo llorando todos los días. -dijo Sol-
- Shh, cállate Sol.
- se encogió de hombros a modo de disculpas-
- ¿Cómo es eso de que estuviste llorando?
- Nada ma, no importa. Ya esta.
- No importa nada, ¿Qué pasó?
- No quiero hablar ahora ¿Si? Aparte me siento mal, me duele la cabeza y mareos.
- ¿Paula? -dijo insinuando algo-
- Nada que ver mamá, ¡No inventes cualquiera!
- Solo tenía que preguntar.
- Bueno, no es eso.
- Esta bien, te creo.
- Y esta de novia con Pedro. -dijo sonriente-
- ¿A sí?
- Por estas cosas, son por las cuales la reto. Algún día voy a matarte. -dije en chiste-
- Bueno ella me cuenta las cosas que vos no me queres contar.
- No es eso, es que no tengo ganas de hablar ahora. Solo quiero abrazarte y decirte que te amo mucho, mucho, mucho.
- rió- Pero eso lo podemos hacer igual, y mientras me contas que pasó en estos... ¿Cuántos días?
- Mmmm, pasaron -conté con mis dedos- cinco días, hoy se hacían cinco días, pero por suerte no pasó eso.
- Si, por suerte. Bueno contame de tu novio Pedro.
- ¿Qué queres que te cuente?
- ¿Cómo es? ¿Qué hace? ¿Es tu compañero de colegio? ¿Cómo lo conociste? ¿Te cuida? Todas esas cosas.
- ¿D.N.I? ¿Teléfono? ¿Número de zapatillas? ¿Algo mas?
- Bueno soy tu mamá, solo quiero cuidarte.
- Tranquila, él lo hace muy bien ya.
- Si, es verdad -acotó Sol-
- Vos deja de meter bocadillo.
- Bueno perdón. 
- Esta acá conmigo, me acompañó a verte, todos los días estuvo conmigo, desde que pasó esto, hasta hoy, siempre. Y me aguantó a mí. -reí-
- Yo te aguanto todos los días -dijo Sol-
- la abracé- ¡Aaaaaaaaaaah! ¿Qué voy a hacer con vos? Te amo pendeja, te amo.
- sonrió, riendo a carcajadas- Yo también Pau.
- Quiero conocer al novio de mi hija.
- ¿Queres lo llame?
- Bueno. 

Salí de la habitación, y me dirigí a la sala de espera, donde se encontraba Pepe, esperándome. Me acerqué a él y le dije que mi mamá quería conocerlo, al principio le dio un poco de miedo, pero después no tuvo ningún problema, le conté como era ella y al instante sonrió. 
Ingresamos en la habitación, y nos acercamos a Sol y mamá, que ya estaban hablando de nuevo.

- Ma, él es Pedro. Pedro ella es mi mamá, María José. 
- Hola, un gusto -dijo Pedro besando su mejilla-
- Hola Pedro. 
- ¿Cómo se siente?
- Muy bien gracias, no me trates de usted, me hace sentir vieja -rió-
- Bueno voy a tratar de no hacerlo.
- Por favor.
- sonrió- 
- ¿Ma cuando te podes ir de acá?
- No se, supongo que mañana, no tengo idea hija
- Bueno esta bien. No, mejor voy a preguntarle a Darío. 
- Como quieras. 
- Si, esperen me ya vuelvo. -salí de la habitación en busca de Darío-

- Pedro, ¿O no que Pau estuvo llorando estos días?
- Si, bastante seguido.
- No entiendo porque no me cuenta las cosas.
- Tiene miedo, y no se porque. Yo intenté hacerle entender de que no va a pasar nada, pero no entiende.
- No, y no lo vas a lograr. Cuando a Pau se le mete algo en la cabeza, no se lo saca nadie.
- Mmm, me di cuenta.
- ¿Cómo esta ella? ¿Hizo algo?
- Esta bien, va que se yo. Hoy se sentía mal, no se como esta ahora. Y... si, hizo algo.
- ¿Todo por esto que me pasó no?
- Si, y por algo mas. Después preguntale a ella, seguro le va a contar.
- Bueno, gracias Pedro.
- De nada.
- Ah, una cosa mas.
- Si ¿Qué pasó?
- Por favor cuidala ¿Si? No quiero que este sola, y se sienta mal, y cometa una locura. Solo te pido eso, nada mas.
- Quedese tranquila María, que la voy a cuidar mas que a mi vida. A ella, y a esta enana linda, que ya la quiero mucho. 
- Gracias Pedro, sos un amor.
- No me agradezca, solo lo hago porque la amo, nada mas -sonrió-

