jueves, 11 de julio de 2013
80.-
Me levanté de la siesta. Que en realidad la hice porque me sentía mal, generalmente nunca dormía siesta. Eran las cuatro de la tarde. Por suerte me había levantado temprano, me sentía un poco mejor. Así que iría a comedia musical.
Me levanté de la cama, me dirigí al baño, me higienice y luego, ya cambiada, fui a la habitación de mamá, para decirle que me iba.
- Permiso mami ¿Se puede?
- Si obvio hija. Pasa.
- me senté a su lado- Me voy a comedia ¿Si?
- ¿Te sentís un poco mejor?
- Si,si. Por eso voy.
- Ah bueno hija.
- ¿Vos estas bien mami?
- Si.
- ¿Segura? Porque te noto rara.
- Si hija. Solo me duele un poco la cabeza nada mas.
- ¿Queres que te traiga algo para tomar?
- No hija. Anda tranquila.
- Bueno. ¿Pero si te sentís mal me llamas?
- Si. Te llamo.
- sonreí- Chau mami. Te amo.
- Yo también te amo hija. Cuidate.
- Si.
Salí de la habitación de mamá. Y luego me dirigí hacía la puerta. Sin antes agarrar mis cosas de comedia.
Caminaba por la calle, cuando me encontré, va o me choqué con Agustín.
- Ei fíjate por donde caminas. -lo miré- ¿Vos?
- Mira a donde nos venimos a encontrar.
- Chau. -comencé a caminar-
- No querida. Vos no te vas a ningún lado.
- Soltame. Yo me voy a donde quiero.
- Creo que me debes algo.
- Yo no te debo nada. Soltame te dije.
- me arrinconó a la pared- Vos me debes un beso.
- No. Soltame o grito.
- Grita. Nadie va a escucharte.
- Bueno. Ahhhh -me tapó la boca-
- Sos tan tonta paulita.
- Y vos tan pelotudo.
- Ai Paulita. Paulita. Te estas equivocando.
- Si, en quedarme acá con vos.
- Sos tan tarada.
- ¿Ah sí?
Le pegué una patada, y salí a correr. Él cayó al piso, muerto de dolor. Comencé a reírme. Sabía que después me las pagaría. Pero me tenía que cobrar lo que me había hecho.
Llegué a comedia musical, entré. Y estaba por comenzar la clase. Dejé mis cosas y me paré con mis compañeros. Íbamos a ensayar, el espectáculo para fin de año. Protagonista, yo. ¿Quien iba a creerlo? Si, era raro. Pero yo era la protagonista.
Ensayando me encontraba. Arriba del escenario era yo, simplemente yo. Y eso me hacía feliz. Era lo que amaba hacer. Actuar. Cantar y bailar. Era mi vida. Estaba ensayando y comencé a sentirme mal. Mareada y puntadas en mi cabeza empezaron a sentirse. Le pedí a la profesora si podía sentarme un rato, e ir al baño. Me dijo que sí.
Me dirigí allí, y me senté en el piso. Con una botella de agua en la mano. Mis mareos no se iban. No cesaban y eso era lo peor. Traté de tranquilizarme, busqué una pastilla en mi mochila y la tomé. A los pocos minutos las puntadas en mi cabeza se fueron, pero los mareos seguían. No podía quedarme toda la hora de teatro allí. Me paré y como pude volví al escenario.
Por suerte las horas pasaron, y ya me encontraba llegando a mi casa. Abría la puerta, cuando mi celular suena. Vi en la pantalla que decía "Pepe" así que lo atendí.
- Hola mi amor.
- Hola gorda. ¿Cómo estas?
- Bien. ¿Y vos?
- Bien. ¿Qué andas haciendo princesa?
- Llegando a casa. Porque fui a comedia.
- ¿Al final fuiste?
- Si. Porque me sentía mejor.
- ¿Y ahora como te sentís?
- Mal. Mareos de nuevo. Y puntadas en la cabeza.
- ¿Queres que vaya para allá?
- No amor. Gracias igual. Ya estoy en casa.
- Bueno. Si te seguís sintiendo muy mal. Me llamas ¿Okei?
- Sisi. Quedate tranquilo.
- Bueno. Pero me llamas.
- reí- Si amor.
- No entiendo tu risa.
- Es que me mata como me cuidas.
- Te cuido porque te amo.
- Sos un tierno amor. Yo te amo más.
- ¿Vamos a empezar con esta pelea de nuevo?
- No es una pelea. Yo te amo mas, y mas que vos.
- No. Yo mas Paula. No pelees.
- Vos empezaste.
- Mentira. Vos empezaste.
- No. Vos empezaste diciendo que me amas mas.
- Y porque tengo razón.
- Esta bien.
- ¿O sea que yo te amo mas?
- Si nenita de cinco años.
- ¡Aii si te amo mas!
- Sos una chiquilina amor. Igual te amo así.
- Yo también te amo.
- Sos tan tierna. Quiero abrazarte, y darte muchos besos.
- Yo también. Y dormir con vos.
- Y darte mas besos, por..
- interrumpi- Llegas a decir algo desubicado y te corto.
- Bueno perdón. Igual quiero darte besos.
- Si claro. -reí- Yo también muchos besos.
- Si. ¿Mañana nos vemos?
- Obvio amor. En el colegio.
- Si. Bueno te dejo princesa.
- Dale. Yo me voy a bañar ya que estoy.
- Sucia. Anda a bañarte.
- Callate mejor. Chau amor. Te amo.
- Yo también te amo. Ah Pau.
- ¿Qué?
- Algún día me voy a bañar con vos. -dijo eso y corto-
- Pe...
Iba a responderle pero ya había cortado el teléfono. Los comentarios desubicados de Pedro me hacían reír. Aunque en cierto punto, también imaginaba cosas así. Pero bueno, cuando se diera lo íbamos a hacer.
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Ya bañada, me encontraba en mi habitación terminando de cambiarme. Eran las nueve de la noche. Había pasado demasiado rápido la hora. Y eso me sorprendió.
Me dirigí a la cocina. Mi mamá estaba preparando algo para cenar. Pollo con papas. Algo que amaba de ella, su mano para la cocina. Hoy cenaríamos las tres juntas. Y luego miraríamos alguna película. Como era de costumbre lo que hacíamos las últimas noches.
- ¿Mami te ayudo?
- No hija. Ya termino.
- Ah bueno. ¿Pongo la mesa?
- ¿Y si comemos en la cama?
- Ai si. Yo quiero -dijo Sol-
- ¿Y vos enana? ¿Dónde estabas? -la abracé por la espalda-
- En la pieza.
- sonreí- ¿Queres que comamos en la cama?
- Si, quiero.
- Bueno esta bien.
