domingo, 28 de abril de 2013

44.-



Me encontraba caminando, hacía el lugar donde me generaba paz, y tranquilidad. Necesitaba estar sola, y pensar. Solo estando al aire libre, y con mas gente no haría una locura, es por eso que me dirigí a la plaza, esa plaza a donde iba con mi mamá cuando era chiquita, a donde jugaba con mis amigas, esa plaza que me vió llorar, reír, sonreír, y ser feliz aunque sea por unos minutos.
Me senté en el césped, debajo de un árbol. Había algo de viento, pero no me importaba, solo necesitaba pensar o simplemente estar sola. No podía creer todo lo que estaba pasando, mi papá se había ido, mi mamá estaba internada, mi piel  había vuelto a sangrar a causa de esto, estaba de novia con Pedro, tenía que cuidar a mi hermana. Tantas cosas en tan poco tiempo, y solo tengo 17 años, y faltan unos meses para mis 18 ¿Qué iba a pasar con mi vida? No lo sabía, pero ahora, en este momento, estaba aterrada de lo que pueda pasar.
Mi cabeza iba a mil por hora, preguntas, preguntas y ninguna respuesta. Mis lágrimas ya habían comenzado a caer y mojaron mi rostro, me encontraba con la cabeza gacha, y con mis dedos arrancaba el pasto, para pasar el tiempo. En un momento siento que alguien se sienta a mi lado, no me importo, estaba metida en mis cosas, y en mis problemas, mis lágrimas seguían cayendo como gotas de lluvia.  Hasta que me hablaron.

-¿Alguna vez te dijeron que si lloras seguido, te arrugas mas rápido?  -me extendió un pañuelo-
- agité mi cabeza y extendí mi mano, para agarrar el pañuelo- Gracias.
- ¿Y no me respondiste te lo dijeron? –insistió y me eche a reír-
- Si, me lo dijeron.
- ¿A sí? –dijo haciéndose el gracioso-
- Si, alguien así como muy parecido a vos.
- ¿Lindo y fachero?
- reí a carcajadas- Si.
- ¿Le causa risa lo que dije?
- Si, mucha risa.
- ¿Se esta riendo de mí?
- Si, me estoy riendo de usted. Y con mucha razón.
- Que mala persona que es.
- Puede ser, pero soy buena en el fondo. De verdad.
- Ah bueno, eso me alegra.  –sonrió-
-¿Si? Me alegro por usted, entonces. –se produjo un silencio entre nosotros- ¿Me abrazas? –corté con el clima gracioso-
- Obvio bonita. –me rodeó con sus brazos-
- lloré sin remedio, sin vergüenza-  No puedo mas, Pedro. No puedo mas.
- Llora bonita, descárgate. Todo va a estar bien. –acarició mi cabello-
- Abrazame, y no me sueltes por favor. No me dejes sola.  –dije entre lágrimas-
- Jamás te voy a dejar, nunca hermosa, nunca.
- Prométemelo. Prométeme que no te vas a ir, que no me vas a dejar. Por favor.
- Te lo prometo, te prometo que no voy a dejarte nunca mi amor, nunca –me abrazó mas fuerte-
- ¿Me lo prometes con el corazón?
- Con el corazón princesa. –besó mi cabeza- Te amo.
- Yo también te amo. –lo miré a lo ojos, aún con los míos en lágrimas-  Siempre juntos.
- Siempre. No llores mas, por favor. NO me gusta verte llorar.
- Ya no puedo mas, lo único que hago es llorar. Quiero estar bien, que mi mamá se despierte, que todo vuelva a ser como antes. Quisiera despertarme y que esto fuera un sueño, de verdad.
- Pero no lo es bonita. Y yo estoy con vos, para afrontarlo, para hacerte reír cuando estes triste, para darte mi hombro cuando necesites llorar, para acompañarte todos los días, para abrazarte cuando lo necesites. Te amo Pau, te amo y jamás voy a dejarte sola.
- Te amo, te amo. A veces no se, si sos real, o solo sos una imaginación de mi cabeza.
- Por ahora soy real, mira tocame. –se pasó las manos por la cara-
- reí-  Tonto, sos tan lindo. A veces pienso que te cruzaste en mi camino solo por casualidad, no creo que haya sido el destino.
- ¿El destino? Para mí si fue el destino, y todo esto es por el destino también.
- Puede ser, igual me sorprende todo lo que me pasa, si esto lo hizo el destino, entonces definitivamente no me quiere.
- No digas eso, primero es imposible no quererte y segundo te amo.
- ¿Y eso que tiene que ver? –pregunté algo desconcertada-
- No se, es que no sabía que decir –rio-
- yo te amo mas. –lo besé- Me parece que tenemos que ir yendo.
- Si, porque mi mamá nos va a matar, primero porque llegamos re tarde para comer, y segundo porque no le avisé a donde iba.
- reí- Dale vamos.