Volví a la habitación, y no pude evitar escuchar las ultimas palabras que hablaban Pedro y mi mamá. "la voy a cuidar mas que a mi vida", una frase que quedará grabada en mi corazón por siempre, es por esto que lo amo, que daría mi vida entera por él, que me jugaría la vida por estar a su lado por el resto de mis días.Amo a este chico, y no voy a dejarlo marchar.


Continuara: 

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Un poco de felicidad no viene mal ¿No? ..Espero comentarios, si no comentan NO subo mas, hasta la semana que viene, AVISO! 

48.-


Pasó el recreo, y así llegó la hora de matemática. Me gustaba matemática, era bastante buena con los números, pero hoy no tenía ganas de hacer nada, realmente quería solo llegar a mi casa y acostarme. Ah y todavía tenía que decirle a Pedro que hoy a la noche, ya iría a dormir a mi casa, ya no podía seguir quedándome en la suya, sentía que invadía su espacio, el que cada uno tenía para no ahogarnos o agobiarnos en cuanto a la relación.

Pasaron las horas que quedaban, yo no hice mas que copiar lo que la profesora había dicho y algún que otro ejercicio. Las doce y cincuenta, por fin el timbre había sonado, el que nos indicaba que era la hora de salida, guardé mis cosas en la mochila, y salí, sin esperar a nadie. Noté que Pedro me seguía, iba detrás de mí y me gritó.

- ¡Pau espera! -gritó-
- me paré y giré hacía él- ¿Qué pasa?
- ¿Vamos juntos?
- Tengo que ir a buscar a mi hermanita, y después voy a la clínica ¿Me queres acompañar?
- Obvio, no tengo problema.
- ¿De verdad?
- Claro bonita -sonrió-
- Gracias, dale vamos. 
Nos dirigimos al sector de primaria, juntos, de la mano, allí pasé a buscar a Sol.
- ¡Pauuuuuuu! -me gritó, abrazándome- 
- Hola mi amor -abrí mis brazos, para abrazarla- ¿Cómo estas?
- Bien ¿Y vos?
- Bien -dije mintiendo- 
- No me mientas, soy chiquita pero te conozco Pau. 
- sonreí- 
- Hola Pepe.
- Hola enana ¿Cómo estas?
- Bien. ¿Pau vamos a la casa de Pepe ahora?
- No, ahora nos vamos a la clínica a donde esta mamá.
- ¿Ya se despertó? -dijo con una sonrisa de ilusión en su rostro-
- No. -noté su expresión de tristeza- Pero seguro hay buenas noticias.
- Si no se despertó, no hay buenas noticias.
- No te pongas mal enana -le dijo Pepe- Mira hacemos una cosas, vamos a comer a mc donal´s y después vamos a ver a tu mamá ¿Te gusta la idea?
- Si -dijo feliz- ¿Podemos Pau?
- Mmmm, no se. 
- Dale porfiiiii, si, vayamos.
- Esta bien, vamos.
- ¡Bieeennn! -me abrazó- 
- ¿Vamos?
- Si vamos -entrelacé mis dedos en su mano- 

Comenzamos a caminar hacía el mc, amaba la comida de mc donal´s era mi perdición todo lo que se encontraba allí dentro. Caminando de la mano con mi NOVIO, creo sin temor a equivocarme era una de la primeras veces que decía mi novio, la brisa suave del viento chocaba contra mi rostro, y mi hermanita de la mono, era uno de los placeres, pequeños placeres de la vida que jamás olvidaría. 
Llegamos a mc, buscamos una mesa y nos sentamos. Pedro fue a pedir la comida, y yo me quedé allí con Sol, hablamos de como le había ido hoy en el colegio. Por unos minutos logré sacar de mi cabeza y dejar de pensar en ese dolor que sentía, en todo lo que pasaba y disfrutar un poco, después de haber llorado tantos días. 

