Habíamos llegado al edificio, yo tenía a Sol
todavía en brazos, ya que aún seguía dormida. Intente despertarla pero fue
imposible, la enana una vez que se dormía no se levantaba, ni aunque le tires
un vaso de agua.
Era un poco complicado abrir la puerta con la
enana en brazos, saqué las llaves, y no va que se me caen al piso, me quería
morir. Traté de agacharme para agarrarlas cuando veo un mano que la toma, y me
las devuelve.
-Gracias, no me ayudaría… -mire su rostro-
Pedro ¿Qué haces acá?
-Pasaba, venía de entrenar. ¿Y vos? ¿Qué estas
haciendo?
-Tratando de abrir la puerta, pero se me
complica.
-A ver, dame a la enana.
-¿Seguro? Mira que pesa.
-No hay problema. A ver princesa, vení.
-mmm…-lo único que dijo Sol-
-Veo que no se despierta. -sonrió-
-¿Ella? Ni aunque le tires agua. Se puede caer
el mundo que ella no se entera. –reí-
-rio- jajaja, sos mala Chaves.
-Bueno eh.
Él tenía a Sol en brazos, seguía dormida por
suerte. Yo abrí la puerta, lo hice pasar a Pedro, y subimos al departamento. Le
mandé un mensaje a mi papá “Papi ya llegamos, avisame cuando sepas algo. Te
quiero”. Pedro entró con la enana en brazos, le dije que me la de para poder
acostarla en su cama. “A ver Solci, vení, vamos a dormir”. “Bueno” me respondió
entre sueños. La lleve a su cama, y después volví con Pedro.
-Listo, la enana quedó planchada en la cama..
-Tenías razón con eso de, se cae el mundo y no
se entera.
-Viste que te dije. ¿Queres algo para tomar?
–pregunte amable-
-mmm, jugo ¿Tenes?
-Si, ahora te traigo. –fui a buscarlo- Toma
Pedro –le dí el vaso-
-Gracias, a por cierto, no me gustan que me
digan Pedro, me suena muy directo.
-Perdón, ¿Y como te gusta que te digan?
-Cualquier forma, menos Pedro. –rio-
-reí- Bueno emm. ¿Pepe?
-Lindo. Nadie me dice así.
-¿A no? ¿Y como te dicen?
-Peter, o Pepin , o Chueco.
-¿Pepin? –largue una carcajada- ¿Sos chueco?
Naaaa, me jodes.
-No entiendo tu risa Chaves. Si soy chueco.
¡Ah porque vos no!
-Priemro pepin suena muy de mujer, juro que
jamás voy a decirte así. Y segundo te desubicaste con lo de chueca.
-Mejor, nunca me digas así, es horrible -rio-
Si, sos chueca Pau.
-Mala persona -en chiste-
-Bueno perdón, no se lo digo a nadie.
-Te conviene.
-Que amenazante sonó eso. –rio- Es muy linda
tu casa.
-reí- Si tomalo como una amenaza. Y gracias.
-De nada. Al final, no me dijiste ¿Qué pasó
que venías así con tu hermanita?
-Es una larga historia.
-Bueno tengo todo el tiempo.
-¿Seguro?
-Si, aunque no lo tenga, o no lo tuviera,
siempre voy a estar para escucharte.
-sonreí- Es mi mamá.
-¿Qué pasó con ella?
-Se descompensó, tenía un dolor muy fuerte en
el pecho. –dije angustiada-
-Pero, ¿Ella esta bien?
-No lose, no se, cuando yo volví todavía
seguía inconsciente –mis ojos se encontraban empapados en lágrimas-
-Tranquila, no llores Pau.
-ya mis lágrimas caían por mi rostro.- Tengo
mucho miedo, no quiero que le pase nada, ella me salvó la vida.
-Tranquila bonita –me abrazó- Todo va a estar
bien.
-Juro que daría mi vida por la de ella.
–llorando-
-Y yo daría mi vida, por la tuya. –acarició mi
pelo-
-Soy muy bueno conmigo, siempre estas ahí
cuando necesito a alguien. Gracias de verdad.
-Y siempre voy a estarlo, porque para eso
están los amigos ¿no?
-Si. –sonreí- Te quiero Pepe.
-Yo también Bonita, y mucho.
Así nos quedamos por unos cuantos minutos mas,
él simplemente me abrazaba, me contenía, estaba ahí conmigo. Yo me sentía
protegida en sus brazos. No supe porque, pero sentí la necesidad de decirle “Te
quiero”, sentía que ese era el momento. Lo quería de verdad, y mucho. Y él, por
lo que hacía día a día, me demostraba que también me quería, o al menos
significaba algo para él.
Continuara:
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