Nos paramos del suelo, y comenzamos a caminar hacía la casa de Pepe, entrelazamos nuestras manos, y abrazados fuimos todo el camino.
Era increíble como estando con él, me olvidaba de todo, y en tan solo cuestión de segundos podía sonreír sin importar nada. Lo amaba, amaba a este chico, y de verdad le debía una vida entera, porque él me estaba ayudando a salir de todo esto, me acompañaba, estaba conmigo, hasta en mis días de mal humor. Era todo para mí, y como había dicho, no lo dejaría irse, jamás, era mi compañero de todos los días.
Llegamos a su casa, y entramos al edificio. 


Continuara:

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sábado, 27 de abril de 2013

43.-



Abrí mis ojos, y por un momento me sentí rara, tuve que despejarme para caer en que estaba en la casa de Pedro todavía, y que mi mamá estaba internada en la clínica. Miré a mi lado, y Pepe ya no estaba, seguro se había levantado mas temprano. Miré la hora en mi celular y eran las 11.30 de la mañana, ni muy tarde, ni muy temprano. Me levanté y me dirigí al baño, tenía que lavar mi cara, y peinarme antes de ir a saludar a la mamá de Pepe así, reí al pensar en que me dirían cuando me vieran así.
Cuando terminé de higienizarme, fui directo a la cocina, y allí estaba la Ana, la mamá de Pedro, dibujando con Sol. Me acerqué a ellas y las salude.

-Hola. Buen día Ana. –besé su mejilla-
- devolvió mi gesto- Buen día Pau ¿Queres desayunar?
- ¿Matecocido? –saludé a Sol- Hola princesa.
- Si, si ahora te preparo. –dijo Ana-
- Gracias.
- Hola Pau. –dijo sonriente-
- ¿Cómo estas preciosa? –me senté a su lado-
- Bien, ¿Y vos?
- Bien.  –mentí-
- No me mientas, vos estas mal, ya lose.
- sonreí- Te amo enana.
-sonrió- Ana…
-¿Qué pasó Solci?
- ¿O no que Pau esta triste? –su pregunta me dejó “helada”-
-No se, eso se lo tenes que preguntar a ella.
- Pero si yo le pregunto, ella me va a decir, que esta bien.
- yo solo observaba la situación- Bueno, por ahí te lo dice para que no estes mal.
- Puede ser. Mira Pau –me mostró su dibujo- Lo hice para vos.
- lo miré. Éramos nosotras dos, y decía “Siempre juntas. Te lo prometo con el corazón”, mis lágrimas no tardaron en salir- Gracias princesa, es muy lindo, me encanta. Lo voy a guardar.
- Me alegra que te haya gustado. –sonrió-
- Pau, acá esta tu leche. –me alcanzó la taza-
- Gracias Ana. A un pregunta ¿Y Pepe?
- Pepe salió temprano con su papá. Si me preguntas a donde fue, no tengo idea.
- No esta bien, solo quería saber.
- Ah bueno, yo chicas tengo que ir a comprar. ¿Ustedes se quedan?
- Yo tengo que ir a la clínica, en diez minutos mas o menos.
- ¿Solcito quere venir conmigo? –preguntó Ana-
- Si. Espera que me pongo las zapatillas.
- Dale, te espero. –Sol corrió a la habitación- Es muy linda.
- Si, salió a mamá.
- Me imagino, de verdad es hermosa la enana. Y muy sincera.
- reí- Demasiado sincera, me parece.
- Puede ser.
- Listo –volvió- ¿Vamos?
- Dale, vamos. Pau nosotras nos vamos a comprar, volvemos en un ratito.
- Si, yo voy a ir a la clínica a ver como esta mi mamá, y después vuelvo para acá.
- Bueno esta bien.
- Chau Pau –besó mi mejilla- Te amo hermana.
- Yo también princesa.