Mientras esperábamos la comida, noté que una señora me miraba, pero fijamente, antes de pensar cualquier cosa, primero miré hacía los costados para ver si miraba a alguien mas, pero luego comprobé que solo me estaba mirando a mí, y nada mas. Me llamó demasiado la atención, intenté de no mirarla, me hice la desentendida y seguí hablando con Solci. A los minutos llegó Pepe con las bandejas, y la comida para los tres, nos acomodamos mejor, y comenzamos a comer. 
Sol estaba súper feliz, de alguna forma u otra "idolatraba" a Pedro solo por haberla traído a mc. Charlamos y comimos, entre risas como lo hacíamos siempre. 
Cuando terminamos, nos dirigimos, ahora sí, a la clínica. Llegamos y pregunté por el doctor Darío Gutierrez, me dijeron que esperara un momento, y a los minutos apareció, él por el pasillo, con la típica carpeta de médico, en su mano. 

- Hola Pau -me saludó- Hola -saludó a Pedro-
- Hola Darío.
- Enana. ¿Cómo estas? -le dijo a Sol-
- Bien. -sonrió-
- ¿Cómo esta mi mamá Darío?
- Mirá, no te voy a mentir. 
- ¿Qué pasa no me asustes?
- Tranquila no pasa nada malo.
- No entiendo.
- Pasa que tu mamá se despertó Pau.

Me había vuelto el alma al cuerpo, mi felicidad era inmensa, no podía pedir mas, mi mamá estaba de vuelta, con nosotros. Sonreía, sin poder creerlo. 

- ¿De verdad?
- Si, hoy a la mañana pasó. La mamá de ¿Pedro no?
- Si, si. -dijo él-
- Bueno, vino hoy a ver como estaba todo, y a los pocos minutos se despertó. Ahí le hicimos estudios, todo tipo de análisis, por suerte nada empeoró, pero sigue igual-
- Lo importante es que se despertó.
- Si.
- ¿Podemos verla? -preguntó Sol-
- Si preciosa. Esperen me acá, y ya vuelvo.
- Esta bien. Te dije que iba a haber buenas noticias, princesa -la alcé en brazos- 
- Si -me abrazó- Tenías razón. 
- Si. -sonreí y la abracé- 
- Todo va a estar bien, bonita -me dijo Pepe- 
- sonreí- Gracias. 

Esperamos al médico, que llegó en unos pocos minutos y nos dejó entrar en la habitación. 


Continuara: 

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Perdonene que no subi antes, tuve un montón de pruebas esta semanas, y no tuve tiempo de subir. Lean el capítulo, espero que les guste, en un ratito subo otro. 
Gracias por aguantarme .. 

sábado, 4 de mayo de 2013

47.-


MIÉRCOLES por la mañana, ya me encontraba dentro del colegio. Eran las 9 y media, todavía nos faltaban unas horas para irnos, y yo definitiviamente me quería ahora. Estaba de mal humor, y me sentía mal, de nuevo esos mareos y ese dolor de cabeza ¡Horribles! que me agarraban. 
Mi mamá seguía sin abrir sus ojos, no se despertaba, mis esperanzas de que lo haga cada vez eran menos, habían pasado unos cuatros días y ella seguía igual o peor, no lo se. Hoy iría a verla como todos los días hasta hoy lo hice, sabía que en lo mas profundo de mi ser existía esa vocecita que decía "todo va a estar bien" pero tampoco quería ilusionarme. 

Hora de Proyecto e Investigación, por suerte no era una materia wow, y no hacíamos muchas cosas, aparte la profe era una copada. Estaba sentada con Jaz, generalmente lo hacía con Flor, pero como no vino, entonces se sentó ella conmigo. 

- Pau -me dijo- Pochi. ¡PAULA! -me gritó-
- ¡Aaaaii! Piba ¿Qué onda? No grites.
- Bueno es que no me escuchabas ¿Qué te pasa?
- Nada. -mentí-
- Paula, no me mientas. ¿Es por Pedro?
- No, no es por él.
- Bueno, entonces algo te pasa. ¿Qué es? 
- No me pasa nada, no me jodas -le contesté re mal-
- Ok. Solo te pregunté porque sos mi amiga, tampoco para que me trates mal. 
- me di cuenta- Perdón, pero no me siento bien. 
- Esta bien Pau, pero yo que vos cambio la actitud porque le hablas así a Pedro, y no te habla por una semana.
- Si lose, pero bueno me siento mal.
- Pero a vos algo mas te pasa, no solo te sentís mal. Quiero saber que es.
- De verdad no quiero hablar. 
- Esta bien como quieras.
- Ai Jaz,. ¿Te enojaste?
- No.
- Dale, en serio. No te enojes.
- Basta Paula, no me jodas.
- Sos una pelotuda -dije enojada y me apoyé en la mesa para mirar hacía adelante-
- Si, sabes que si.
- Si lo sos. -me callé-