- Aparte lo propuse yo. -dijo mamá-
- Si.
- Toma princesa -le di dos vasos y unas servilletas- llevalas al cuerto.
- Bueno Pau. -se fue a la habitación-
- Ya esta esto Pau. ¿Llevas esto? -me dió unos platos-
- Dale mamí.
Ya estábamos cenando. En la cama, las tres juntas. Mirando una película en la televisión. Iba a extrañar estos días así con ellas. Las tres juntas. Pero iba a disfrutarlos al máximo.
Terminamos de cenar. Seguimos mirando la película. Solci ya se había dormido, así que no la desperté para que se fuera a su habitación.
Ya la despedí a mamá, y me dirigí a la mía. Porque necesitaba dormir sola, aunque sea un día.
Me recosté sobre la cama, y a los minutos de quede dormida.
Continuara:
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Creo que este salio mejor que el de ayer JAJAJAJA :) Gracias por leer. Buenas noches
miércoles, 10 de julio de 2013
79.-
LUNES por la mañana. Suena mi despertador. Abro mis ojos y lo veo a él a mi lado.
No había cosa mas hermosa, que despertarse y verlo a mi lado. Durmiendo lo mas tranquilo. Moría por besarlo, pero estaba tan lindo durmiendo. Que lo deje.
Me levanté con mucho cuidado, tratando de no hacer ruido. Pero fue imposible. Él ya estaba despierto y me miraba con dulzura.
- Buen día dormilón.
- ¿Así despertas a tu novio?
- Bueno. Es que es verdad. Sos un dormilón.
- Bueno puede que tengas razón.
- reí- Buen día lindo. -besé su mejilla- ¿Mejor?
- Si. Mejor. Buen día bonita.
- sonreí-
- ¿Cómo dormiste?
- Bien. ¿Y vos?
- Bien. Siempre a tu lado duermo bien. Y mas después de ..
- interrumpí- ¡Te callas!
- Ya no iba a decir nada.
- le tiré con un almohadón- ¡Sos un desubicado!
- ¿Y ahora que hice?
- Si, claro.
- En serio. No se.
- Sos un tonto. Igual te amo.
- Yo también te amo.
- Bueno a ver. Te vas levantando. Porque se nos hace tarde.
- ¿Y si faltamos?
- No Pedro. Nos vamos al colegio. Te levantas.
- Bueno mami.
- Dale tarado.
Me dirigí al baño. Me higienice y luego volví a la habitación para cambiarme y ponerme el uniforme. Miré hacía donde estaba Pedro, y seguía en la misma posición como cuando me había ido. Lo miré y él se empezó a reír.
- No se que es lo que te causa gracia. Pero te levantas.
- Si me das un beso me levantó.
- No dale Pepe. Vamos a llegar tarde.
- Solo un beso. O sino, no me levanto.
- ¿Me esta amenazando Alfonso?
- Puede ser, señorita Chaves. ¿Ahora me va a dar el beso?
- Puede que sí, puede que no. ¿Usted que me da a cambio?
- Otro beso.
- Eso no cuenta.
- Si cuenta.
- No, no vale. Porque yo ya te estoy dando el beso.
- Bueno, pero vos me preguntaste. Yo te respondí.
- Esta bien. Solo un beso. Y te levantas ¿Okei?
- Okei. -sonrió-
Me acerqué a él. Y lo besé en los labios. De repente me agarró y me tiró encima suyo. Me abrazó fuerte, y no podía moverme.
Él se reía, y yo quería que me soltara. Dios, un día me iba a matar.
- ¿Pedro que haces?
- Bueno. Yo quería mas de un beso.
- Dale, nene. Soltame.
- Porfa. Porfa. Un ratito.
- No, que vamos a llegar tarde.
- agarró el celular y miró la hora- No, son las siete menos diez. Tenemos diez minutos.
- Querido yo desayuno. Me cambio. Y bueno a veces me peino.
- Un día que no lo hagas.
- Sos terrible eh.
- sonreí- ¿Eso es un si?
- Si. Un ratito nada mas. Cinco minutos ¿Okei?
- Esta bien.
Me quedé acostada, ahí encima suyo. Él jugaba con mi cabello, y yo..bueno nada, solo estaba ahí. Pasaron unos cinco minutos, y finalmente nos levantamos.
Ya cambiada y lista para ir al colegio. Me dirigí al comedor a preparar el desayuno, mientras Pepe se terminaba de cambiar. Mi mamá estaba despierta, pero seguía acostada. No se sentía bien. Ya hacía varios días que le pasaba. Y realmente me estaba asustando.
Cuando terminamos de desayunar. Agarré mis cosas, y salimos con Pedro y Sol. Ya que mamá no podía llevarla. Tenía que hacer lagunas cosas, y luego ir a quimioterapia. Fuimos caminando, como era de costumbre, porque no hacía frío, y teníamos ganas de caminar (al menos yo).
Llegamos al colegio. Dejé a Sol en la puerta, y nos dirigimos con Pepe hacía donde nosotros entrábamos. Nos dirigimos a la puerta, y estas ya estaban abiertas. Entramos al colegio, y fuimos al salón. Nos sentamos en mi lugar, porque hoy él se sentaría conmigo.
La hora de ingles había comenzado. Zai y Flor se sentaron delante nuestro.
- miré la cara de Pedro, y susurré a su oído- ¿No entendes nada no?
- No. Soy malisimo amor.
- Me di cuenta. -reí-
- No te rías. Me voy a llevar ingles.
- No. Yo te ayudo.
- Sh. Callense -se dió vuelta Zai-
- ¿Eh qué onda?
- Bueno, se escuchan sus voces.
- Vos porque estas acá, pero todos están hablando.
- reímos los cuatro- Bueno, igual silencio. Encima que no entiendo, ustedes hablan.
- Sorry. La chica ingles -dijo Pedro-
- Callate nene.
- Bueno, bueno.
- Vos también tendrías que estar prestando atención, como yo.
- Bueno ahora vos tampoco estas prestando atención.
- Si, solo que hablo con vos.
- Bueno por eso.
- No, solo es que.. -hizo una pausa, pensando- ¡Ai callate Pedro! Me confundís.
- Viste. Yo tenía razón.
- Dejala gordo. -dije riendo-
- Bueno. Solo porque vos me lo pedís.
- Gracias.
- De nada.
Siguió la clase de ingles. Dos horas seguidas, no me disgustaba la materia, porque me gustaba. Pero realmente moría de sueño. Apoyé mi cabeza en el hombro de Pepe cuando sonó el timbre del recreo, y él me dijo "¿Tenes sueño?" Solo asentí con mi cabeza, porque realmente estaba cansada. Y me sentía mal. Sentía que no tenía fuerzas para nada, me sentía mareada, y con dolor de cabeza.