Solo y Ana, se fueron a comprar. Yo terminé de desayunar, me calce las converse rojas, y me fui a la clínica. Solo esperaba que allá buenas noticias, y que me digan que mi mamá había despertado. Caminé por las calles, la brisa fría del viento, chocaba contra mi rostro caliente, lo cual  me encantaba. El viento, y mis pensamientos, eran una buena combinación podría decirlo “Las palabras se las lleva el viento ¿no?” Mis pensamientos se los lleva el viento, y estaba algo contenta de que nadie pueda leerlos, sinceramente.
Llegué a la clínica, y entré. Me acerqué a la secretaría y pregunté por mi mamá.

-Hola. Buen día ¿En qué puedo ayudarla?
- Es sobre un paciente.
- ¿Su nombre?
- María José Fernandez, esta en la habitación 525.
- Ah sí, un momento. –la secretaria se fue- ¿Quiere verla?
- Si se puede por favor. O al menos, hablar con el médico Darío Gutierrez.
- Darío esta. ¿Quiere hablar con él?
- Por favor.
- Ya lo llamo. –dijo y se retiró-
- Gracias.

Me senté a esperar al médico en la sala de espera. Pasaron unos cuantos minutos, cuando veo que se acerca. Me paré de mi asiento, y lo saludé amablemente, me hizo pasar a su consultorio, se ve que tenía varias cosas para decirme.

-Pasa Pau.
- Gracias. –me senté- ¿Cómo esta mi mamá?
- Mira, no voy a mentirte.
- Por favor. –dije angustiada-
- Pau, tu mamá no esta nada bien. Sigue igual, o algo peor. No se despierta, y su cáncer sigue avanzando.
-¿Cómo peor?
- Si, sigue inconsciente. Y no sabemos porque no despierta.
- Por favor, tenes que salvarla. Por favor Darío.
- Estoy haciendo hasta lo imposible Pau,  de verdad.
- Gracias, en serio. ¿Puedo pasar a verla?
-Si, si. Solo un rato ¿Esta bien?
- Gracias, si esta bien.

Salí del consultorio del médico. Y me dirigí a la habitación, en donde estaba mi mamá. Ingresé en ella, y me senté a su lado, en la camilla, tomé su mano y la acaricié.

-Hola mamá. –besé su frente- Te extraño mucho, te necesito. No te das una idea de cuanto, tus abrazos, tus besos, tus consejos, necesito que vuelvas, que estes de nuevo a mi lado. Por favor mami, abrí los ojos, no es el momento de que me dejes, no ahora. Sol también te necesita, y mucho. Yo no quiero decirle mucho pero ya no puedo mas, trató de no llorar para que ella no se ponga mal, pero ya no puedo –mis lágrimas caían- Pepe y su familia me ayudan, pero estoy sola en esto, solo somos Sol y yo, nadie mas. Por favor mami, no te vayas. Te amo con mi vida, y daría la mía si así pudiera salvarte, de verdad. Tengo que irme mamá, pero voy a venir todos los días a verte, no voy a dejarte sola, ni un segundo de verdad. Te amo, siempre voy a estar con vos. Volve conmigo por favor.


Continuara:

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miércoles, 24 de abril de 2013