No me hablo mas, y yo a ella tampoco. Juro que me da bronca que pasara esto con ella, no me entendía, si, yo le hable mal, pero tampoco para que se enojara porque no le conté lo que me pasa. 
No nos hablamos mas durante todo el día, o algo del día. Por suerte pasó rápido la hora de proyecto, y llegó el recreo, sonó el timbre, y yo nisiquiera tuve la intención de levantarme. Apoyé mis brazos en la mesa, y sobre ellos mi cabeza, a los pocos segundos, mis ojos ya se encontraban empapados en lágrimas, maldita lágrimas saladas que caían por mi rostro, ¿Por qué? No quería llorar mas, no quería que me vieran llorar, lo odiaba, pero no podía evitarlo. 

Sabía que a los pocos minutos se iba acercar Pedro, y así fue, porque cuando me quise dar cuenta estaba sentado a mi lado, preguntando que me pasaba, no quería hablarle mal, porque no quería enojarme con él, pero sinceramente no quería hablar con nadie, me sentía súper mal, pero iba a hacer todo lo posible, para no mandarlo a comprar papas. 

- ¿Qué te pasa bonita? 
- Nada, me siento mal, nada mas.
- ¿Segura?
- Sisi, no te preocupes.
- Como no me voy a preocupar, si te sentís mal.
- Bueno, pero solo me duele la cabeza, nada mas. -mentí-
- Bueno esta bien. Igual no me creo eso de no me pasa nada.
- Como quieras, te estoy diciendo que no me pasa nada -para mis adentros decía "calmate paula se va a enojar"-
- Bueno, no me trates mal.
- Perdón, perdón. Me siento mal, si te gritó decímelo ¿Si?
- Esta bien. Al menos ¿Me puedo quedar con vos?
- Obvio, no me molesta. Mientras que no hables mucho, se me parte la cabeza.
- Esta bien. 
- ¿Puedo apoyarme acá? -señalé su pecho-
- Obvio bonita, vení.
- Gracias, y gracias por no preguntar que me pasa.
- No hay problema, siempre estoy acá.
- me apoyé en su pecho- Sos tan lindo.
- Vos también sos linda. Igual no te duermas eh. Estamos en recreo.
- Si, ya lose. -sonreí-

Me quedé allí apoyada sobre su pecho, durante todo el recreo. Me causaba mucha paz, estar así con él. Que no haya preguntado, y que encima se banqué algunas malas contestaciones mías, eso ya lo hace todo un hombre, mi hombre, solo mío.


Continuara: 

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Capitulos que no se que escribir, y este. Comenten. 

46.-



Cuando abrí mis ojos, seguía en la misma posición que hace… ¿Unas horas? ¿Minutos? No sabía cuanto había pasado, miré a mi lado, y Pedro seguía estando allí, a mi lado. Conmigo.

-Hola dormilona. –me sonrió-
- sonreí- Hola bonito –besé su mentón-
- ¿Cómo te sentís?
- Bien, un poco mejor. Gracias.
- Me alegro. Pau sabes estuve pensando.
- ¿En qué?
- Me parece que necesitas ayuda profesional Pau, no te lo digo porque quiero internarte ni nada de eso, me parece que por ahí te hace bien ir al psicólogo.
- No se Pepe, tengo miedo. No me gustaría contarle a alguien que no conozco mis problemas.
- De verdad Pau, te va a ser bien. Cuando pasen las sesiones vas a ver que no te va acostar tanto hablar.
- ¿Y vos como sabes tanto?
- Porque yo fui al psicólogo.
- ¿A sí? No sabía eso.
- Por ahí hay muchas cosas que no sabes. Si, cuando era mas chico. Era demasiado terrible en el colegio, y mi mamá me mandó al psicólogo.
- Mira vos, Pedro Alfonso terrible en el colegio. No me sorprende –reí-
- Que mala persona que sos Chaves.
- Bueno che. –besé sus labios- te amo precioso.
- Yo también bonita. 