Por suerte las horas del colegio pasaron Y finalmente llegó el timbre de salida.
Salíamos con Pepe, fuimos a buscar a Solci, y después nos dirigimos nuevamente a mi casa. Necesitaba aunque sea dormir una hora. Me sentía realmente muy mal.
Hoy tenía que ir a comedia musical. No sabía si iría, tendría que pensarlo. Pero si descansaba, por ahí me sentía un poco mejor para salir de mi casa, y poder bailar un rato.
Llegamos y lo primero que hice, fue correr a mi habitación, tirarme en la cama, y acostarme a dormir. No podía mas del dolor de cabeza. Se me partía en dos. A los pocos minutos me quedé completamente dormida.
Continuara:
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Capitulos pedorros, y este. Gracias por leer.
martes, 9 de julio de 2013
78.-
DOMINGO por la tarde, me encontraba en el living mirando una película con Solci. Mamá estaba en la cocina, preparando un bizcochuelo,creo. Mirábamos una película de dibujitos, El rey león. Aunque fuera de dibujos animados la amaba. Una de las mejores películas infantiles que había visto.
Hoy Pepe vendría a casa, y se quedaría a dormir conmigo. Eran las cinco y media de la tarde, no tardaría en llegar. Aunque si venía mas tarde era porque había acompañado a su mamá a hacer unas cosas.
Solci se estaba quedando dormida, encima de mi hombro, hoy se había levantado muy temprano la enana, porque tenia que ir a teatro. Si, había empezado teatro como yo lo hacía.
Me encantaba que pudiera sentir el mismo sentimiento, y la misma pasión por la comedia musical como la tenía yo.
La levanté en mis brazos y la llevé a su cuarto. La recosté en la cama, la cubrí con una manta y besé su frente. Ella se movió un poco, y abrió sus ojos.
- Seguí durmiendo princesa.
- No tengo sueño.
- Si, tenes sueño. Dale, yo me quedo con vos.
- ¿Te quedas hasta que me duerma?
- Si. Tranquila.
- Gracias hermanita.
- De nada mi vida.
Me senté a su lado, y ella acomodó su cabeza sobre mis piernas. Yo comencé a acariciar su cabello para que pueda quedarse dormida nuevamente. Desde el episodio que había tenido con mi papá, no podía dormirse sola. Tenía miedo de que él viniera y se la lleve. Así que todas las noches, alguna de nosotras dos, tenía que quedarse con ella hasta que se duerma.
Cuando salí de su cuarto, me dirigí a la cocina. Allí estaba mamá preparando algo para merendar, y algo para la cena. Me acerqué a ella, y besé su mejilla. Ella sonrió, y siguió preparando todo.
- ¿Solci se durmió?
- Si, por suerte. Igual me tuve que quedar un ratito con ella.
- Si. No entiendo como tu papá pudo haberle dicho eso.
- Yo tampoco. Es un mierda, no se da cuenta que tiene ocho años.
- Tranquila hija. No te alteres.
- Pero te juro que me saca mami. Me saca. No entiendo como le puede hacer eso a su hija, de sangre.
- Ya esta. La vida se va a encargar de hacerle pagar todo lo que hizo.
- Si, lose.
- No te pongas mal. Mejor pensa que Pedro viene a casa hoy.
Si -sonreí- Eso me pone contenta.
- Bueno. Pensa en eso.
- ¿Esta rico esto mami? -probé el bizcochuelo, sacando un pedazo. Ella me pegó- ¡Auu dolió!
- No lo comas, es para después.
- Que mala persona.
- Si, muy. Hasta que Pedro venga, no podes comerlo.
- No vale. Falta mucho.
- Bueno, esperalo.
- Ufa.
- Parece que tenes cinco años hija. -rió-
- Si, porque quiero comer bizcochuelo y vos no me dejas.
- Ya te dije espera a Pedro. Mientras podrías ayudarme a limpiar esto.
- Ahh. No vale, no puedo comer bizcochuelo, pero tengo que ayudarte a limpiar. No,no. Esto esta mal.
- rió- Dale, esta mal. Ayudame a limpiar.
- Bueno mami.
Ayudé a limpiar a mi mamá todo el desastre que había hecho, ella misma. Cuando terminé me a bañar, porque estaba toda mugrienta. Me dirigí al baño, entré y encendí la ducha.
Estuve unos cuantos minutos metida abajo de esta, ya que necesitaba relajarme un poco, y pensar. Y solo podía hacerlo cuando estaba sola.
Salí de la ducha, y me dirigí a mi habitación. Allí me cambié. Jeans, una musculosa blanca con una camisa a cuadros, y mis converse negras. No me peiné porque no tenía sentido hacerlo, mi pelo siempre iba a quedar igual. Salí de allí, y fui al comedor. Cuando llegué Pepe, ya había llegado a mi casa, estaba charlando con mamá, lo mas tranquilo.
- Hola mi amor. -me senté sobre sus piernas y lo besé-
- Hola bonita. ¿Cómo estas?
- Bien. ¿Y vos?
- Bien. -sonrió-
- ¿Llegaste hace mucho?
- Mas o menos. Media hora.
- ¿Tanto tarde en bañarme?
- Un poco. -rió-
- Malo. Ah tengo algo para vos.
- ¿Ahora?
- Si, ahora. No, mejor te lo muestro después.
- Ai que mala. Ahora me dejas con intriga.
- Bueno, te la bancas. Hasta mas tarde.
- Esta bien.
- ¿Pau me ayudas a traer las tazas?
- Si mami. Ahí voy.
Me dirigí a la cocina. Busqué las tazas y las coloqué sobra la mesa. A los pocos minutos, nos encontrábamos los tres merendando. Café con leche, y el famoso bizcochuelo. Lo hicimos entre risas, y un poco de charla.
Cuando terminamos mamá se fue a la cocina, y nosotros nos quedamos solos en el living. Me encontraba, encima de sus piernas. No estábamos mirando la tele, ni mucho menos. Solo charlábamos.
- Te extrañe.
- Yo también. Mucho. -besé la punta de su nariz-
- sonrió- Sos tan lindo.
- Vos sos lindo.
- ¿Yo lindo? Bueno puede ser. Pero vos mas.
- Sos tan tierno.
- Ah. ¿Qué es eso que tenes que darme?
- No se. Algo que ya te vas a enterar.
- Que mala que sos.
- Bueno, espera a la noche. Y te lo doy.
- Mmm... ¿Es eso que imagino?
- No se que estas imaginando. Pero sea lo que fuese no es.
- ¿Y cómo sabes que no es lo que pienso?
- Porque veo tu cara.
