viernes, 1 de marzo de 2013

20.-



Levanté mi cabeza, sin separarme de él, y lo mire a los ojos, él hizo lo mismo que yo, sonreí como una boba, sentí como mis mejillas ardían de la vergüenza, pero no me importaba. Él movió su brazo, y con su mano, y su dedo índice acarició mi mejilla.

-Tu sonrisa es muy hermosa.
-volví a sonrojarme- Gracias. –dije tímida-
-Creo que ya te lo dije..
-¿Qué cosa?
-Que me gusta cuando te sonrojas.
-me escondí en su pecho- Basta, que me pongo mas colorada.
-A mi no me molesta.
-No, ya lose. Me a mi me da vergüenza.
-Tonta. ¿Te da vergüenza que la gente te diga que sos linda?
-Si –asentí y reí-
-rio- ¿De mi también?
-De todo el mundo.
-Soy todo el mundo, ¿no?
-asentí sin palabras-
-A me quedo mas tranquilo.
-reí a carcajadas- ¡Tonto!
-Así me gusta verte, sonriendo y con los ojitos brillosos pero de felicidad.
-Ojala pueda. Solo quiero que mi mamá este bien, ella hizo algo re importante por mí, y no se que haría sin ella.
-Puedo preguntar algo.
-Si.
-¿Qué hizo por vos ella? –preguntó mirándome a los ojos-
-Me adoptó. –dije sin mas-
-¿Qué? –preguntó asombrado-
-estábamos sentados en el sillón- Eso, me adoptó. Yo soy adoptada Pepe. Nunca te preguntaste ¿Por qué no me parezco a ellos? ¿O al menos a mi hermana?
-No, Pau. De verdad, es que solo vi a tu mamá, y ni siquiera fueron cinco minutos.
-Yo no me parezco a ninguno de ellos, las únicas que los saben son Flor y Jaz, nadie mas. Tampoco se lo conté a nadie, porque no quiero que lo sepan.
-Esta bien, yo no voy a decírselo a nadie, quedate tranquila. ¿Y como fue?
-Según lo que mis papás siempre me contaron, yo tenía un año de edad, mas o menos, y me encontraron en la puerta del edificio, estaba lloviendo ese día. Ellos me llevaron a un juzgado al otro día, y como no tenía mamá, ni papá, decidieron adoptarme, pero nunca se cerraron a que pudiera aparecer algún familiar de sangre, y quisiera conocerme, pero hasta ahora, nadie apareció –dije con angustia-
-No lo puedo creer, jamás me imaginé que podías ser adoptada, ¿Por qué no queres que lo sepan?
-Porque, si se enteran me van a cargar de por vida, y no quiero que me digan rara, o me vean diferente. –con lágrimas en los ojos-
-Ser adoptada no te hace diferente al resto, ni mucho menos. Muchos chicos son adoptados, no tiene porque avergonzarte.
-No me da vergüenza, me da terror lo que puedan pensar los demás.
-Tampoco tiene porque importante lo que piense el resto, ellos no saben todo lo que vos viviste, y vivís ahora. Solo hablan porque no tienen otra cosa para decir.
-Gracias de verdad, tus palabras me ayudan y mucho.
-De nada hermosa.
-¿Pau? ¿Y vos quién sos? –dijo ella con su vocecita tan linda-
-Sol, bonita ¿Qué haces despierta?
-Es que tengo hambre. –se acercó hacía mí-
-la senté sobre mis piernas- ¿Queres comer?
-Si. –dijo tímida- ¿Y él? –me dijo al oído-
-¿Él? Es Pedro, un amigo del colegio.
-Hola princesa. –dijo Pedro-
-Hola. –con timidez- ¿Por qué estabas llorando Pau?
-No estaba llorando, enana.
-Si, tus ojitos están brillosos, me doy cuenta. ¿Qué pasa?
-Nada hermosa, de verdad.
-Bueno entonces le voy a preguntar a Pedro. –dijo desafiante-
-¿A si?
-Si. Pedro ¿Por qué mi hermana estuvo llorando?
-lo miré a Pedro amenazante- No estuvo llorando, seguro esta cansada, nada mas.
-Bueno esta bien. –se había enojado- Me voy a dormir.
-Espera Solci, ¿No queres comer?
-No, tengo sueño. Chau. –se fue a su habitación-
-Sol, espera ..
-me tomó del brazo- Para Pau, dejala ya se le va a pasar.
-Se enojó, y todo porque le mentí.
-Tranquila. Vamos a preparare algo para comer, se lo llevas y después hablas con ella ¿Te parece?
-Esta bien.

Con Pedro nos dirigimos a la cocina, para preparar algo para comer, había milanesas, y papas, así que hicimos algo simple, milanesas con puré. Cuando terminamos, Él decidió irse ya que mañana teníamos clases, y eran las nueve y media de la noche. Me despedí de él, con un beso en la mejilla y un “Nos vemos mañana”. Luego volví a la cocina, busqué una bandeja, y me dirigí al cuarto de Sol.



