Unos minutos después nos separamos, y pegamos nuestras frentes, sonreí
como una boba. Solo lo miraba a los ojos, y observaba cada facción de su
hermoso rostro, sus ojos, esos que cuando los veía eran mi tranquilidad,
mirándolo armaba mi burbuja, esa burbuja en donde solo nosotros dos estábamos,
sus labios esos que cuando las palabras salían de su boca, me perdía solo en el
movimiento de su boca, nada mas. Lo miré durante unos minutos, él me miró, nos
mirábamos, estábamos unidos, como si estuviéramos destinados a estar juntos.
Rompió el silencio, que había entre nosotros.
-Me encantas. –dijo sinceramente-
-mis mejillas ardían nuevamente- ¡Basta! Que me pongo colorada, ya te
dije.
-Yo te amo hasta roja como un tomate.
-Tonto. –le pegué en su hombro-
-¿Qué? ¿No puedo gritar que te amo?
-Acá, no se puede. Pero en otro lado, si. –sonreí-
-Sos tan linda.
-Vos también. –lo abracé- No me gusta cortar el clima, pero me parece
que tenemos que ir yendo..
-Si, es verdad. Además tenemos prueba de historia, y no se nada.
-me separé de él- ¡Pedro! ¿Cómo que no estudiaste?
-Bueno, no tuve tiempo. –levantándose del piso-
-Mentiroso. ¿Me ayudas a levantarme?
-Obvio –extendió su mano, y yo la tomé- ¿Vamos?
-Vamos.
Caminamos por el patio, y llegamos al salón, todavía no habían entrado
todos, ya que nosotros entramos demasiado temprano. Me senté en mi banco, y él
se fue al suyo. Ya estaban mis amigas ahí, para atacarme con preguntas como
“¿Qué pasó con Pedro?” “¿Le dijiste que te gusta?”, y muchas mas.
Por suerte teníamos historia, y prueba, no iba a durar mucho el
interrogatorio, me senté al lado de Flor, ya que Jaz se había sentado con Zai. Mi
lugar de siempre, del lado de la ventana.
-¿Y que pasó con Pedro?
-Dale, contanos todo ya.. –dijo Jaz-
-Bueno eh, después les cuento.
-No ahora Paula Chaves. –zaira-
-Nos besamos, ¿contentas?
-¡Aaaaiiii! –dijeron las tres- ¡Son mas tiernos!
-Shh, cállense que las van a escuchar todos.
-Obvio que todos se enteren –dijo Flor-
-No piba, basta.
Por suerte la profesora de Historia había entrado en el curso, me salvé
rápido del interrogatorio. Ahora comenzaba la prueba, nos dictó unas tres
preguntas para cada tema, y comencé a escribir, concentrada en mi evaluación.
Media hora después, ¡Si! Terminé, en eso escuchó que Florencia me susurra un
“no se nada”, dios algún día iba a matarla por hacer estas cosas, rápidamente
cambié mi hoja con la de ella, y comencé a hacerle la prueba, siempre era lo
mismo. Pregunta número tres, no me acordaba, era imposible que no me acuerde,
me quería morir.
-Pau si no te acordas no importa –susurró-
-No pará, no puede ser. –pensé- listo ya esta.
-Te amo amiga.
-Si, te amo. Te voy a matar Florencia, tomá tu hoja. –le devolví su
prueba-
-Gracias, gracias.
Pasó la hora de historia, por fin la prueba había terminado, la
profesora por suerte nos había dado la hora libre. Las chicas se dieron vuelta,
y charlamos un rato.
-¿Y que onda? ¿Cómo les fue? –preguntó Jaz-
-Por suerte hice todo.
-Que raro Paula haciendo todo.
-Bueno che. ¿A ustedes?
-A mí –dice Jaz- me fue bien. Felicitame Chaves, estudié.
-reí- boluda.
-¿Y vos Flor?
-Las tres preguntas, completas –rio-
-¿Posta? No, boluda va a llover, estudiaste.
-Estudió –me señaló con su dedo-
-Me parecía raro de vos. –dijo Zai- Igual era difícil, la tres me costó
un ojo de la cara.
-Mal –dije- Me costó bastante, no me acordaba, boluda me quería morir.
-Naaa, me estas jodiendo. ¿Paula Chaves no se acordaba una pregunta? No
por dios, me desmayo. Se va a caer el cielo. –dijo jazmín haciendo que se
desmayaba-
-¡Cállate piba! Casi muero. Por suerte la hice.
-La típica cabeza de novia. –dijo Flor y rio-
-reí-
Estuvimos hablando el resto de la hora, y por suerte había tocado el
timbre, sinceramente me sentía muy mal, estaba mareada, y me dolía mucho la
cabeza. Necesitaba dormir, y alejarme de todo esto. Apoyé mis manos sobre la
mesa, y mi cabeza sobre ellas, y así me quedé mirando por la ventana. Las
chicas me dijeron para salir al recreo, pero decidí quedarme, ya que me sentía
mal. Escuché que se cruzaron con Pedro, en la puerta del salón, y le dijeron
algo, pero no alcancé a escuchar que era.
Yo solo seguía mirando por la ventana, y mis lágrimas ya corrían por mi
rostro, otra vez, lloraba porque caía en la cuenta de todo lo que pasaba, ese
mundo de pura risa y felicidad que me había inventado, se esfumaba rápido,
cuando me acordaba que mi mamá se estaba muriendo. Pedro se sentó a mi lado,
pero no le di importancia, seguí mirando por la ventana.
Continuara:
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Se viene MARATÓN..
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Se viene MARATÓN..
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