- rió-
- Sos un desubicado. Ahora mas vas a tener que esperar.
- Ai no seas mala. Me haces sufrir.
- Puede ser.
- Dios. -reímos- ¿Y Sol?
- Esta durmiendo. Hoy se levantó muy temprano, porque empezó a ir a comedia musical, como yo.
- ¿En serio? Me alegro.
- Si. Te juro que me encanta que le apasione lo que yo hago.
- A mi me encanta que este contenta y feliz por ella.
- Y a mí me encantas vos.
- besó mis labios- Sos tan linda.
- Vos sos lindo. Y no me discutas porque es así.
- Esta bien no te discuto. Porque tenes razón.
- rió- ¿Y el Pedro humilde? Eh? Eh? ¿Dónde lo dejaste?
- En mi casa.
- Ah, y trajiste al Pedro fachero, lindo, y con ego a la mía ¿No?
- Si. Porque me gusta mas este Pedro.
- A mi gusta el Pedro fachero. Pero con humildad.
- Bueno, entonces la próxima los combino.
- reí- Bueno mejor así.
.............
Pasó la hora. Y llegó la hora de la cena. Nos encontrábamos cenando los cuatro, porque desperté a Sol para que comiera algo. Milanesas con puré. Aunque prefería pizza. Charlamos durante la cena, y luego Solci se fue a dormir con mamá a la habitación de ella.
Con Pepe nos dispusimos a levantar la mesa, cuando terminamos de hacerlo, nos fuimos a mi cuarto.
Ya en el. Sentados en la cama. Él estaba apoyado contra la pared, y yo tenía la mitad de mi cuerpo sobre su pecho, y su hombro. La luz de la noche nos iluminaba.
- ¿Cuándo me vas a dar mi regalo?
- Bueno esta bien. Espera -me levanté, busqué en la mesita de luz y se lo di- Toma. Esta carta la hice para vos.
- ¿En serio?
- Si. Porque sentía que necesitaba hacerla. Necesitaba decirte lo mucho que sos en mi vida. Todo lo que significas para mí. Y agradecerte por cada una de las cosas.
- Sos tan linda. Tan. ¿La puedo leer ahora?
- Mmm. Como quieras. Aunque me da un poco de verguenza.
- ¿Por favor? -hizo puchero-
- Ei, ei, ei. Te estas robando mi gesto.
- reímos- Bueno, pero ¿Sirvió?
- Si. Dale, leela.
- Gracias.
- De nada tonto. -besé su mejilla-
Pepe se puso a leer la carta con mucha atención. Lo hacía lento, y con detenimiento. No sabía que pasaba por su cabeza cuando la leía, no sabía si iba a gustarle, o no se. Pero ya se la había entregado y no podía sacársela de la mano.
Cuando terminó de leer la carta, la cerró, me miró a los ojos. Y besó mis labios. Un beso tierno, pero a la vez apasionado.
Me recostó sobre la cama, con suavidad, y él se poso encima mío. Continuaba besándome. Con mucha pasión y ternura a la vez. Separó el beso, y volvió a mirarme a los ojos. Corrió un mechón de pelo que cubría mu cara, y me sonrió. "Gracias por la carta. Me encanto. No te das una idea de lo feliz que me haces", fue lo último que me dijo para continuar besándome.
Nuestras prendas ya formaban parte del decorado del suelo. Él entrelazo sus dedos con los míos, y volvió a introducirse en mi como aquel día, aquella noche en donde habíamos hecho el amor por primera vez.
Volvíamos a amarnos como lo habíamos hecho hacía un mes. Volvía a sentir que mi cuerpo se estremecía con cada movimiento. Volví a sentirme plena y llena de placer como aquella noche. Todo era tan mágico, pero porque él lo hacía mágico. Otra vez volvía a sentirme mujer, y porque era él quien hacía que me sienta así.
Unidos en el acto de amor mas puro. Nos amábamos como ninguno. Y eso nadie podía cambiarlo.
Continuara:
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El otro capitulo que prometí de hoy. Gracias por leer. Espero que les haya gustado .
77.-
"Pepe. Amor:
La verdad es que no encuentro una manera ideal para empezar a escribirte esta carta. No se como explicarte, como demostrarte todo lo que significas para mí. Todo lo que sos en mi vida, porque no encuentro un solo motivo por el cual decirte gracias, porque desde que llegaste a mi vida, la cambiaste por completo. Me mostraste el lado bueno de la vida, de las cosas. Me mostraste lo bueno que es amar a alguien, lo lindo que es querer a una persona con todo su corazón. Podría estar todo un día entero contándote porque sos el motivo que cambio mi vida, pero sinceramente no me alcanzaría la vida. Necesito que sepas todo lo que sos en mi vida. Todo lo que significas para mí.
Desde el primer día en que te vi supe que era una buena persona. Aunque lo primero de vos que cautivó mi atención, fueron tus ojos. Esos ojos color café, esos ojos sinceros, donde puedo ver mi reflejo en ellos. Esos ojos que me transmiten paz, tranquilidad. Cuando te miró fijamente puedo crear mi burbuja. Nuestra burbuja imaginaria, esa que me contiene, que me hace sentir protegida, que me dice que todo bien. Mirándote a los ojos puedo imaginar un mundo, y en el solo a nosotros dos. Un mundo donde solo estemos nosotros, felices y sin ningún problema. Ese mundo en el cual me gustaría vivir, que me gustaría que fuera verdad. Pero que no lo es. Sé que algún día voy a encontrar ese mundo imaginario, acá, y lo voy a disfrutar con vos.
Durante todos estos meses te convertiste en esa persona indispensable en mi vida, ese persona que te hace falta para vivir. Sos ese motor que me acelera el corazón. Ese empujón que te dan para seguir adelante. Sos esa sonrisa que te dice "todo va a estar bien". Sos ese abrazo que necesito cuando estoy mal, aunque también lo necesito cuando estoy bien. Sos ese "te amo" que necesito escuchar cuando siento que nadie me quiere, que nadie piensa en mí. Sos esa caricia que hace que me tranquilice y me transmita paz cuando estoy mal. Sos esa carcajada que se produce en mí cuando me haces reír sin ningún motivo. Sos ese "yo estoy con vos" que resuena en mi cabeza, día y noche, para sentir que no estoy sola. Sos ese "gracias" que sale de mi boca, y se dirige a vos por todo lo que haces por mí.