Continuara: 

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19.-



Habíamos llegado al edificio, yo tenía a Sol todavía en brazos, ya que aún seguía dormida. Intente despertarla pero fue imposible, la enana una vez que se dormía no se levantaba, ni aunque le tires un vaso de agua.
Era un poco complicado abrir la puerta con la enana en brazos, saqué las llaves, y no va que se me caen al piso, me quería morir. Traté de agacharme para agarrarlas cuando veo un mano que la toma, y me las devuelve.

-Gracias, no me ayudaría… -mire su rostro- Pedro ¿Qué haces acá?
-Pasaba, venía de entrenar. ¿Y vos? ¿Qué estas haciendo?
-Tratando de abrir la puerta, pero se me complica.
-A ver, dame a la enana.
-¿Seguro? Mira que pesa.
-No hay problema. A ver princesa, vení.
-mmm…-lo único que dijo Sol-
-Veo que no se despierta. -sonrió-
-¿Ella? Ni aunque le tires agua. Se puede caer el mundo que ella no se entera. –reí-
-rio- jajaja, sos mala Chaves.
-Bueno eh.

Él tenía a Sol en brazos, seguía dormida por suerte. Yo abrí la puerta, lo hice pasar a Pedro, y subimos al departamento. Le mandé un mensaje a mi papá “Papi ya llegamos, avisame cuando sepas algo. Te quiero”. Pedro entró con la enana en brazos, le dije que me la de para poder acostarla en su cama. “A ver Solci, vení, vamos a dormir”. “Bueno” me respondió entre sueños. La lleve a su cama, y después volví con Pedro.

-Listo, la enana quedó planchada en la cama..
-Tenías razón con eso de, se cae el mundo y no se entera.
-Viste que te dije. ¿Queres algo para tomar? –pregunte amable-
-mmm, jugo ¿Tenes?
-Si, ahora te traigo. –fui a buscarlo- Toma Pedro –le dí el vaso-
-Gracias, a por cierto, no me gustan que me digan Pedro, me suena muy directo.
-Perdón, ¿Y como te gusta que te digan?
-Cualquier forma, menos Pedro. –rio-
-reí- Bueno emm. ¿Pepe?
-Lindo. Nadie me dice así.
-¿A no? ¿Y como te dicen?
-Peter, o Pepin , o Chueco.
-¿Pepin? –largue una carcajada- ¿Sos chueco? Naaaa, me jodes.
-No entiendo tu risa Chaves. Si soy chueco. ¡Ah porque vos no!
-Priemro pepin suena muy de mujer, juro que jamás voy a decirte así. Y segundo te desubicaste con lo de chueca.
-Mejor, nunca me digas así, es horrible -rio- Si, sos chueca Pau.
-Mala persona -en chiste-
-Bueno perdón, no se lo digo a nadie.
-Te conviene.
-Que amenazante sonó eso. –rio- Es muy linda tu casa.
-reí- Si tomalo como una amenaza. Y gracias.
-De nada. Al final, no me dijiste ¿Qué pasó que venías así con tu hermanita?
-Es una larga historia.
-Bueno tengo todo el tiempo.
-¿Seguro?
-Si, aunque no lo tenga, o no lo tuviera, siempre voy a estar para escucharte.
-sonreí- Es mi mamá.
-¿Qué pasó con ella?
-Se descompensó, tenía un dolor muy fuerte en el pecho. –dije angustiada-
-Pero, ¿Ella esta bien?
-No lose, no se, cuando yo volví todavía seguía inconsciente –mis ojos se encontraban empapados en lágrimas-
-Tranquila, no llores Pau.
-ya mis lágrimas caían por mi rostro.- Tengo mucho miedo, no quiero que le pase nada, ella me salvó la vida.
-Tranquila bonita –me abrazó- Todo va a estar bien.
-Juro que daría mi vida por la de ella. –llorando-
-Y yo daría mi vida, por la tuya. –acarició mi pelo-
-Soy muy bueno conmigo, siempre estas ahí cuando necesito a alguien. Gracias de verdad.
-Y siempre voy a estarlo, porque para eso están los amigos ¿no?
-Si. –sonreí- Te quiero Pepe.
-Yo también Bonita, y mucho.
Así nos quedamos por unos cuantos minutos mas, él simplemente me abrazaba, me contenía, estaba ahí conmigo. Yo me sentía protegida en sus brazos. No supe porque, pero sentí la necesidad de decirle “Te quiero”, sentía que ese era el momento. Lo quería de verdad, y mucho. Y él, por lo que hacía día a día, me demostraba que también me quería, o al menos significaba algo para él.