Nos quedamos unos minutos mas así, amaba estar así con él, pero luego caía en la realidad y me daba cuenta de que nada era color de rosas, todo andaba mal empezando por mí. 
Me quedé pensando en lo que me había dicho Pedro, sinceramente él tenía razón yo necesitaba ayuda profesional, alguien que me ayude a ver las cosas de diferente manera, que me abra los ojos de verdad, de que me diga "Esto esta mal, por tal y tal cosa" y yo de una vez por todas pueda entenderlo, pero siempre estaba ese miedo de no querer contarle mis cosas a una persona que no conozco, por eso jamás fui al psicólogo, mis papás siempre me quisieron llevar pero nunca quise ir. Tal vez ya sea tiempo de dejar ese miedo, y poder afrontarlo, y salir adelante con todo esto que me pasa. Y de una vez por todas poder decir "Vencí a mi propio enemigo, me vencí a mi misma, y gané", por ahí me replantearía dos veces lo de ir a ver a un profesional para explicarle lo que me pasa y pedirle ayuda.

Seguía sin saber que hora, supuse que no muy tarde ¿O si?...

- ¿Qué hora es Pepe?
- Las cinco y media ¿Por?
- No, solo quería saber hace cuanto tiempo me quede dormida.
- rió- Bueno, hace bastante. Te lo aseguro.
- ¿Como se que me no me mentís?
- Porque te observé todo el tiempo, desde que empezaste a cerrar los ojos hasta ahora.
- ¿Y puedo preguntar porque?
- Porque amo ver como descansas. -sonrió-
- ¿Y porque lo amas?
- Porque amaría saber lo que estas soñando, porque cuando dormís tu carita se relaja de una manera que nunca la veo, porque cuando dormís se nota que te olvidas de todos los problemas, porque simplemente amo observar cada facción de tu rostro -corrió un mechón de pelo que cubría mi cara-
- Sos tan hermoso. Te amo. Te amo Pedro Alfonso. De verdad a veces me asusta tanto amor.
- Te amo mucho mas Paula Chaves. ¿Te asusta? ¿En serio?
- Si, me asusta. Porque pienso que todo esto es un sueño, y que vos no sos real.
- Ya te lo dije miles de veces, y te lo voy a seguir diciendo. Soy real, mira tocame. -agarró mi mano y la colocó sobre su pecho-
- Si lo acabo de comprobar. Sos de verdad, en serio. 
- Te amo tanto. Sos tan linda. 
- Y yo te amo a vos. -lo besé- 


Continuara: 

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miércoles, 1 de mayo de 2013

45.-



Entramos en el departamento de Pepe, y ahí estaban Ana terminando de cocinar, y Solcito ayudaba a poner la mesa.

-¿Hay que poner algo mas Ana? –preguntó Sol-
- No princesa, ya esta. Gracias por ayudarme.
- De nada, me gusta ayudarte.
- Me alegro –sonrió-

Me acerqué a Ana y la saludé, le conté lo que me había dicho el médico, ya que me había preguntado, luego le pregunte si faltaba algo en la mesa, y solo me respondió que servilletas, así que me encargué de ponerlas en la mesa. Pepe se acercó Ana y la saludó.

-Hola mamá, ya volví.
- Vos, Pedro. ¿Dónde estabas? Me preocupé –lo retó-
- Bueno ma, fui a buscar a Pau.
- Claro ahora es mi culpa.
- No le eches la culpa a la pobre Paula.
- interrumpió- Si pobre..
- Que malo –dije en chiste-
- rio- Sabes que te amo –besó mi mejilla-
- sonreí- Yo también te amo.
- Bueno, la próxima me avisas a donde te vas ¿Okei?
- Okei.
- Si no cualquier cosa, yo le digo Ana.
- Sos una buchona Pau –me miró-
- Bueno, solo una broma. –reí-
- rio- Si claro.

Nos sentamos a comer, Sol fue a llamar al papá de Pedro quien estaba leyendo el diario en el balcón, disfrutamos el almuerzo entre charlas, hasta que Sol pregunta.