Sos esa persona que ahí para vos sin importar nada, sos esa persona que te escucha, te contiene, te protege. Sos esa persona que le importa mas la felicidad del otro, que tu propia felicidad. Sos esa persona de la cual nunca va a poder quejarte porque jamás vas a encontrar un motivo para hacerlo. Sos esa persona que alegr mis días, mis noches. Sos mi mundo Pedro. Sos todo para mí, sos cada sonrisa que sacó, porque todas son gracias a vos. Sos todo eso que necesito para estar bien. Sos el condimento perfecto que me hace falta para ser feliz. Sos mi vida. Sos ese pedacito corazón que me falta para que el mío bombee como lo hace. Sos mi otra mitad. Sos cada una de las cosas que pasan en mi vida. Sos ese ángel que no se de donde salió (porque para mí seguís siendo irreal) para salvarme la vida. Vos estas salvando mi vida Pedro, con cada cosa que haces, cada acto que realizas, cada sonrisa, cada abrazo, cada te amo, con cada pequeña gran cosa que haces. Puedo sonreír, y puedo decir que estoy empezando a creer que la felicidad si existe. Y que puede ser para todas las personas.
No hay un día en que no piense en vos, y en momento cuando escuché tu voz por primera vez, cuando me dijiste que me amabas, cuando me dijiste "yo estoy con vos" y no me juzgaste por nada, cuando me besaste por primera vez y sentí ese famoso cosquilleo en la panza que todas sienten, cuando nos amamos por primera vez.
Cuando llegó ese día, ahí en tu casa, solos. No me sentía segura de hacerlo, no me sentía segura, pero no porque vos no me hagas sentir así, sino por mí, porque tenía miedo que después de eso me dejaras porque no querías estar conmigo, con una persona que se lastima, que no se valora, que llora todo el tiempo, cualquier chico en tu lugar hubiera hecho esto. Pero vos no, vos sos diferente a cualquier chico, vos me demostraste que el amor todo lo puede, vos me demostraste que no hace falta ser perfecto para amar y ser amado. Cuando nos unimos en ese acto de amor tan lindo. Sentí como todo mi cuerpo se transportaba a otro lugar, a otro mundo, sentí que estabas en nuestro mundo, ese mudo lleno de amor. Ahí amándonos como nos amamos, con defectos, con virtudes, con peleas. Pero nos amábamos así, y éramos felices. Estar así con vos me lleno de paz, de amor. Hacer el amor y con vos, por primera vez, fue lo mas hermoso que me paso en la vida. No puedo explicártelo con palabras porque de verdad que no se puede, solo puedo decirte que me hiciste sentir plena, que me llenaste el alma, y que me amaste como nadie lo había hecho.
Esta fue una de las tantas cosas por las que comprobé que eras diferente, pero tengo una lista larga (y puedo asegurarte que lo es) porque te mereces esa lista. Porque mereces que te agradezca una y otra vez por todo, por cada una de las cosas que haces por mí. Aunque no te guste, aunque digas no tengo porque agradecerte lo voy a hacer igual...
Gracias por cada sonrisa que me brindas cada vez que la necesito. Gracias por hacerme reír en lo momentos en que estoy mal. Gracias aparecer en mi vida. Gracias por siempre cuidarme, protegerme. Gracias por estar ahí cuando mas te necesito. Gracias por aparte de estar en momento buenos, estas en los momentos malos. Gracias por aguantar mis locuras (que son muchas, y lo sabes). Gracias por cada abrazo que me das. Gracias por enseñarme que vale la pena vivir. Gracias por demostrarme que puedo ser feliz (o al menos, eso creo) con pocas cosas. Gracias por cada caricia tan linda y tranquilizadora. Gracias por no juzgarme cuando te conté lo que me pasaba. Gracias por abrirme los ojos, y hacerme entender que vale la pena no morir. Gracias por demostrarme que la vida si vale la pena. Gracias por escucharme cada vez que lo necesito. Gracias por ser así como sos. Gracias por todo lo que sos. Gracias por amarme. Gracias por hacerme entender que la gente que quiero, no tiene porque sufrir por mí. Gracias por salvarme de todo esto. Gracias por tratar de cumplir tu promesa (me di cuenta que cuando te propones algo, lo llevas a cabo hasta el final). Gracias por ser esa persona que necesito para completar mi felicidad. Gracias por "rescatarme" aquel primer día, cuando te vi por primera vez. Gracias por secar cada una de mis lágrimas. Gracias por integrar en nuestra felicidad, a mi familia. Gracias por enseñarme que no vale la pena la opinión de los demás. Gracias por cada caminata que me hace reflexionar. Gracias por cada todo. Por absolutamente cada cosa que me haces vivir. Que me haces sentir. No tengo palabras para explicarte y agradecerte todo. Porque de verdad, que no las hay.
¿Por qué desde el primer te propusiste ayudarme? Todavía es una pregunta que suena en mi cabeza. Sé que muchas veces me dijiste que porque lo sentías, pero necesito saberlo. Necesito saber que fue lo que te llevó a querer ayudarme, a querer pasar tiempo conmigo. No lo entiendo. ¿Por qué sos tan especial? ¿Por qué no pueden ser todos como vos? ¿Por qué sos único? Si, sos único. ¿Por qué la gente no se da cuenta que la opinión del otro vale? Vos, me demostrarte, me enseñaste, que la opinión del otro no vale, y mas cuando es mal. Me dijiste que no tenía porque importarme lo que los demás piensen de mí, que no debía hacer lo que ellos querían, que no tenía porque ser como ellos querían que sea. Y eso es lo que estoy haciendo. Estoy tratando (porque es difícil) de no darle importancia a ese "que dirán" porque es lo mas horrible que hay en la vida. ¿Sabías que cuando la gente opina de mí siempre me acuerdo de vos? ¿Y por qué? Porque fuiste vos quien me dijo, un día, haya muy a lo lejos "Tu vida vale, la de ellos no. No le des importancia al que dirán". Sos tanto Pedro, tanto para mí. Que vuelvo a repetirte, nunca voy a poder devolverte todo lo que haces por mí. Porque de verdad, que es inigualable, impagable lo que haces por mí. Porque sos especial, sos único, sos de otro planeta. Ese planeta de donde viene la gente como vos. Buena, sincera y dispuesta a amar, sin importar nada.
¿Tu promesa sigue en pie? Porque de verdad que yo sigo en pie por esa promesa, esa que un día vos me hiciste porque sabías que ibas a poder cumplirla. Creo, sin temor a equivocarme, que sos una de las pocas personas que conozco que mantiene su palabra, sus promesas. Porque jamás, nunca nadie las termina de cumplir.
¿Sabías que amo tu pelo? ¿Tu boca? ¿Tus ojos? ¿Y todo lo de vos? Tu pelo, ese pelo tan lindo. Tan alborotado que en vos queda tan hermoso. Tu boca, esa con la cual, besas la mía. Esas palabras que salen de ella, que siempre, no importa lo que digas son especiales para mí. Tus ojos, ya te lo dije, esos ojos que me transmiten paz, tranquilidad, amor. Y todo lo de vos es único. Tus abrazos, tus besos, tus caricias, tus mimos, todo. Vos sos único Pedro, vos. Y no me lo podes discutir porque es verdad.