42.-



-Hola mami, se que me estas escuchando, es por eso que quiero hablarte y decirte todo lo que pienso. No tengo mucho tiempo,  porque no es horario de visitas, pero me dejaron estar un ratito con vos. Por favor mami, no te vayas, no me dejes. No es el momento todavía, te queda bastante para vivir, por favor no nos abandones, aunque sea por un tiempo mas, quédate a mi lado, hasta mi fiesta de egresados o hasta que tenga hijitos –reí- Te amo con todo mi corazón ma, sos la persona que salvó mi vida.. vos salvaste mi vida, me sacaste de aquel lugar horrible en donde me dejaron, me brindaste cariño, amor, me criaste como si fuera tu hija de sangre, me protegiste, me ensañaste, y hasta aguantaste a mis amigas, y eso que están un poco locas mas que yo –sonreí- Por favor mamá, no podes irte y dejarme, sin siquiera decirme adiós. Tengo muchas cosas para contarte, para decirte, ¿Quién va a aconsejarme cuando me pelee con alguien? ¿Quién va a controlar a Sol cuando se encapriche? ¿Quién va a escucharme cuando necesite desahogarme? ¿Quién va a estar ahí cuando necesite un abrazo? ¿Quién va a pararme cuando intente hacer algo malo? ¿A quién voy a decirle te amo mamá? ¿A quién voy a decirle, nos vemos después, cuídate? Tengo muchas preguntas para hacerte, y que me respondas, por eso no podes dejarme ahora, abrí los ojos, y mírame, por favor. Solo cinco minutos, nada mas. Te amo mamá,  seguiría toda la noche con vos, pero ahora me tengo que ir. –me acerqué a ella y susurré- Me puse de novia con Pedro. –besé su mejilla- Nos vemos mami, te amo.

Esas fueron mis últimas palabras para mi mamá, las cuales serían las últimas hasta que volviera a verla, Salí de la habitación, y me acerqué a Pedro y su papá. Pepe estaba sentado esperando que yo saliera, y su padre estaba hablando con Darío, seguro le estaría preguntando algo sobre el tema, son por ahora él y la mamá de Pepe, la persona “a cargo” de nosotras.
Comenzamos a caminar hacía afuera, Pepe pasó su brazo sobre mi hombro, y así abrazados fuimos hasta el auto. Mientras que su papá nos había dicho que ya venía. Entramos al auto, y esperamos unos minutos.

-Pau ahora vas a mi casa ¿no?
- No Pepe, ya hiciste muchas cosas por mí hoy.
- Dale Pau, aparte Sol ya esta durmiendo ahí. Solo por unos días.
- Pedro, ¿Unos días? No puedo estar todo el tiempo ahí, tu mamá me va a echar.
- No, ya le pregunté y me dijo que si podías quedarte.
- ¡Pedro! –lo rete-
- ¿Qué? Por favor, solo unos días. ¿Si?  -me miro a los ojos-
- ¿Cómo voy a decirte que no con esa cara?
- Entonces si.
- Si, obvio. Sabes que esa carita me puede.
- ¿A si? La voy a hacer mas seguido entonces.
- reí- Sos un tarado. –lo miré a los ojos y lo besé- Tengo mucho sueño.
- Ya vamos a llegar. Ahí viene mi papá, ya nos vamos.
- Mejor. Quiero dormir.
- Yo también, estoy muerto.
- Por suerte mañana es domingo.
- Si, por suerte.

Emprendimos camino a su casa, llegamos en cinco minutos ya que era bastante cerca, bajamos del auto, y entramos en el edificio. Subimos por el ascensor, y entramos en su departamento. Su mama estaba sentada mirando la televisión, esperando a que lleguemos. Me acerqué a ella, me presenté y la salude.

-¿Ma que haces todavía despierta?
 - Estaba esperando a que llegaran.
-  Ah bueno, ella es Pau.
- Hola linda –dijo amablemente- ¿Cómo estas?
- Hola Ana, si le digo bien le mentiría.
- Todo va a estar bien, de verdad.
- Gracias. Ah y gracias también por dejar que me quede acá.
- No me agradezcas, sos la novia de mi hijo, así que voy a ayudarte.
- sonreí- Gracias.
- ¿Quieren tomar algo?
- Yo por mi parte no, gracias.
- Yo no ma, de verdad. Tenemos mucho sueño. Vamos a dormir.
- Bueno hijo. Ah y tu hermanita es un amor, amo las nenas chiquitas.
- Si, aunque a veces es medio caprichosa.
- Como todo nene chiquito.
- reí- Si, es verdad.
- Antes de irme a dormir ¿Puedo ver a Sol?  -le pregunte a Pepe-
- Obvio bonita, veni.
- Un gusto Ana, perdón pero voy a acostarme.
- Vayan no hay problema.
- Buenos noches. –dije-
- Hasta mañana chicos, descansen.

Así nos dirigimos a la habitación de los padres de Pepe, donde Sol se encontraba durmiendo. Entramos y no hicimos mucho ruido, porque si no se despertaría. Me acerqué a ella y me senté a su lado.

