Poco a poco él comenzó a levantar la manga de
mi campera, la cual tenía puesta porque había un poco de viento y hacía frío.
Él veía mi mano, pero no mi palma, por ende tampoco podía ver mis cortadas. Mi
corazón latía a mil por hora, sentía como un escalofrío recorría todo mi
cuerpo, estaba temblando, tenía miedo de lo él pudiera llegar a decirme,
sinceramente era una de la pocas veces en donde realmente estaba asustada. ¿Por
qué tenía que pasarme esto a mí?, trágame tierra en este momento, no quiero que
lo sepa, y menos que se entere así.
Sentí como tomó aire, yo seguía con mi cabeza
agacha, no quería, no podía mirarlo a los ojos, escuché sus palabras, pero no
pude pronunciar ni una.
-Estos –me mostró mis propias muñecas-
-me solté rápidamente de él y escondí mi mano,
contra mi cuerpo- Basta, no quiero.
-¿Por qué lo haces? ¿Por qué te lastimas así
Pau?
-Porque me pasan muchas cosas, porque sí,
porque me hace bien.
-¿Qué cosas Pau? Contame, confía en mí,
necesito que me digas.
-¿Por qué queres saber?
-Porque quiero ayudarte, porque no quiero que
te siguas lastimando así, no te hace bien.
-Esto es mi vida, yo lo hago porque así me
siento bien.
-Esto, no te hace bien ni mucho menos.
-Si, haciendo esto –mostré mi muñeca- me
siento bien, no se porque.
-¿Hace cuanto que lo haces?
-Desde que tengo 14 años, fue ahí donde caí
que mi mamá biológica me había abandonado, donde caí en la cuenta de que era
adoptada.
-¿Y por qué?
-Porque todos me discriminan, esos chicos que
hoy son tus compañeros, son los míos de hace varios años ya, siempre para ellos
fui la nerd, la diferente, la rarita del salón. Siempre soy a la que burlan, a
la que le encuentran un defecto, siempre, no importa lo que yo haga, si esta
bien o mal, ellos siempre encuentran una excusa para desmerecer mi trabajo, o
burlarse de mí. Nunca me hablan, nunca me dirigen la palabra, solo cuando les
conviene me tratan bien, hay trabajos para entregar, una prueba que hacer, y
siempre ¿A quién van a buscar? A la nerd de Paulita ¿Y por qué? Porque yo nunca
te voy a decir que no, porque no quiero que hablen mal de mí, ni que me
bardeen, siempre va a Salir de mi boca un “si, te ayudo”, “si, obvio no hay
problema”. Ese es el problema, el que no puedo decir que no ¿Y por qué? Porque
después me siento mal conmigo misma, y me hago esto, me lastimo físicamente
–con la voz quebrada- ellos lo hacen psilogicamente, pero yo sola, yo lo hago
en mi piel, porque mi cabeza es mas fuerte, siempre gana, siempre son ellos los
que ganan –llorando- y yo, soy la única que pierdo en toda esta historia,
porque si pasa algo con mis amigas, yo me siento mal, porque si ellos
desaprueban yo me siento mal, porque si me discriminan, yo me siento mal.
Siempre es la estúpida de Paula, la que pierde, la que se lastima, la que se
daña a ella misma, ya no quiero mas esto, no quiero que pase, necesito dejar de
hacerlo, pero a la vez no puedo, mi cabeza gana, y mi piel sangra una y otra
vez, como si cortaras una hoja de papel y de ella saliera sangre, así es mi
vida, todo esto es una mierda –gritando- y ¡No lo quiero mas para mí!. Basta me
cansé de ser la buenita, la tonta, la nerd, la rara, me cansé, quiero ser
diferente, quiero que me acepten como soy, quiero cambiar, pero se que no voy a
poder, porque esta soy yo.
Noté como él se quedó sorprendido, por todo lo
que le conté. Y si, no es para menos, le narre mi vida, en dos segundos. Agache
mi cabeza y seguí llorando, mis lágrimas caían, y mojaban mis mejillas, como
las gotas de lluvia mojan el suelo.