Gracias una vez mas por todo lo que hiciste y haces por mí. Gracias por cada cosa. Gracias por absolutamente TODO. Sos todo en mi vida, nunca lo olvides. Sos la persona que salvó mi vida, la persona que me haces bien y feliz.
Te amo con todo lo que soy. No tengo mas nada que decirte (en realidad si) Pero si sigo escribiendo puedo estar toda la vida, porque mi vida empezó cuando vos apareciste. Sos mi vida completa.
Te amo con todo mi corazón.
Pau."
............
Había terminado de escribir la carta. Con mis ojos empapados en lágrimas. Todavía no podía creer todo lo que había pasado, lo que había vivido al lado de Pedro. Él era mi todo, era cada cosa linda que pasaba en mi vida.
La hoja, tenía unos cuantos manchones de tinta, porque mis lágrimas habían mojado el papel. Pero no me importaba, porque estaba hecha con todo mi amor, y todo lo que sentía lo había escrito en ese papel.
Doble la carta. Y la metí en un sobre, color celeste. En este coloqué "Pepe" y un corazón a su lado. La dejé sobre mi mesita de luz. Y me recosté en la cama con mi hermanita, que aún seguía dormida.
Era un poco tarde, pero no me importaba. La carta estaba hecha, terminada, y guardada para ser entregada. Cuando lo viera se la daría, realmente necesitaba escribirla.
Me acosté al lado de Sol. Ella se movió, y posó su cabecita en mi pecho. Y yo seguí acariciando su cabello.
A los pocos minutos me quedé completamente dormida.
Continuara:
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Espero que les haya gustado. Gracias a todas por leer.
lunes, 8 de julio de 2013
76.-
Me encontraba en mi habitación pensando, en todo lo que había vivido durante este último tiempo. La enfermedad de mamá. El noviazgo con Pedro. El abandonamiento de mi papá. Fueron tantas cosas, demasiadas y la mayoría de ellas, malas. La única cosa linda, que me pasó durante este tiempo fue Pedro. Fue haberme encontrado con él. Que fuera él quien me abriera los ojos para salir adelante.
No sabía como, ni porque él estaba en mi vida. Pero lo que si sabía era que podía ser una de las pocas personas que alegra mis días, que podía hacerme sonreír hasta en los momentos mas horribles para mí.
Pedro era ese tipo de personas que siempre estaban para vos. Ese tipo de gente que no le importaba la opinión de los demás, solo importaba como vos estabas, como vos te sentías. Él era esa persona que siempre estaba en el momento y lugar justo, no entendía como lo hacía ¿Tenía un don? ¿Poderes mágicos? No, solo era él. Pensando en que te podía pasar algo y aparecía así de la nada, para ayudarte, rescatarte, protegerte.
Definitivamente Pedro, Sol y mi mamá, eran las tres personas mas importantes en mi vida. Las tres personas que me ayudan a salir de esto, las que me contienen, me aguantan, me escuchan. Solo ellos saben todo lo que yo pasé o pasó cada día, cada noche. Se puede ser imposible creerlo, pero cuando Sol nació supe que algo había cambiado, que algo en mí se había iluminado, y sabía o intuía (como hermana, hija supongo) que ella había traído un poquito de luz a mi vida. Nunca me voy a olvidar la primera vez en que ella me sonrió, fue una sensación tan mágica, tan única. Esa pequeña bebé, esa nena tan chiquita y linda. Hoy era toda una mujercita. Ocho años de vida, pero había crecido tan rápido, y sin una infancia feliz, por así decirlo. Sol era de esas personas que nunca iba a olvidarse de tus palabras, de tus gestos, de tu voz, de tus promesas. Nunca las olvidaría y te las recordaría día y noche, para que la cumplas, para que mantengas tu palabra.
Y..mi mamá, la persona a la que le debo la vida. La persona que me salvó, que estuve desde los poquitos días que yo tenía de nacida. Me aceptó como hija, me cuidó, me protegió. Hizo todo lo que estuvo a su alcance para que pueda ser feliz, para que pueda sonreír todos los días. Mi mamá era esa persona que siempre iba a decirte que podías lograrlo, que no valía la pena rendirse, y echar todo a perder. Ella era mi ejemplo a seguir, era mi mundo. Era mi cable a tierra. Era la persona que amaba con mi vida, y que si tuviera que dar mi vida por salvar la suya lo haría, porque mi mamá lo era todo, era mi mundo, era mi sonrisa, era mi vida. Y nunca me perdonaría si algo le pasara.
Solo tengo diecisiete años, tantas cosas me quedan por vivir. Parece como si hubiera vivido cincuenta años con todo lo que pasé, y todo lo que tuve que vivir. ¿Y por qué? Porque a mi familia, a mi mamá biológica se le ocurrió cuando tenía un día de vida dejarme en la calle. Tirada como si fuera un perro. ¿Por qué me había tenido nueve meses dentro suyo, y luego me abandonaría? ¿Había personas tan crueles en el mundo para hacer eso? Si. Y lo había comprobado con ella. Una de la preguntas que tenía en mi cabeza hacía mucho tiempo.. ¿Algún día podre conocerla? ¿Podre preguntarle porque me abandonó? ¿Por qué no me cuidó? ¿No me quería? ¿No quería tenerme como su hija? ¿Qué había pasado por su cabeza cuando lo había hecho? ¿Estuvo obligada por alguien? ¿Por algo? No lo sabía, pero tenía ese terror, de si alguna vez la veía, preguntárselo y que me dijera que no me quería, que no me podía cuidar por tal motivo. Ese miedo siempre iba a estar dentro de mí, hasta que llegue el día en que la pudiera ver por primera vez y habar con ella.
Lo único que hacía era pensar y pensar. Hasta que alguien interrumpió mis pensamientos. ¿Quién era? Si, Sol. La personita, que siempre que venía a mi cuarto, abría la puerta y asomaba su cabecita para saber que era lo que estaba haciendo.
Sonreí al ver su sonrisa en el rostro.
Ella entró en el cuarto, y corrió hacía mí, tirándose arriba mío. Yo la rodee con mis brazos. Y comencé a llenarla de besos.
- ¿Cómo estas Pau? Te extrañé.
- Bien, mi princesa. ¿Y vos?
- Bien. Extraño jugar con vos.
- Perdón princesa. Te prometo que vamos a jugar mas seguido ¿Si?
- ¿Seguro?
- Si seguro.