-Hoy medio dormida, pregunto por vos.
- ¿Asi?
- Si, le dije que venías pronto.
- sonreí- Gracias, sos un amor.
- De nada. Es muy linda como vos.
- Si, es hermosa –acaricié su mejilla- La amo tanto, no se que haría sin ella, de verdad.
- Siempre van a estar juntas, nunca vi una relación de hermanas como la de ustedes.
- Ojala sea como decís, igual hice una promesa y voy a cumplirla.
- ¿Se puede saber cual?
- Si. Me hizo prometerle que íbamos a estar juntas siempre pase lo que pase, siempre juntas.
- ¿Y se lo prometiste?
- Si, con el corazón. –dije entre lágrimas-
- No llores hermosa, no va a pasar nada.
- Tengo miedo. No quiero que le pase nada ni a ella, ni a mi mamá. Me moriría sin ellas en mi vida.
- Tranquila bonita, vamos a descansar ¿si?
- Si mejor. –besé su frente- te amo princesa. –ella sonrió-

Con Pepe fuimos a su cuarto, y nos sentamos en la cama. Va él se acostó y yo a su lado, sobre su pecho, nos pusimos a charlar de lo que estaba pasando, de nosotros y de varias cosas mas. Él comenzó a acariciar mi cabello, y a los pocos me quede dormida, caí en un sueño profundo que duró hasta el día siguiente sin interrupciones. 


Continuara:

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Ojala les guste, y perdón por hacerlas sufrir tanto. 

lunes, 22 de abril de 2013

41.-



(Este capitulo lo cuenta Pedro)

Estábamos en la clínica con Pau, cuando le dije si no quería que lleve a Sol, a mi casa para que descanse y duerma bien. Al principio dijo que no, ya que había hecho muchas cosas por ella (según lo que ella decía) le insistí y al final acepto.
Alcé a Sol en mis brazos, le dije a Pau que cuando la dejara a ella volvería a estar a su lado.  Salí de la clínica con ella en brazos, y pedí un taxi, ya que mucho no aguantaría.
Llegué al edificio, abrí la puerta y espere el ascensor. Lo tomé, subió cinco pisos, llegué a mi casa, y ahí estaba mi mamá preocupada por mí porque no le había avisado que vendría a esta hora.

-Hijo ¿Dónde estabas? Estaba preocupada.
- Estaba con Pau. Ahora te cuento.
- ¿Y esa linda nena? –preguntó intrigada-
- Es la hermana menor de Pau, la traje acá por algo que paso que ahora te voy a contar. ¿Puedo acostarla en tu cama?
- Obvio, hijo. Acóstala en la habitación de papá y mía.
- Gracias ma. La acuesto y ahora vengo, y te cuento. –me dirigí a la habitación-
Fui a la habitación de mis papás con Sol, la acosté sobre la cama y la tape.
-mmm –dijo Sol-
- Tranquila princesa, todo esta bien. –acaricia su carita-
- ¿Y Pau? –dijo entre sueños-
- Ahora viene bonita. Vos descansa ¿Si? –la miré con ternura-

Asintió con su cabeza, dio media vuelta y siguió durmiendo. La tape con la colcha, y luego besé su frente, y le dije “Todo va a estar bien, preciosa”, y salí de la habitación.
Fui a la cocina, y allí estaban mis papás, me senté con ellos y les empecé a contar todo sobre Pau, aunque mi mamá ya sabía lo de la madre de ella.

-Contame hijo ¿Qué pasó?
- Bueno viste que la mamá de Pau tiene cáncer ¿no? –asintió mi mamá- Hoy estábamos con Pau en la plaza, y la llama su hermanita diciendo que su mamá no se despertaba.
- Pero ¿Cómo esta ella?
- Ahora esta internada en la clínica Los cedros. Todavía no se despierta, y a Pau esta sola allá.
- ¿Cómo sola? ¿Y su papá?
- Su papá se fue de la casa, y las dejó. No se porque. Por eso ma necesito pedirte un favor.
- Obvio hijo. ¿Qué pasa?
- Primero necesito que por favor cuides a la hermanita de Pau, hay que llevarla al colegio, y cuidarla.
- Claro hijo, yo voy a ayudarte.
- Gracias ma, de verdad. Ella están solas, y por eso quiero pedirte si pueden quedarse por unos días acá en casa.
- ¿Acá? –dijo asombrada-
- Si mami, no se van a quedar solas en su departamento. Por favor, Pau y yo somos novios. Y voy a ayudarla, no voy a dejarla sola en este momento.
- Esta bien hijo, nos podemos arreglar, no hay problema.
- Gracias mamá, gracias. Te quiero.
- Yo también hijo.
- Ahora me voy a la clínica con Pau de nuevo.
- Le digo a tu papá que te lleve.
- No mami, deja tomo un taxi, no me cuesta nada.
- ¿Seguro hijo? A papá no le cuesta nada llevarte.
- Si mami seguro. Yo te aviso cuando llego ¿Si?
- Esta bien.