-¿Pau mañana puedo faltar al colegio?
- No, ¿Qué es eso de faltar?
- Es que es Lunes, y no me quiero levantar temprano.
- Yo también me tengo que levantar temprano. Así que no.
- Hay que mala –hizo puchero- Le voy a preguntar a Pepe que él si me quiere.
- me dolió su comentario, pero no dije nada- Yo también te quiero.
- ¿Pepe puedo faltar mañana?
- lo miré amenazante- No Solci, aparte todos nos tenemos que levantar temprano.
- Si, es verdad –dijo Ana- Hasta yo, y eso que no voy al colegio.
- Viste enana, hasta mi mamá. Y a ella no le preguntes porque no te va a dejar.
- ¿Por qué no?
- Porque no esta bueno faltar al cole. ¿A vos no te gusta ir?
- Si, me gusta pero no quiero levantarme temprano.
- Eso es lo feo, pero cuando ves a tus amigas es mas lindo.
- Si, puede ser.
- Yo me tengo que levantar temprano, para ir a trabajar. –dijo Horacio-
- ¿Si? Mi papá también se levanta muy temprano.
- ¿A sí? –Horacio  y Ana sabían que mi papá nos había dejado-
- Si, por eso nunca lo veo. Porque cuando yo me levanto él ya se fue, y cuando me acuesto todavía no llegó del trabajo. Pero siempre me deja notitas antes de irse.
- ¿Si? Que bien.
- mis ojos ya se empaparon en lágrimas- Permiso –dije- Necesito ir al baño.
- Si, obvio Pau.

Corrí hasta el baño, cuando llegué, cerré la puerta y me dejé caer al suelo apoyando mi espalada en ella. Lloraba, y lloraba, mis lágrimas caían, como el agua de las cataratas, sin parar, una detrás de otra. No aguantaba mas esta situación, busqué algo con que cortar mi piel, y lo encontré no se que era, ya que mis lágrimas no me dejaban divisara bien, pero no me importaba, mi vida era una mierda, y quería que todo esto se terminara de una vez. Hice el primer corte en mi muñeca, iba por el segundo, cuando escucho que Pedro me habla, estaba ahí otra vez, como siempre para salvarme, ayudarme, y estar conmigo aunque sea solo un abrazo.

-Pau abrime. Por favor.
- No Pepe, ándate. Dejame sola –no grité porque no quería que se dieran cuenta-
- Dale Pau, por favor. Voy a entrar igual.
- No me importa. –corté mi piel nuevamente-
- en ese momento abrió la puerta-  ¿Pau que hiciste?
- solo lloraba- Me quiero morir, Pedro.
- No bonita no. –me abrazó como nunca antes, él quería que sintiera que definitivamente estaba a mi lado siempre- ¿Por qué Pau?
- Mi vida es una mierda Pedro –levanté la voz- Todo me esta pasando por encima, ya no puedo mas.
- Basta Pau –me seguía rodeando con sus brazos- No llores mas, deja de hacer esto. Yo estoy con vos, yo voy a ayudarte a salir de esto. Tranquila bonita, tranquila.
- Ayudame, por favor. No puedo mas.
- Si, mi vida. Voy a ayudarte. ¿Por qué te pusiste así?
- Por lo que pasó recién. ¿Cómo le digo a una nena de siete años que su papá la dejó, y no va a volver? No puedo Pepe, no puedo.
- Tranquila, en algún momento igual se lo vas a tener que decir.
- Si, lose. Pero ahora no puedo. –mis lágrimas seguían cayendo-
- Veni, necesito limpiarte la herida.
- Ya no es una herida, es una marca que queda de por mi vida, en mi piel.
- Dale Pau, por favor.

Él comenzó a lavarme la muñeca, limpiar la herida y luego me puso una gaza para que la sangre no siga cayendo. No dejó de abrazarme en ningún momento, esto que él hacía, se lo iba a deber toda la vida, porque estaba ayudándome a salir, o tratar de salir de esto. Definitivamente era un persona que valía oro, una persona que tenía un corazón enorme, te ayudaría sin importar quien o que seas.
Cuando salimos del baño, no me animé a ir a la mesa, así que fuimos a su habitación.  Pepe se acostó en su cama, y yo a su lado, seguía abrazándome y acariciaba mi pelo.  A los pocos minutos me habré quedado dormida, porque no recuerdo mas nada. 


Continuara:

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Bueno, hola si? no me peguen, chau.