- Bueno. Porque yo también quiero que estes conmigo.
- De verdad. -la miré a los ojos- Vamos a estar mas tiempo juntas.
- Bueno, mejor.
- ¿Qué pasó que viniste para acá?
- Nada solo te extrañaba. Y quería estar con vos.
- ¿Segura? ¿No pasó nada?
- De verdad Pau. ¿Qué siempre vengo porque pasó algo?
- No, pero tenes una carita rara.
- No. De en serio. -reí- ¿De qué te reís?
- De que no se dice "de en serio" se dice "en serio".
- levantó sus hombros en forma de "no me importa"- Bueno, es lo mismo.
- No. Porque como vos lo dijiste esta mal dicho.
- Entonces se dice de en serio.
- No -volví a reír- En serio, se dice.
- Ai no entiendo. -refunfuño-
- No importa mi vida.
- Si importa. Porque lo digo mal.
- Ya esta es "en serio". No te preocupes.
- sonrió- Bueno esta bien.
- Si, mejor.
- ¿Pau?
- ¿Qué mi amor?
- Cuándo mamá se vaya. ¿Yo me voy a quedar con vos?
- Si princesa ¿Por qué?
- Porque .. -hizo una pausa- No, no importa.
- Dale. Decime ahora.
- No. Ya esta.
- Dale Sol. ¿Qué pasa?
- Es que .. -escondió su carita en mi cuello-
- Mi amor, no tengas vergüenza. No te voy a decir nada.
- Es que, ayer. Bueno -dijo nerviosa- Papá me dijo que me tenía que ir con él.
- ¿Qué? ¿Cuándo te dijo eso? ¿Dónde?
- En el colegio. Yo salí para esperar a mamá, pero no estaba. Y me vino a decir algo, me dijo eso. Yo no me quiero ir con él. No quiero que me lleve, él me dejó sola. Y no quiero que se enoje conmigo.
- Tranquila mi amor. Él no te va a llevar con vos. Nunca nos vamos a separar.
- ¿Me lo prometes?
- Te lo prometo. De verdad mi amor.
- Pero tengo miedo.
- No tengas miedo. No va a pasar nada. Yo estoy con vos.
- ¿Y si me lleva igual? Porque él dijo que voy a tener que ir con él aunque no quiera.
- No mi vida, no te va a llevar con vos. -la miré a los ojos- Tranquila princesa. Todo va a estar bien. ¿Si?
- No quiero que me lleve Pau. -dijo con lágrimas en sus ojos-
- No mi amor. -la abracé, apoyando su cabeza contra mi pecho- No te va a llevar. No. Te lo prometo, nunca nos vamos a separar.
- ¿Nunca?
- Nunca mi amor. Nunca.
- Te amo Pau.
- Yo también Solci.
- ¿Queres dormir un ratito?
- Si. Pero no te vayas quedate conmigo.
- No cielo. Me quedo acá con vos.
- Si. Por favor.
Ella se acostó a mi lado, apoyando su cabecita en mis piernas, mientras yo acariciaba su cabello. De una forma lenta y tranquila para que pueda tranquilizarse, y dormir un ratito. Realmente me arrepentía de todo lo que había pasado. Ella no tenía la culpa de vivir lo que estaba viviendo a los ocho años. Su vida tenía que basarse en jugar a las escondidas. A las muñecas. O solo juntarse con sus amigas, nada mas. Pero sabía que eso no lo iba a poder hacer nunca más, y juro que me arrepentía totalmente, de no haber estado con ella en los momentos mas difíciles.
A los pocos minutos, sentía que su respiración se había normalizado y que se había quedado completamente dormida.
No sabía porque, pero tuve el impulso, de buscar un papel blanco, una birome y comenzar a escribirle una carta a Pepe. Estar con mi hermana, así, hizo que me diera cuenta de que Pedro tenía que saber todo lo que significaba en mi vida, y lo que era para mí.
Comencé a escribir la carta, y una lágrima recorrió mis rostro, haciendo que se moje el papel. Quedando así una mancha azul, en medio de la hoja.
Continuara:
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Lo termine, vamos yo (? ahq. Espero que les haya gustado. Capitulo tierno, y el de mañana (o mas tarde) como quieran llamarlo también. Buenas Noches.
domingo, 7 de julio de 2013
75.-
Hoy empezaría a ir al psicólogo. Esto definitivamente era muy extraño. Tenía miedo, en realidad, estaba aterrada. No sabía que podía pasar. No estaba segura ir a contarle a alguien mis cosas, charlar con una persona que no conozco. Me da terror. Pero sabía que era por mi bien, que lo hacía solo para poder salir de todo esto que me hacía mal, y no me dejaba ser feliz.
Pedro estaba acompañándome, obviamente él no entraría al consultorio conmigo, aunque si pudiera juro que dejaría que entrara, no quería estar sola. Llegamos, ingresamos al lugar. Y nos sentamos a esperar a que me llamaran.
Sentía como mis manos sudaban, y mi cuerpo se encontraba en un completo temblor. Pepe se dio cuenta y pasó su brazo por mi espalda. Acariciandola para que me tranquilizara.
- Tranquila bonita. Va a estar todo bien.
- Tengo miedo.
- No va a pasar nada.
- Pero me da terror contarle mis cosas a alguien que no conozco.
- Te aseguro que es mucho mejor que contárselas a alguien que conoces.
- ¿Vos decís? No creo.
- Si Pau. Te lo digo por experiencia propia.
- Bueno. Eso espero.
- Te amo hermosa. Todo va a estar bien.
- Te amo mas. ¿Te vas a quedar cuando entre no?
- Si obvio, no me voy a ir. No pienso dejarte sola.
- Gracias, de verdad- Por estar conmigo.
- No tenes porque agradecerme, nada. Siempre voy a estar con vos.
- Sos tanto en mi vida.
- Vos también lo sos.
- escuché que dijeron mi nombre- Me están llamando a mí. Tengo que ir.
- Si. Suerte bonita. Todo va a salir bien.
- sonreí- Gracias.
Me paré de mi asiento, y me dirigí con paso lento y firme hacía la puerta del consultorio. Tenía miedo, pero tenía que afrontar esto de una vez por todas.
Una señora me recibió con un saludo amable y cortes.
Ingresamos al consultorio, y ella terminó por cerrar la puerta.
....................
Una hora después salí de allí. Realmente me había hecho muy bien, Pedro tenía razón, me iba a hacer bien, no iba a pasar nada. Y fue eso. Hablé con ella, lo mas distendida y relajada. Parecía como si le estuviera contando mis cosas a mi mejor amiga. Pero en realidad no, era diferente, ella me transmitía confianza, esa confianza que a veces hasta ni Pepe me daba, esa confianza de largar todas las palabras, sin importar nada.
