Llegamos a la clínica, eran las once de la
mañana. Saludé a mi papá, y como era el horario de visitas, me dejaron pasar a
ver a mi mamá, Sol se había quedado con él, sentados allí afuera.
Cuando ingrese en la habitación, no pude
contener mis lágrimas, y no tardaron en salir, y empapar todo mi rostro. Me senté
a un lado, en la camilla, y tomé su mano, la cual tenía tubos, y cables
inyectados en ella. No podía hacer otra cosa que hablarle, y eso hice.
-Hola mami, hace dos días que ya no te veía,
que no escuchó tu voz, o tus “buen días” y tus “cuidate, se que me estas
escuchando, por eso es que quiero hablarte, y decirte varias cosas. Abrí los
ojos por favor ma, te extraño te necesito a mi lado. Moriría si te pasara algo,
sos mi mamá, sos la persona que estuvo conmigo desde mi primer año de vida, y
eso nadie te lo va a quitar, no importa que no seas de mi misma sangre, lo
importante es que siempre estuviste ahí a pesar de todo, nada te importó desde
que me adoptaste, hasta el día de hoy, todo lo que hiciste y haces por mí, te
lo voy agradecer siempre, porque hiciste algo sumamente importante me salvaste,
salvaste mi vida, y eso ya es algo suficiente para decirte gracias por todo.
Por favor mami, te necesito conmigo, te necesito a mi lado, necesito tus
abrazos, tus caricias, tus mimos, por favor ma. Papá, Sol, Yo, todos te
queremos con nosotros, no te podes ir ahora, así sin mas, por favor mamá, volve
conmigo, con nosotros. Te amo mami, siempre te amaré, daría mi vida entera por
vos, lo haría sin dudarlo, porque te amo, porque sos mi mamá.
Besé su frente y salí de la habitación, no
podía seguir allí dentro, y ver a mi mamá así, sin poder hacer nada. Le dije a
mi papá que saldría a caminar un rato, necesitaba pensar, y despejarme ¿Pensar
en qué? Solo era una excusa, para salir de ese lugar en donde no me gustaba
estar, me hacía mal.
Mire la hora, eran poco mas de las doce y
media del medio día. Salí de allí y comencé a caminar, no sabía a donde me
dirigía solo caminaba, y pensaba en todo esto que estaba pasando. ¿Por qué
tenía que pasarme a mí? ¿Por qué siempre a nosotros? ¿Acaso era un aprendizaje?
¿O solo una lección? Tenía miedo de lo que pudiera pasar, me aterraba la idea,
de que a mi mamá pudiera pasarle algo.
Iba caminando cuando me choqué con alguien,
como era de costumbre mía chocarme con alguien, por no mirar a donde caminaba.
-Perdón. –musite-
-Hola bonita. –dijo esa voz tan dulce y
conocida-
-¡Pepe! ¿Qué haces por acá?
-Voy a mi casa, porque salí del cole. ¿Vos?
-Nada, caminando.
-¿Y a donde vas?
-No se, solo camino.
-Estas mal por lo de tu mamá ¿no?
-Si, sigue igual que ayer, no se despierta, tengo
miedo de que no lo haga mas.
-No digas eso, nunca mas. No va a pasar, de
verdad. Todo va a estar bien.
Tengo mucho miedo.
-Tranquila, yo estoy con vos. –me rodeó con
sus brazos- ¿Queres seguir caminando?
-Si, me haría bien.
-¿A dónde vamos?
-A la plaza. –sonreí-
-sonrió- Como diga señorita.
Así fue como empezamos a caminar en dirección
a la plaza, típico de Pedro chocarse conmigo en la calla ¿Casualidad? No, lo
creo.
Cuando llegamos, decidimos sentarnos en el
pasto, el se apoyo contra un árbol, y yo me senté a su lado, y me apoyé sobre
su hombro. Los dos estábamos en silencio, hasta que yo lo rompí como muy pocas
veces.
-Nunca me hablaste de tu familia.
-¿Qué queres saber?
-No se, ¿Tenes hermanos?
-Una hermana mas grande, Luciana se llama, ya
tiene una hija.
-Ah, que bueno, ¿Y tus papás?
-En mi casa, -rio- No, mentira. Se llaman Ana
y Horacio. Mi mamá es ama de casa, y mi papá trabaja en una fábrica
-Que bueno. –sonreí-
-Generalmente, estoy mas tiempo con mi mamá,
porque mi papá trabaja todo el día, pero siempre esta para la cena. Y mi
hermana Lu siempre esta en su casa.
-Me alegro. Yo casi siempre estoy sola, y me
manejo sola. Mi papá trabaja todo el día, no lo veo nunca. Siempre que llego
del colegio mi mamá no esta, y si esta llego y se va a comprar. Paso mas tiempo
con mi hermanita, y sola.
-No es lindo estar sola.
-No, no lo es. Y menos para mí.
-¿Para vos? ¿Por qué?
-Por mí, por cosas que me pasan, cosas que
suceden hace mucho tiempo. Son difíciles de explicar.
-¿Qué cosas Pau? Sabes que podes confiar en
mí. Ya hace varios días que me decís que te pasan cosas, pero nunca cuales.
-Es que no es fácil. Tengo miedo, terror a lo
que puedas decir.
-Yo se cuales son esas cosas.
-lo mire asombrada- ¿A sí? –dije con temor-
-con seguridad dijo- Si.
-¿Cuáles? –vacile al decirlo-
Pregunta que me arrepentí de hacer, pero ya
estaba hecha, podía pasar cualquier cosa. Sabía que podía confiar en él, pero
tenía miedo, no por él, sino por mi, miedo a contarlo, a decirlo, como siempre
me paso.
Sentí como posó su mano en mi muñeca. Cerré
mis ojos, y estaba lista para escuchar su respuesta.
Continuara:
........................................................................................................................
No hay comentarios:
Publicar un comentario