Continuara: 

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18.-



-“Hola Pedro, buen día. ¿Cómo estas? Solo quería saber porque no habías venido.” –pulse enviar, y espere su respuesta-
-a los pocos minutos llegó- “Hola bonita, buen día para vos. No fui porque estaba lloviendo.
-“Gracias por lo de bonita,aahh sos un vago Pedroooo”
-“De nada, igual no me agradezcas, lo sos. Es que mi mamá me preguntó y bueno no podía perder la oportunidad jajajaja”
-“Ahh bueno si tu mamá te dejo, esta bien jajaja.”
-“Obvio, si no sabes que, ahora estaría sentado ahí al lado tuyo. J
-“Igual me gustaría que estes sentado acá al lado mío.”
-“No me lo repitas dos veces, porque soy capaz de salir corriendo y decir que me quede dormido”
-“jajajaja, sos un loco. J
-“Un loco que te aprecia mucho, y que te hace reír ¿no?”
-“Si, me gusta cuando me haces reír. Es una de las cosas que me gustan de vos como amigo”
-“Ah si, me alegro. ¿Y qué otras cosas te gustan como amigo de mí?”
-“No voy a decírtelas Pedro”
-“Hay ¿Por qué no?, que mala.”
-“Porque no, ¡basta!. Para decirte, me gustó salir ayer con vos, la pasé bien”
-“Ya voy a hacer que me digas esas cosas. A mí también me gustó, y me gustaría que se repita”
-“A mí también, te dejó Pedro porque ahora tenemos derecho, y mucho la profesora no me banca, y yo tampoco a ella. Besos, nos hablamos.”
-“jajajaja, sos terrible Chaves. Bueno bonita, besos, nos hablamos. J

Se terminaron los mensajes entre nosotros, ya que la profesora de derecho había entrado al salón, y como que mucha “onda”, por así decirlo con ella yo no tenía, y siempre encontraba una excusa para retarme, o simplemente decir mi nombre. Flor se volvió a sentar a mi lado, y Jazmín no me había respondido por ende, supuse, que todavía estaría durmiendo.
La profesora nos empezó a dictar, y después nos dio actividades para hacer. Me encontraba con Flor haciendo los ejercicios, cuando la profesora no se porque motivo gritó mi apellido.
-¡Chaves!  -dijo con tono serio-
-me sobresalté- ¿Qué pasa profe?
-¡A dirección!
-¿Ehh? Pero yo no estaba haciendo nada, solo los ejercicios. -estaba asustada-
-Lose, señorita Chaves. La llaman en dirección.
-volví a respirar- Ah bueno.

Me levanté de mi banco y me dirigí a dirección, yo tenía razón ella siempre encontraba un motivo para gritar mi nombre. Estaba llegando a dirección, cuando lo veo a mi papá, o sea, a mi papá parado allí hablando con la preceptora. Comencé a preocuparme, mi papá casi nunca venía al colegio, ya que por el trabajo no podía. ¿Había pasado algo?, la pregunta que circulaba en ese momento en mi cabeza.

-Pa ¿Qué haces acá? -pregunté asustada-
-Hija, vine a buscarte.
- ¿Por pasó algo? ¿Mamá? ¿Sol?
- Tu mamá hija, se descompensó, tenía un dolor muy fuerte en el pecho.
- ¿Qué? –mis lágrimas ya corrían por mi rostro- ¿Cómo esta mamá? Quiero verla.
-Vamos, busca tus cosas. Y nos vamos a la clínica.
-No puedo entrar al salón así, no quiero que me vean llorar.
-Yo entró Pau, tranquila –dijo mi preceptora-
-Gracias.
-la preceptora volvió- Toma Pau, tu mochila, y tu campera.
-Ah bueno, gracias. –las agarré-
-¿Ya esta hija? Vamos.
-Si papi, ya esta.

Me despedí de mi preceptora, y con mi papá nos dirigimos a la clínica donde estaba mi mamá, Sol estaba con nosotros. Mi papá me explicó que había pasado con mi mamá, se descompensó, ya que tenía un fuerte dolor en su pecho. No pudo decirme mas que eso. Llegamos a la clínica, y preguntamos por el doctor, Dario Gutierrez, el médico de la familia, ya desde hace varios años. Cuando lo localizamos, nos dirigimos a la sala de espera del piso 3, en la habitación número 205 se encontraba mi mamá. Esperamos allí sentados un buen rato, hasta que el doctor salió del cuarto y nos llamó.

-Familia Chaves.
-Acá –dijo mi papá-
-¿Cómo anda Carlos?.
-Mal, quiero saber como esta mi mujer.
-Es bastante extenso lo que tengo para decirte.
-No importa, tengo todo el tiempo.
-Mejor para hablar mas tranquilos, pasamos al consultorio ¿si?
-Esta bien. Hija quedate acá con tu hermana, yo ya vuelvo.
-Si, pa. –respondí-

Mi papá se fue con Dario a hablar al consultorio ¿Qué era lo que tenía que decirle? ¿Por qué no podía hablarlo acá? Realmente me estaba asustando, solo quería saber como estaba mi mamá. Mientras tanto me encontraba sentada, con mi hermanita en brazos, ella lloraba y yo trataba de contenerla, y decirle que todos va a estar bien.