Él me abrazó, sentía como sus brazos eran mi
refugio, eso necesitaba una persona que este conmigo, que me acompañe, que me
diga “todo va a estar bien”, que e ayude a salir de esto, por lo que pasaba. Me
aferré a él, y a su abrazo, y solo lloré sobre su pecho.
-Tranquila bonita, yo estoy con vos, yo voy a
ayudarte a salir de esto, sabía que algo te pasaba, pero nunca me imagine que
podía ser todo eso que me contaste. Tu vida no es una mierda, no todo es un
problema, tenes que pensar en las cosas lindas que te pasan.
-¿Cosas lindas? Mi mamá esta internada, yo me
lastimo, mi papá nunca esta en mi casa, mis compañeros de colegio me
discriminan .¿Algo lindo en eso? Yo creo
que no hay nada lindo.
-Si lo hay, tenes tres amigas que te aman, tu
hermanita que siempre esta con vos, me tenes a mí, no soy gran cosa –reí- pero
puedo hacerte sonreír, y con eso solo me basta.
-Sos una gran persona, desde el momento cero
que estuviste conmigo, y no entiendo porque.
-Porque vi algo distinto en vos, tenes algo
que te hace especial, algo que te hace ser hermosa. Y eso no se compra con
nada, sos bonita, sos buena, tenes una gran corazón, los condimentos que una
persona tiene que tener para ser perfecta.
-No, soy perfecta. Si no, no estaría pasando
por esto.
-No, lo sos. Nadie lo es, pero para mí Si sos
perfecta, a tu manera pero lo sos.
-sonreí- Sos muy tierno conmigo .
-Porque te quiero. ¿Por qué siempre haces todo
lo que ellos te piden?
-Todo no, pero la mayoría de las cosas. Porque
siempre me importa lo que ellos piensan, lo que puedan a llegar a decir de mí,
lo que le van a decir a los demás.
-Que no te importe, el que dirán. La gente
siempre va a hablar y decir cosas de uno, pero porque así es la sociedad en la
que vivimos, que no te importe, ellos no saben nada de la vida, no les interesa
ni su propio mundo, por eso hablan de las demás personas. Por favor no te
lastimes mas, no les des el gusto a ellos, no te ayuda a vos, y mucho menos te
hace bien.
-Solo necesito que estes a mi lado, nada mas.
No me sirve que me digan “no lo hagas mas”, porque eso no va a pasar, necesito
que me digas “yo estoy con vos”, que estes ahí para mí cuando pase algo, eso
necesito, nada mas. Y poco a poco voy a salir de esto.
-Yo estoy con vos –me miró a los ojos-
siempre, no importa lo que pase, ahí voy a estar para ayudarte, aconsejarte, o
prestarte mi hombro para llorar, nada mas.
-Gracias Pepe, de verdad. Sos un gran amigo,
una gran persona, siempre estas para mí.
-Y siempre voy a estarlo –besó mi mejilla- te
quiero.
-Yo también te quiero Pepe.
Así nos quedamos abrazados por unos minutos
mas, me hacía bien estar con él, era la persona que necesitaba para mi vida.
-Para. ¿Cómo te enteraste?
-Primero el día que nos vimos en la panadería,
tenías una venda en la muñeca, me dijiste que te habías esguinzado, pero noté
sangre en tu muñeca.
-¿Eso te hizo sospechar? ¿O pensar que te
mentí? ¿No?
-Exacto, y después el otro día te pregunte
sobre las pulseras, y me dijiste que te las habían regalado, eran muy lindas,
pero se ve que vos no lo sabías porque cuando te lo dije, no me prestaste
atención.
-Puede ser.
-Solo las usas para tapar tus heridas ¿no?
-Si, -dije con angustía-
-Te digo algo.
-¿Qué? –pregunté intrigada-
-Las pulseras son para verte linda, no para
tapar heridas –dijo mirándome a los ojos-
-Gracias. –sonreí y lo abracé-
Continuara:
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Chan, le contó :O
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