Termine de hablar con mamá, busqué una campera para ponerme ya que hacía frío. Y salí de mi casa, fui directo a la clínica, y cuando llegué ahí estaba Pau, sentada esperando en la misma posición que antes, me acerqué a ella y me senté a su lado.

(Ya vuelve a contar Pau de nuevo)

Estaba concentrada en mis pensamientos, cuando veo que Pedro se acerca hacía mí. Se sentó a mi lado y pasó su brazo, por encima de mi hombro. Yo me acurruque en su pecho.

-¿Alguna novedad Pau?
- No, Pepe ninguna.
- Tranquila, seguro ya a aparecer el médico.
- Si espero que sea rápido. –dije algo desilusionada-
Nos quedamos ahí los dos, después de una hora mas o menos, el papá de Pepe había llegado a la clínica, yo no lo conocía personalmente, ni a él ni a su mamá, pero Pedro me había mostrado fotos de ellos. Le avisé a Pepe, y me dijo que era seguro porque ya eran las 02.00 de la madrugada, y nosotros seguíamos allí.

-Hijo. Vine a buscarte porque tu mamá me dijo.
- Si viejo, esta bien. Yo le avisé.
- Ah bueno. Hola –me dijo- Paula ¿no?
- Si, hola. ¿Horacio?
- asintió con su cabeza- ¿Cómo esta tu mamá?
- Todavía no se nada, supongo que en unos minutos va a venir un médico a decirme algo, hace bastantes horas que estoy acá.
- Si, me quedó con ustedes. Y después los llevó.
- Gracias pa.
Nos quedamos allí unos cuantos minutos mas, y en ese de la sala en donde se encontraba mi mamá salió Darío, el médico de la familia, y se acercó a nosotros.
-Pau.  –dijo-
- Darío ¿Cómo esta mi mamá?
- Mira Pau, las cosas no están muy bien. Tu mamá sufrió un pre infarto, todavía no sabemos el motivo. Por ahora esta estable, pero sigue inconsciente, hay que esperar a que se despierte.
- ¿Pero esta bien?
- No te puedo dar o decir algo exacto, todavía no lose.
- ¿Y su cáncer?
- No puedo mentirte, esta igual o peor que antes. Avanzó demasiado, la quimioterapia ayuda un poco, pero no del todo. Hay que esperar, solo esperar.
- dije con lágrimas en mis ojos- Se muere Pedro, se muere.
- Tranquila bonita, tranquilízate. –acarició mi cabello-
- ¿Puedo pasar a verla?
- No Pau, son las dos de la madrugada.
- Por favor, estuve toda la tarde acá, y no me dijeron nada. Por favor, solo diez minutos.
- Cinco, dale pasa.
- Gracias –entré a la habitación-

Me senté a su lado, en la camilla y tomé su mano. Necesitaba hablarle, decirle lo que sentía, lo que quería. Solo necesitaba estar con ella.  Comencé a hablar .. 


Continuara:

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sábado, 20 de abril de 2013

40.-




Nos quedamos unos minutos callados, y pude escuchar el ruido de los pajaritos, de las personas y la brisa suave que soplaba.  Él rompió el silencio que existía entre nosotros.

-Pau yo te amo y lo sabes ¿no? –asentí-  Hay algo que quiero decirte hace bastantes días, es medio difícil para mí, siempre fue difícil. Yo te amo, y quiero protegerte, cuidarte, hacerte feliz, y ayudarte a cumplir tus sueños, porque seguro los tenes. No quiero verte llorar, porque no me gusta, me parte el alma, porque no puedo hacer nada. Sos una mina increíble, que vale la pena querer, porque me haces sonreír. Quiero pasar el resto de mi vida con vos, a mi lado, pero no como mi amiga, Pau.. ¿Queres ser mi novia?

