Estuve unos cuantos minutos mas sentada en el
suelo de aquella habitación, en donde solo se escuchaba mi llanto nada mas. Me
pare de allí, y me dirigí al baño, cuando llegue a este abrí el grifo del agua
y deje que esta corriera por el lavatorio de manos. Luego mojé mis manos en
ella, y limpié la sangre que había en mi muñeca, cuando terminé salí de ahí,
fui a mi cuarto nuevamente, busque un pedazo de gasa y lo coloqué en mi muñeca,
lo sostenía con mi otra mano, ya que no quería vendarme otra vez.
La hora pasó, yo no comí absolutamente nada,
estuve toda esa hora acostada sobre mi cama, pensando y pensando, en buscar una
solución a este problema, a mi problema, pero no encontré ninguna, la única que
había era luchar contra mi misma, yo era mi propia enemiga y tenía que luchar
contra eso.
Ya me encontraba caminando, yendo a comedia
musical, hoy haríamos teatro, el rubro que mas me gustaba, el lugar en donde yo
me sentía bien, me sentía libre, me iba de este mundo para transportarme a
otro, al mundo de la actuación, tal vez me sentía libre, porque no tenía que
ser yo simplemente hacía un personaje, a otra persona, no tenía que mostrarme
como verdaderamente era yo. ¿Sera por eso que me encantaba actuar? ¿O solo me
gustaba? La verdad no lo sabía, pero actuar era una de la pocas pasiones que yo
tenía en mi vida, una de las cosas que me había salvado de este mundo en el
cual yo vivía.
Ya me encontraba sobre el escenario que había
allí, interpretando a Julieta, esa chica de aquella obra, del gran Shakespeare,
en donde ella estaba enamorada de su Romeo, pero que no podían estar juntos,
por el simple hecho de que sus familias no se llevaban nada bien.
El profesor de teatro, dijo que haríamos esta
obra "Romeo y Julieta" para presentarla con público, en el teatro,
sería dentro de dos meses, a mí me había tocado hacer de julieta, la
protagonista de la obra, y romeo ¿Quién era? Sinceramente una persona que no me
caía bien, se llamaba Agustín, un compañero de teatro, a quien no pasaba ni con
agua, pero bueno, me había tocado actuar a su lado, y no me quedaba otra que
hacerlo. Ensayamos toda la tarde, hasta las cinco menos cinco de la tarde, fue
ahí donde el profesor dijo que podíamos retirarnos, la sonrisa había vuelto a
mi rostro, lo iba a volver a ver a él, a mi romeo, ¿Mi romeo? ¿Que estoy
diciendo? Solo era un amigo, nada mas. Recogí mis cosas y salí de ese lugar,
pero al llegar a la puerta, una voz me detuvo, era la voz de él, de la persona
que no quería ver hasta miércoles, cuando volvamos, pero para no quedar mal, y
ser amable, me pare, gire sobre mi y respondí ..
- ¿Que pasa? - dije con mala cara-
- Espera Pau, ¿Podemos hablar?
- Nosotros no tenemos nada que hablar.
- Si, me parece que no te sentís cómoda
actuando conmigo ¿no?
- ¿La verdad? No.
- ¿De verdad?
- Si - respondí seca- ahora me voy, chau.
- Espera -me agarro del brazo- ¿No queres que
vayamos a tomar algo? Para conocernos un poco mas.
- No, no quiero. Ahora me voy. -me solté de su
agarrada-
- Dale, no te vayas.
- Basta Agustín, vos y yo, no somos nada, ni siquiera
conocidos, solo compañeros de comedia. Nada mas. Ahora me voy porque me están
esperando. Chau -di media vuelta y me fui-
Salí por fin de allí, no quería hablar con él,
no era nadie, y nunca iba a llagar a ser nada mio, ni siquiera un conocido.
Llegue a la puerta del teatro, mire hacia mis costados pero no lo vi a Pedro,
la expresión de mi cara cambio totalmente, me sentía un poco decepcionada y a
la vez un poco tonta, como creí que alguien podría fijarse en mí, o al menos
querer ser mi amigo.
Comencé a caminar, cuando siento que unas
manos, un poco asperas, pero tiernas a la vez, cubren mis ojos, sabía que era
él, lo había reconocido por su perfume, sentí que se acercó a mi oído y me
susurro "¿Te ibas a ir sin mí?", ahí me di vuelta y lo mire a los
ojos, él sonreía y me miraba.
- Pensé que no venías, por eso me iba a ir.
-dije-
- ¿Como podía faltar a la cita con la chica
mas linda de todas?
- Bueno tampoco exageres.
- No exagero, sos la chica mas bonita de
todas.
- me sonrojé- Bueno gracias por eso.
- ¿Te dije alguna vez que sos hermosa cuando
te sonrojas?
- Si. -volví a sonrojarme- Y basta de decírmelo
porque me pongo mas roja todavía.
- No voy a parar de decírtelo, pero bueno.
¿Vamos?
- Dale. -sonreí-
Caminábamos a la heladería, en silencio. Yo no
sabía como sacar un tema de conversación, y para no decir pavadas, mejor me
quedaba callada, y miraba al frente. Sentía como algunas cuantas veces, Pedro
me miraba, me hacía la tonta, pero al notarlo, volvía a sonrojarme. Hasta que
gire mi cabeza y lo mire, note que me estaba mirando.
- Se puede saber ¿Que tanto me miras?
-pregunte intrigada-
- emmm, te miro ¿No puedo?
- Si, podes. Pero ¿Por qué? ¿Para qué?
- Te miro. Miro lo hermosa que sos, nada mas.
- mis mejillas volvieron a arder- Gracias de
nuevo por eso. Sos muy piropeador ¿Sabias?
- Ya te dije que no me agradezcas, me voy a
enojar. ¿Ah, si? No me había dado cuenta. -dijo haciéndose el tonto-
- Claro, y yo me llamo Julieta. -dije burlándolo-
- ¿Te llamas Julieta? No sabia.
- ¡Tonto! -reí-
- rio- Bueno, por lo menos te hice reír.
- Si. -habíamos llegado a la heladería-
Llegamos.
- Ajam. ¿Qué gustos vas a pedir?
-
Chocolate con almendras, y frutilla.
- Rico. -rio-
- ¿Vos? -pregunte curiosa-
- Dulce de leche granizado y crema americana.
- Me gustan, son ricos.
Pedro pidió los helados, cuando terminamos de
pedir, él me pregunto a donde quería ir, le dije que vayamos a la plazita,
sonrió y accedió a mi pedido. íbamos caminando, riéndonos, charlando como
amigos, nada mas, porque eso éramos.
Llegamos a la plaza, y nos sentamos en el
cesped, debajo de un árbol, el cual nos daba bastante sombra, al principio tomábamos
el helado en silencio, pero después la conversación fluyo sola.
Continuara:
..........................................................................
No hay comentarios:
Publicar un comentario