-“Hola Pedro, buen día. ¿Cómo estas? Solo
quería saber porque no habías venido.” –pulse enviar, y espere su respuesta-
-a los pocos minutos llegó- “Hola bonita, buen
día para vos. No fui porque estaba lloviendo.
-“Gracias por lo de bonita,aahh sos un vago
Pedroooo”
-“De nada, igual no me agradezcas, lo sos. Es
que mi mamá me preguntó y bueno no podía perder la oportunidad jajajaja”
-“Ahh bueno si tu mamá te dejo, esta bien
jajaja.”
-“Obvio, si no sabes que, ahora estaría
sentado ahí al lado tuyo. J”
-“Igual me gustaría que estes sentado acá al
lado mío.”
-“No me lo repitas dos veces, porque soy capaz
de salir corriendo y decir que me quede dormido”
-“jajajaja, sos un loco. J”
-“Un loco que te aprecia mucho, y que te hace
reír ¿no?”
-“Si, me gusta cuando me haces reír. Es una de
las cosas que me gustan de vos como amigo”
-“Ah si, me alegro. ¿Y qué otras cosas te
gustan como amigo de mí?”
-“No voy a decírtelas Pedro”
-“Hay ¿Por qué no?, que mala.”
-“Porque no, ¡basta!. Para decirte, me gustó
salir ayer con vos, la pasé bien”
-“Ya voy a hacer que me digas esas cosas. A mí
también me gustó, y me gustaría que se repita”
-“A mí también, te dejó Pedro porque ahora
tenemos derecho, y mucho la profesora no me banca, y yo tampoco a ella. Besos,
nos hablamos.”
-“jajajaja, sos terrible Chaves. Bueno bonita,
besos, nos hablamos. J”
Se terminaron los mensajes entre nosotros, ya
que la profesora de derecho había entrado al salón, y como que mucha “onda”,
por así decirlo con ella yo no tenía, y siempre encontraba una excusa para
retarme, o simplemente decir mi nombre. Flor se volvió a sentar a mi lado, y
Jazmín no me había respondido por ende, supuse, que todavía estaría durmiendo.
La profesora nos empezó a dictar, y después
nos dio actividades para hacer. Me encontraba con Flor haciendo los ejercicios,
cuando la profesora no se porque motivo gritó mi apellido.
-¡Chaves!
-dijo con tono serio-
-me sobresalté- ¿Qué pasa profe?
-¡A dirección!
-¿Ehh? Pero yo no estaba haciendo nada, solo
los ejercicios. -estaba asustada-
-Lose, señorita Chaves. La llaman en
dirección.
-volví a respirar- Ah bueno.
Me levanté de mi banco y me dirigí a
dirección, yo tenía razón ella siempre encontraba un motivo para gritar mi
nombre. Estaba llegando a dirección, cuando lo veo a mi papá, o sea, a mi papá
parado allí hablando con la preceptora. Comencé a preocuparme, mi papá casi
nunca venía al colegio, ya que por el trabajo no podía. ¿Había pasado algo?, la
pregunta que circulaba en ese momento en mi cabeza.
-Pa ¿Qué haces acá? -pregunté asustada-
-Hija, vine a buscarte.
- ¿Por pasó algo? ¿Mamá? ¿Sol?
- Tu mamá hija, se descompensó, tenía un dolor
muy fuerte en el pecho.
- ¿Qué? –mis lágrimas ya corrían por mi
rostro- ¿Cómo esta mamá? Quiero verla.
-Vamos, busca tus cosas. Y nos vamos a la
clínica.
-No puedo entrar al salón así, no quiero que
me vean llorar.
-Yo entró Pau, tranquila –dijo mi preceptora-
-Gracias.
-la preceptora volvió- Toma Pau, tu mochila, y
tu campera.
-Ah bueno, gracias. –las agarré-
-¿Ya esta hija? Vamos.
-Si papi, ya esta.
Me despedí de mi preceptora, y con mi papá nos
dirigimos a la clínica donde estaba mi mamá, Sol estaba con nosotros. Mi papá
me explicó que había pasado con mi mamá, se descompensó, ya que tenía un fuerte
dolor en su pecho. No pudo decirme mas que eso. Llegamos a la clínica, y
preguntamos por el doctor, Dario Gutierrez, el médico de la familia, ya desde
hace varios años. Cuando lo localizamos, nos dirigimos a la sala de espera del
piso 3, en la habitación número 205 se encontraba mi mamá. Esperamos allí
sentados un buen rato, hasta que el doctor salió del cuarto y nos llamó.
-Familia Chaves.
-Acá –dijo mi papá-
-¿Cómo anda Carlos?.
-Mal, quiero saber como esta mi mujer.
-Es bastante extenso lo que tengo para
decirte.
-No importa, tengo todo el tiempo.
-Mejor para hablar mas tranquilos, pasamos al
consultorio ¿si?
-Esta bien. Hija quedate acá con tu hermana,
yo ya vuelvo.
-Si, pa. –respondí-
Mi papá se fue con Dario a hablar al
consultorio ¿Qué era lo que tenía que decirle? ¿Por qué no podía hablarlo acá?
Realmente me estaba asustando, solo quería saber como estaba mi mamá. Mientras
tanto me encontraba sentada, con mi hermanita en brazos, ella lloraba y yo
trataba de contenerla, y decirle que todos va a estar bien.
-¿Pau mamá se va a morir? -me dijo con su
vocecita suave-
-vacilé- No mi amor, no se va a morir.
-Tengo miedo.
-Tranquila mi vida, todo va estar bien, te lo
prometo.
-¿Segura? -me miro con sus ojitos cristalinos-
-Si princesa, si. –apoye su cabeza sobre mi
pecho, y la abracé- todo va a estar bien.
Minutos después ella se durmió en mis brazos,
solo tenía siete años, y tenía que pasar por muchas cosas, su hermana que era
una loca, quien se cortaba, su mamá que estaba internada, su papá que no estaba
en todo el día, realmente Sol era la personita con mas coraje, y fuerte que
había conocido.
Pasaban las horas, y mi mamá seguís sin
despertar, el médico nos había dicho que en unas 24 horas, ya lo haría, solo
pedía a dios que abra los ojos nada mas. Se hicieron las siete de la tarde, y
nosotras seguíamos ahí con mi papá, esperando novedades.
-Hija, vayan a casa. –me dijo él-
-No papi, me quedo con vos.
-Haceme caso hija, vayan, comen algo, y
después duermen.
-No puedo irme y dejar a mamá acá.
-Yo estoy con ella, de verdad. Lleva a solcito
que esta dormida.
-Esta bien, pero cualquier cosa que pase, me
llamas ¿si?
-Si hijita, avisame cuando lleguen.
-Si papi. -lo saludé y nos fuimos-
Continuara:
................................................................................................
No hay comentarios:
Publicar un comentario