-¿Pau mamá se va a morir? -me dijo con su vocecita suave-
-vacilé- No mi amor, no se va a morir.
-Tengo miedo.
-Tranquila mi vida, todo va estar bien, te lo prometo.
-¿Segura? -me miro con sus ojitos cristalinos-
-Si princesa, si. –apoye su cabeza sobre mi pecho, y la abracé- todo va a estar bien.

Minutos después ella se durmió en mis brazos, solo tenía siete años, y tenía que pasar por muchas cosas, su hermana que era una loca, quien se cortaba, su mamá que estaba internada, su papá que no estaba en todo el día, realmente Sol era la personita con mas coraje, y fuerte que había conocido.
Pasaban las horas, y mi mamá seguís sin despertar, el médico nos había dicho que en unas 24 horas, ya lo haría, solo pedía a dios que abra los ojos nada mas. Se hicieron las siete de la tarde, y nosotras seguíamos ahí con mi papá, esperando novedades.

-Hija, vayan a casa. –me dijo él-
-No papi, me quedo con vos.
-Haceme caso hija, vayan, comen algo, y después duermen.
-No puedo irme y dejar a mamá acá.
-Yo estoy con ella, de verdad. Lleva a solcito que esta dormida.
-Esta bien, pero cualquier cosa que pase, me llamas ¿si?
-Si hijita, avisame cuando lleguen.
-Si papi. -lo saludé y nos fuimos-



Continuara: 

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17.-



No podía creer que él estaba en casa, a esta hora del día, era medio raro, pero me encantaba la idea de desayunar como antes, aunque sea un día, con mi papá, yo se que él tiene un trabajo, el donde gana bien, y todo, pero es mi papá y quiero pasar tiempo a su lado. Nadie iba a entenderme, por eso nunca dije nada. Me acerqué a él y lo salude con un beso en su mejilla, y luego a mi mamá.

-Buen día papi. - dije con una sonrisa y bese su mejilla-
- Hola, hija. ¡Buen día! - devolvió mi gesto- ¿Cómo dormiste?
- Bien ¿Y vos? -salude a mi mamá- Buen día ma.
- Buen día hija. ¿Desayunas?
- Hoy, si -sonreí-
- Bueno, me alegro. Tendrías que quedarte todos los días, así desayuna todos los días la señorita.
- ¿No desayunas? -preguntó mi papá-
- A veces no, porque no tengo hambre.
- Pero siempre tenes que hacerlo.
- Lose, pero tengo el estómago cerrado, pero prometo tratar de hacerlo siempre.
- Bueno, mejor.
- ¿Te vas a quedar siempre pa?
- No hijita, solo por hoy porque entro mas tarde.
- un poco desilucionada- Uh, yo pensé que si.
- No, pero si puedo hacerlo mas seguido, lo hago.
- sonreí- Bueno pa. ¿Y Solci?
- Esta durmiendo, ya voy a despertarla.
- Ah bueno.
- Toma hija, el desayuno.
- Gracias mami.

Desayune con mis papás, y luego agarre mi mochila, y la campera, los salude y salí de mi casa, escuchando el grito de mi mamá “Cuidate hija, te quiero”, a lo que respondí “También te quiero”. Cerraba la puerta del departamento, cuando me chocó con una persona, no vi quien era, por eso solo pedí disculpas.
-¡Uii perdón! No te vi. -mire a la persona-  
- No todo bien.
- Zaii, perdón es que venía distraída. -sonreí-
- No hay problema Pau. ¿Cómo estás?
- Bien, ¿Y vos? ¿Cómo te trata el día con lluvia? - reí-
- rio- Bien, ponele. ¿Vas al cole?
- Si, ¿Vamos?
- Dale.

Bajamos las escaleras, charlando de lo que había hecho cada una ayer. Salimos dl edifcio, y emprendimos camino al colegio, yo le conté sobre mi supuesta cita con Pedro, y ella sonrío y me dijo que tenía que jugármela por él, apostar a todo o nada.
En el medio del camino, la lluvia nos había agarrado, por suerte teníamos paraguas. Llegamos al colegio, y entramos directamente al salón, ya que las puertas se encontraban abiertas. No había casi nadie, y no creo que tampoco vengan muchos, porque estaba lloviendo. Nos dirigimos a nuestros bancos, y nos sentamos, ella se sentó arriba de la mesa, hasta que la profesora venga, y yo me senté en la silla, y apoyé mis brazos sobre la mesa dejando caer mi cabeza sobre ellos, tenía mucho sueño, raro, porque había dormido bastante.
Estuve con Zai ahí unos minutos mas, hasta que llegó Flor, le dije que se sentara conmigo ya que Jazmín ya no había llegado y la profesora estaba por entrar al curso. ¿Y Pedro? ¿Por qué no había venido? Seguro por la lluvia, no iba a preocuparme. ¿Le habra pasado algo? ¡No Paula! ¿Qué estas diciendo? Voy a dejar de pensar en negativo, seguro estara por llegar o no viene por la lluvia.