Cuando salí, Pedro seguía allí, en la misma posición con la que nos habíamos despedido. Se quedó ahí toda la hora, no lo podía creer, era tan lindo.
Me acerqué a él, y lo abracé.
- Gracias por haberme abierto los ojos, y aconsejarme para que venga al psicólogo.
- Nada que agradecer princesa.
- Si, y acepta mis agradecimientos.
- Bueno, pero solo esta vez. Me alegra saber que te hizo bien.
- De verdad. Me hizo bien.
- sonrió- Y también me alegra saber que al menos hice algo que te ayudó.
- Siempre haces algo que me ayuda.
- Mmm..no lo creo.
- Si creelo porque es verdad.
- Bueno, si vos lo decís.
- Si yo lo digo. Y vos lo demostras.
- ¿Vamos?
- Si, aparte esta feo.
- Esta lloviendo. ¿Queres que vayamos en remis?
- No. Quiero ir caminando.
- Pero llueve Pau.
- No importa. Porfaa.
- Paula. Llueve.
- Sos malo -hice puchero-
- Dios. Esta bien vamos caminando.
- Sos muy lindo ¿Sabías?
- Si, lo sabía- rió- Pero hay días en que te mataría. Tu carita me convence.
- ¿Puedo ser muy convencedora? Lo voy a tener en cuenta. -reí-
- Dale mejor vamos antes de que me arrepienta.
- Si, vamos.
- Ah. Si me enfermo es tu culpa.
- ¿Mi culpa? ¿Por qué?
- Porque dijiste para ir caminando. Va a quedar en tu conciencia.
- Malo que sos. -besé su mejilla-
- Dale, vamos.
Salimos del consultorio, y emprendimos camino hacía mi casa. Llovía pero no tanto. Yo iba tapada con la campera de Pepe. Y él me rodeaba con sus brazos, haciendo que los míos queden por debajo de los suyos.
Cuando llegamos a mi casa, él se despidió de mí, no entró porque se había largado un poco mas fuerte. Y aparte tenía que volver, ya que su mamá lo había llamado, para que lo ayude en algunas cosas de la casa.
Nos despedimos, y me dispuse a abrir la puerta.
Cuando lo estaba haciendo, siento que alguien me agarra del brazo, y me gira, haciendo que lo mire a la cara.
Mi papá. Otra vez.
- ¿Qué haces? Soltame.
- No te suelto nada. Escuchame.
- Voy a gritar. Soltame papá.
- ¿Sigo siendo tu papá?
- No sos mi papá, nunca mas vas a volver a hacerlo. Pero es la costumbre llamarte así.
- Bueno, veo que te llenaron la cabeza.
- A mí no me lleno nadie la cabeza. Vos te equivocaste, vos cometiste un error. Y ni siquiera sos capaz de asumirlo.
- Yo asumo mi error. Pero ustedes no me dejan volver a mi casa. Porque es mía.
- Esta no es mas tu casa, nunca va a volver a serlo.
- Te equivocas Paulita. Pronto voy a volver.
- No. Soltame, me quiero ir.
- ¿Cómo esta tu mamá? ¿Sigue tirada en la cama? ¿Enferma? Pobrecita, la compadezco.
- Sos un enfermo. Te odio, te odio con todo mi ser. Ojalá te mueras.
- Me parece que la que se va a morir primero va a ser tu mamita. ¿Cuántos días le quedan? ¿Cinco? ¿O solo horas?
- Hijo de puta. Aborresco todos estos años haberte llamado papá. Te odio. -hice que me suelte, abrí la puerta y entré-
- Nos vamos a ver pronto Pau. Y vos te vas a venir conmigo.
Mis lágrimas ya caían por mi rostro. Las sequé con mi puño rápidamente. No quería llorar y menos por su culpa. Ni siquiera merecía mis lágrimas, ninguna de ellas.
Subí al departamento. Ingresé y me dirigí a mi habitación, sin hacer caso a lo que pasaba a mi alrededor.
Otra vez estaba cortando mi piel, otra vez veía como las gotas de sangre se deslizaban por mi brazo, cayendo al piso. Todo era por su culpa, toda esta mierda era por culpa de él. Lo odiaba, me daba asco. No servía de nada ir al psicólogo, si siempre él iba a terminar llegando y arruinando todo. Siempre era lo mismo.
Dos veces en un día, dos veces me había cortado.
Tenía muchísima bronca, demasiada. Tiré al suelo con lo que me había cortado. Había fotos mías con él, la revolee las tiré contra la pared. Tironee de las sábanas de mi cama, y las arrastré al suelo. Desarmé todo mi cuarto, todo estaba revuelto, todo dado vueltas. Y todo era su culpa. Caí en lo que había hecho, y me desarmé en el suelo a llorar. Un llanto desgarrador que lo único que pedía era ayuda.
Mi mamá ya estaba conmigo, sentada en el suelo a mi lado. Rodeándome con sus brazos y acariciando mi cabello para que pueda tranquilizarme.
- Tranquila hija. Tranquila.
- seguía llorando- No puedo mas. Haga lo que haga, siempre termino cortándome.
- Basta mi amor. Tenes que calmarte.
- ¿Calmarme? ¿Para qué? No tiene sentido. Nada tiene sentido, todo es una mierda.
- Sh. -acariciaba mi cabello- Veni vamos a lavarte esto.
- No mamá, no. Quiero llorar, y dormir. Cerrar los ojos y nunca mas abrirlos. Me odio por esto, soy lo peor. Y no sirvo para nada.
- Basta Paula. Basta. Deja de castigarte así, deja de que todo el mundo maneje tu vida. Hija, tenes que abrir los ojos. Despertar, y mirar a tu alrededor. Todo pasa, las cosas buenas, y las malas también. Yo un día no voy a estar mas. Y es hora de que tomes tus propias decisiones, no permitas que los demás te digan lo que tenes que hacer. No permitas que te denigren, que te lastimen. Date cuenta de que vales muchísimo hija, valorate vos y hace que los demás te valoren.
- apoyé mi cabeza en su pecho.- ¿Cómo mami? ¿Cómo?
- Empezando por cambiar esto que te pasa.
Me quedé un rato allí con mamá. No podía parar de llorar. No podía dejar de hacerlo. Mi mamá tenía razón, debía valorarme y hacer algo por mí.
Sabía cual era mi objetivo pero ¿Cómo llevarlo a cabo? Tenía que proponerme algo para mi vida, y así poder disfrutarla y sonreír.
Continuara:
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Espero que les haya gustado. Gracias a todas por leer. A la noche, mas tarde subo de la otra nove. http://soscomoteimagine.blogspot.com.ar/ :)
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