Teníamos matemática, dentro de todo me iba bien. Aparte la profesora era copada. La clase había empezado. Nos dieron unos ejercicios para copiar, mientras lo hacía charlaba con Flor.

-Flor, ¿Sabes porque no vino Jaz?
- La verdad, ni idea. Seguro la vaga no vino porque estaba lloviendo.
- Bueh, tampoco llovía torrencialmente.
-rio- Tenes razón, pero viste como es Jaz.
-Es verdad. –seguía copiando-
- ¿Qué onda con Pedro?
-reí- No pasa nada, solo somos amigos. Ayer me llevo a tomar un helado, y nada mas.
- ¡Aiii que tierno! Salieron por primera vez.
-Bueno lo que se dice, salir, salir no. Fue un paseo de amigos..
- interrumpió- Con derecho a roce.
- ¡Aii callate Florencia!
-Bueno, bueno. ¿Y ahora porque no vino?
- Ni idea, llovía y faltó, seguro. - reí-
- Me muero, vago de mierda que es.
- Bueno, tampoco le digas así. Solo faltó hoy.
-rio- Como te pones cuando hablan de él.
- Y bueno, es un buen chico.
- Jugatela por él. - dijo ella segura-
- ¡No ahora no! ¿Estas loca? Prefiero esperar, mira si él no siente nada por mí, voy a arruinar todo.
- Yo que vos le digo lo que siento, y si no le pasa nada con vos, que siga todo como ahora.
- Puede ser, pero tengo miedo de perderlo. Mejor prefiero esperar.
- Como digas Chaves.

Seguimos en la clase, teníamos dos horas seguidas, algo peor no podía pasarnos. Así pasaron las horas, haciendo ejercicios de matemática, y charlando con Flor.
Al fin las nueve y media de la mañana, el timbre del recreo sonaba. La profesora salió del curso, y todos hicieron lo mismo, como siempre yo decidí quedarme allí sentada en mi banco, y descansar un poco. Era la oportunidad de mandarle un mensaje a Pedro, y a Jazmín, para saber porque no habían venido. Así que tomé mi celular, y primero le escrbí a Jaz: “Locaaaaaaaaaaaaa ¿Por qué no viniste? Ya se, no me digas por la lluvia, soy adivina ¿no? Jajajaja. J. Y luego le escribí un mensaje a Pedro.



Continuara: 

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16.-



En un momento de la conversación, veo que él mira mis muñecas, comencé a ponerme nerviosa ¿Había visto mis cortes? ¿Que le digo ahora? ¿Porque no me puse mas pulseras? Soy una tonta. Sentí alivio cuando escuche lo que me dijo.


- Son muy lindas tus pulseras.
- sonreí tímidamente- Gracias.
- ¿Te las compraste vos?
- No, casi todas me las regaló mi mamá ¿Por?
- Solo pregunto por curiosidad.
- agache mi cabeza, y mire el cesped- Ah.
- Ehi, ¿Que pasa? ¿Dije algo malo? -dijo preocupado-
- No, soy yo. No pasa nada.
- Podes confiar en mí.
-Lose, pero no puedo es muy difícil para mi todo esto.
- ¿Que cosa es difícil Pau?
- no respondí, y seguí mirando el cesped-
- Pau mírame. -tomo mi mentón con suavidad y levantó mi cara- ¿Qué pasa?
- mis ojos se encontraban empapados en lágrimas- Nada.
- La gente no llora por nada, y vos menos. Confía en mí, yo no voy a juzgarte, ni mucho menos por lo que te pasa, pero no me gusta verte así.
- Ya lose, pero tengo miedo, es muy difícil esto para mi. -lloraba- Necesito tiempo nada mas, por favor.
- Esta bien bonita. Yo no voy a apurarte a que me lo cuentes, solo quiero verte bien nada mas. No me gusta verte llorar.
- sonreí- ¿Me abrazas?
- Obvio. -me rodeo con sus brazos- todo va a estar bien, te lo prometo.


Estuvimos abrazados unos cuantos minutos, mis lágrimas caían como gotas de lluvia sin parar, sobre el pecho de Pedro, él solo me abrazaba, me contenía, estaba a mi lado.
De repente, comenzó a levantarse viento, y unas cuantas gotas comenzaron a caer, fue ahí donde nos paramos del suelo, y nos dirigimos a mi casa. Estábamos caminando, yo me encontraba en remera, y sinceramente tenía un poco de frío. No sabía como, y ni porque, pero a los minutos tenía sobre mis hombros, puesta la campera de Pedro, me la había prestado, ya que realmente hacía frío, solo la acepte con la condición de que fueramos todo el camino abrazados, así él no sentía tanto el viento que había, acepto.


- Gracias por prestarme la campera.
- No me agradezcas, no quiero que tengas frío.
- Si, voy a agradecerte. -enojada-
- Bueno, no te enojes. Esta bien, pero tampoco todo el tiempo.
- Ok. -seguimos caminando- Me parece que tenes frío ¿no?
- Un poco.
- Ves, te dije. Toma tu campera -estaba a punto de sacármela-
- No, si me la das no te hablo mas. -dijo serio-
- Bueno me la quedo. -resignada- Podes seguir abrazándome ¿Eh?
- rio- Bueno.
- ¿Que te causa tanta risa? - curiosa-
- Vos. ¿Te gusta que te abracen?
- Si, soy cariñosa.
- me rodeó con su brazo izquierdo- Vení, tonta. -dijo en chiste-
- sonreí- Gracias.
- ¿Otra vez? -me miro-
- Perdón, no lo hago mas. Por ahora.
- Bueno. Me parece que llegamos.
- Si. Bueno, mejor entro porque vos te vas a mojar, y yo tengo frío.
- rio- Dale, chau bonita -beso mi mejilla-
- Chau pedro. -devolví su gesto- Nos vemos mañana.
- Obvio. -sonrío y se fue caminando-

Llegamos al edificio, no estuvimos mucho tiempo parados allí en la puerta porque se había largado una lluvia torrencial, y pedro tenía que llegar a su casa. Lo salude con un beso en la mejilla, me despedí de él, y entre.
Abrí la puerta del departamento y pude notar que todavía no había nadie, ni mi hermanita, ni mi mamá, mucho menos mi papá. Mire el reloj y eran las 7 y media de la tarde, se me había pasado un poco la hora, me dirigí a mi cuarto, y me senté en mi cama, cuando noto que tengo la campera de Pedro aún conmigo, me había olvidado de dársela. Así como me encontraba, me recosté sobre mi cama, y a los pocos minutos, o segundos, no recuerdo me dormí.
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Sonaba mi despertador, como todos los días, no entendía nada, levante mi brazo y apague la música que sonaba cada mañana. Mire la hora, y eran las 6 y media de la mañana, había dormido bastante.
Me levante, mire por la ventana, y noté que estaba lloviznando, y hacía frío. Me dirigí al baño, me higienice, luego peine mi cabello y salí de allí. Volví a mi cuarto, agarre mi mochila, una campera y fui a la cocina, cuando llegue allí no podía creer lo que estaba viendo. Al instante una sonrisa se dibujo en mi rostro. 


Continuara: 

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15.-



Estuve unos cuantos minutos mas sentada en el suelo de aquella habitación, en donde solo se escuchaba mi llanto nada mas. Me pare de allí, y me dirigí al baño, cuando llegue a este abrí el grifo del agua y deje que esta corriera por el lavatorio de manos. Luego mojé mis manos en ella, y limpié la sangre que había en mi muñeca, cuando terminé salí de ahí, fui a mi cuarto nuevamente, busque un pedazo de gasa y lo coloqué en mi muñeca, lo sostenía con mi otra mano, ya que no quería vendarme otra vez.
La hora pasó, yo no comí absolutamente nada, estuve toda esa hora acostada sobre mi cama, pensando y pensando, en buscar una solución a este problema, a mi problema, pero no encontré ninguna, la única que había era luchar contra mi misma, yo era mi propia enemiga y tenía que luchar contra eso.
Ya me encontraba caminando, yendo a comedia musical, hoy haríamos teatro, el rubro que mas me gustaba, el lugar en donde yo me sentía bien, me sentía libre, me iba de este mundo para transportarme a otro, al mundo de la actuación, tal vez me sentía libre, porque no tenía que ser yo simplemente hacía un personaje, a otra persona, no tenía que mostrarme como verdaderamente era yo. ¿Sera por eso que me encantaba actuar? ¿O solo me gustaba? La verdad no lo sabía, pero actuar era una de la pocas pasiones que yo tenía en mi vida, una de las cosas que me había salvado de este mundo en el cual yo vivía.

Ya me encontraba sobre el escenario que había allí, interpretando a Julieta, esa chica de aquella obra, del gran Shakespeare, en donde ella estaba enamorada de su Romeo, pero que no podían estar juntos, por el simple hecho de que sus familias no se llevaban nada bien.
El profesor de teatro, dijo que haríamos esta obra "Romeo y Julieta" para presentarla con público, en el teatro, sería dentro de dos meses, a mí me había tocado hacer de julieta, la protagonista de la obra, y romeo ¿Quién era? Sinceramente una persona que no me caía bien, se llamaba Agustín, un compañero de teatro, a quien no pasaba ni con agua, pero bueno, me había tocado actuar a su lado, y no me quedaba otra que hacerlo. Ensayamos toda la tarde, hasta las cinco menos cinco de la tarde, fue ahí donde el profesor dijo que podíamos retirarnos, la sonrisa había vuelto a mi rostro, lo iba a volver a ver a él, a mi romeo, ¿Mi romeo? ¿Que estoy diciendo? Solo era un amigo, nada mas. Recogí mis cosas y salí de ese lugar, pero al llegar a la puerta, una voz me detuvo, era la voz de él, de la persona que no quería ver hasta miércoles, cuando volvamos, pero para no quedar mal, y ser amable, me pare, gire sobre mi y respondí ..

- ¿Que pasa? - dije con mala cara-
- Espera Pau, ¿Podemos hablar?
- Nosotros no tenemos nada que hablar.
- Si, me parece que no te sentís cómoda actuando conmigo ¿no?
- ¿La verdad? No.
- ¿De verdad?
- Si - respondí seca- ahora me voy, chau.
- Espera -me agarro del brazo- ¿No queres que vayamos a tomar algo? Para conocernos un poco mas.
- No, no quiero. Ahora me voy. -me solté de su agarrada-
- Dale, no te vayas.
- Basta Agustín, vos y yo, no somos nada, ni siquiera conocidos, solo compañeros de comedia. Nada mas. Ahora me voy porque me están esperando. Chau -di media vuelta y me fui-

Salí por fin de allí, no quería hablar con él, no era nadie, y nunca iba a llagar a ser nada mio, ni siquiera un conocido. Llegue a la puerta del teatro, mire hacia mis costados pero no lo vi a Pedro, la expresión de mi cara cambio totalmente, me sentía un poco decepcionada y a la vez un poco tonta, como creí que alguien podría fijarse en mí, o al menos querer ser mi amigo.
Comencé a caminar, cuando siento que unas manos, un poco asperas, pero tiernas a la vez, cubren mis ojos, sabía que era él, lo había reconocido por su perfume, sentí que se acercó a mi oído y me susurro "¿Te ibas a ir sin mí?", ahí me di vuelta y lo mire a los ojos, él sonreía y me miraba.

- Pensé que no venías, por eso me iba a ir. -dije-
- ¿Como podía faltar a la cita con la chica mas linda de todas?
- Bueno tampoco exageres.
- No exagero, sos la chica mas bonita de todas.
- me sonrojé- Bueno gracias por eso.
- ¿Te dije alguna vez que sos hermosa cuando te sonrojas?
- Si. -volví a sonrojarme- Y basta de decírmelo porque me pongo mas roja todavía.
- No voy a parar de decírtelo, pero bueno. ¿Vamos?
- Dale. -sonreí-

Caminábamos a la heladería, en silencio. Yo no sabía como sacar un tema de conversación, y para no decir pavadas, mejor me quedaba callada, y miraba al frente. Sentía como algunas cuantas veces, Pedro me miraba, me hacía la tonta, pero al notarlo, volvía a sonrojarme. Hasta que gire mi cabeza y lo mire, note que me estaba mirando.

- Se puede saber ¿Que tanto me miras? -pregunte intrigada-
- emmm, te miro ¿No puedo?
- Si, podes. Pero ¿Por qué? ¿Para qué?
- Te miro. Miro lo hermosa que sos, nada mas.
- mis mejillas volvieron a arder- Gracias de nuevo por eso. Sos muy piropeador ¿Sabias?
- Ya te dije que no me agradezcas, me voy a enojar. ¿Ah, si? No me había dado cuenta. -dijo haciéndose el tonto-
- Claro, y yo me llamo Julieta. -dije burlándolo-
- ¿Te llamas Julieta? No sabia.
- ¡Tonto! -reí-
- rio- Bueno, por lo menos te hice reír.
- Si. -habíamos llegado a la heladería- Llegamos.
- Ajam. ¿Qué gustos vas a pedir?
 - Chocolate con almendras, y frutilla.
- Rico. -rio-
- ¿Vos? -pregunte curiosa-
- Dulce de leche granizado y crema americana.
- Me gustan, son ricos.

Pedro pidió los helados, cuando terminamos de pedir, él me pregunto a donde quería ir, le dije que vayamos a la plazita, sonrió y accedió a mi pedido. íbamos caminando, riéndonos, charlando como amigos, nada mas, porque eso éramos.
Llegamos a la plaza, y nos sentamos en el cesped, debajo de un árbol, el cual nos daba bastante sombra, al principio tomábamos el helado en silencio, pero después la conversación fluyo sola.


Continuara: 

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14.-



Sonó mi celular, lo tomé en mis manos y abrí el mensaje. La primera palabra ya me había dado la idea de quien era la persona que mandaba el mensaje, lo leí, y no pude evitar sonreír al instante, mi cara bobalicona era impresionante.

"Bonita, solo quería asegurarme de que era tu número" - leí el mensaje y respondí-
"Si es mi número, y gracias por lo de bonita"
"Ya te dije que no me agradezcas mas, ¿nos vemos mas tarde?"
"Si a las 17 yo salgo de comedia, si queres podes pasar a buscarme por ahí"
"Bueno dale, necesito la dirección del teatro"
"Es ...... te espero ahí ¿si?"
"Obvio, no voy a fallarte, ahí voy a estar :)"
"Bueno te esperaré entonces, besos"
"Chau bonita"

Terminaron los mensajes entre nosotros dos, Jazmín me miraba con una cara como diciendo "estoy acá pau", yo la mire y ella solo me hizo un gesto de "ya se quien es", sonreí como un tonta..

- Era pedro ¿no?
- sonreí- Si.
- Me imaginé, ¿qué te dijo? - hizo una pausa- va, si me queres contar.
- Obvio que quiero contarte, me va a pasar a buscar por comedia, y después vamos a ir a caminar, o algo así.
- ¡Aiiii es muy tierno! - dijo sincera- yo que vos le digo que gustas de él.
- Si muy, ¡NOOO! ¿estas loca?, ¿mira si arruino todo?, mejor dejo las cosas así, mas adelante quizás se lo diga.
- No seas tonta pau, tenes que tener confianza en vos misma.
- Ya sabes porque no la tengo, es muy difícil para mí todo esto, es la primera vez que me pasa algo así con un chico, y no quiero arruinarlo todo, prefiero ser su amiga, o conocida, o lo que sea, y mas adelante si me sigue pasando lo mismo, se lo digo.
- ¿Me lo prometes? -dijo ella-
- Si, te lo prometo.
- Sonrió-
- Llegamos, ¿Entras y te doy las hojas?
- Dale.

Entramos en el edificio, y luego al departamento, nuevamente no había nadie en mi casa, solo una nota sobre la mesa de mi mamá que decía "Pau, hay comida en la heladera para calentar, me fui a buscar a Sol al colegio. Mamá", terminé de leerla y la deje sobre la mesa, y me dirigí a mi habitación con Jaz, cuando entramos, ella se sentó en mi cama, y yo me senté en la silla del escritorio.

- Jaz, voy al baño, si queres busca las hojas, que están ahí -señale el estante que estaba en frente mío- ahora vuelvo.
- Dale, yo las busco.
- ¿Queres algo para tomar?
- ¿Desde cuando Paula Chaves me pregunta si quiero algo para tomar?
- Ahh, ahora servite sola nena - reí-
- Como siempre.
- ¡Tonta! -reí y salí de la habitación-

Cuando volví a la habitación, no podía creer lo que estaba viendo, lo que mis ojos veían, mis ojos comenzaron a empaparse de lágrimas, estaba inmóvil, no podía moverme, estaba paralizada, como si un balde de agua fría hubiera caído sobre mí.
La mire a los ojos, ella me miro y sus ojos también se encontraban llenos de lágrimas. No sabía como lo había encontrado, como había llegado a él, pero por alguna razón lo tenía en su mano, ella abrió su boca para hablar, yo no podía pronunciar nada, ni una sola palabra.
- ¡Perdón! -solo pude pronunciar-
- ¿Por qué tenes esto?
- Ya sabes porque,  por todo esto, por lo que me pasa, es horrible, no lo quiero mas y lo sabes.
- ¿Por qué no lo tiras? ¿Por qué lo seguís teniendo si no queres mas esto? - ella tenía una gilet en su mano-
- ¡Porque no puedo, porque es muy difícil! ¡Entendeme por favor! - lloraba, mis lágrimas caían-
- Pau, tenes que poder, tenes que salir de esto.
- Lo intento, te juro.
- No podes seguir así Paula. - me gritó-
- ¡Basta! No necesito que me grites, ni me retes, necesito que estes conmigo, que me acompañes, me ayudes, no esto.. así no me ayudas, no lo haces - lloré y caí al piso-
- Ella corrió hacía mí y me abrazó- ¡Perdón! ¡Perdón! Yo no quería esto, solo quiero ayudarte, quiero que estes bien, que sonrías, que seas feliz, nada más.
- Acompáñame, decime "estoy con vos", ayudame. Pero no me retes, no digas "no lo hagas mas", porque eso no me ayuda, por favor. - seguíamos abrazadas-
- Esta bien, prometo estar siempre, perdón por esto, es que no se como hacerlo, no se como afrontarlo.
- Tranquila, juntas vamos a salir de esto. -le dije-
- sonrió- te lo prometo.
- Yo también. -sonreí-
- Juntas. -dijo-

Seguimos abrazadas por unos cuantos minutos mas, después busqué las hojas que tenía que darle, y luego se fue..yo me quede allí sola, todavía faltaba una hora para ir a comedia. Así que me dirigí a mi habitación, y no se porque, sin pensarlo , comencé a hacerlo otra vez, comencé a cortar mi piel, mis muñecas. Allí me encontraba sentada en el suelo de mi habitación, llorando, y sin que nadie pueda ayudarme.



Continuara: 

Y .. un día volví !!!