Y ahí estaba yo, con mis ojos empapados en lágrimas, y una sonrisa dibujada en mi rostro. Cada una de sus palabras me llegó al corazón, era un chico que realmente valía la pena, lo amaba, y dije que no iba a dejarlo ir.  Suspiré y respondí.

-Pepe yo te amo, te amo como nunca ame a nadie en mi vida. Sos esa persona que me hace sonreír con solo una mirada, una palabra, sos ese persona que siempre llega o esta en el lugar y momento indicado. Ese chico que siempre tiene esa palabra justa para entender las cosas de la vida. Te amo, y hace días me dije a mí misma que no iba a perderte, que no iba a dejarte ir, porque de verdad me hace muy bien estar con vos, momentos como este son los que guardo en mi memoria, porque me hacen bien.  –dije sonriendo- Y.. si quiero ser tu novia.  –sonreí-
- ¿En serio?
- Si, si quiero. Te amo Pedro, te amo, y quiero estar con vos.
- besó mis labios- Te amo bonita, te amo. Sos hermosa, la persona mas linda que conoci en mi vida.
- me mejillas se enrojecieron- Ya te dije que basta de decirme  piropos, me hacen poner colorada.
- Colorada sos hermosa igual. –sonrio-
- te amo.
- yo también te amo –dijo sincero-

Estábamos disfrutando del poco sol que nos quedaba, cuando suena mi celular. Era el número de mi casa, lo que me pareció raro, atendí al instante. Y era Sol que me llamaba, gritaba, y lloraba no entendía lo que estaba diciéndome.

-Tranquila Solci, tranquila. No llores y háblame despacio
- Mamá, Pau. Mamá no se despierta. –dijo llorando-
- Tranquila mi vida, por favor.
- Pau vení rápido, mami esta mal.
- Ya voy para allá, quédate tranquila. -Me levanté de suelo, entre lágrimas. Pedro me miraba con una cara de “No entiendo nada”.-
-Eii Pau, para tranquilízate ¿Qué pasa?
- No puedo Pepe, no puedo. Mi mamá se muere.
- Tranquila bonita, tranquila. ¿Dónde está?
- En casa, me llamó Sol. Mi mamá no se despierta.
- Vamos a tu casa, dale.
- Gracias por acompañarme.
- Nunca te voy a dejar sola, dale vamos.

Emprendimos camino hacía mi departamento, llegamos en cinco minutos. Abrí la puerta lo mas rápido, ni siquiera le dije a Pedro que cerrará. No iba a esperar el ascensor, subí, va corrí por las escaleras, llegué al quinto piso. Abrí la puerta de mi casa, y fui a la habitación de mi mamá.  Y ahí estaba mi hermanita llorando, tratando de despertar a mi mamá, quien no reaccionaba. 
No podía divisar nada, mis ojos estaban llenos de lágrimas.  Pedro llamaba una ambulancia para que viniera urgente.

-¡Mami, mamá! Por favor, despertate no te mueras, por favor. –lloraba-
- Pau tengo miedo. ¿Mamá no se va a morir no? –dijo Sol-
- Veni –dijo Pepe y la alzo en brazos- Tranquila enana, tu mamá no se va a morir. Va a estar todo bien.
- Tengo miedo Pepe. ¿Y si se muere?
- Veni, vamos. –fueron a abrir la puerta, había llegado la ambulancia-  Pasen, esta en el cuarto la paciente.
- Mamá por favor, no te vayas, todavía no es el momento. –dije-

Los médicos entraron en la habitación, la acostaron en una camilla, y se la llevaron. Yo fui con ella, en la ambulancia, con Pepe y Sol. Llegamos a la clínica, bajaron a mi mamá y la llevaron urgente a una habitación, para dejarla internada, por quien sabe cuantos días. Estaba en la sala de espera, sentada en una silla, con Sol sobre mis piernas. Pedro, estaba a mi lado.

-Toma Pau – me trajo un vaso de agua-
- Gracias Pepe de verdad.
- No me agradezcas, todo va a estar bien.
- Eso espero, tengo mucho miedo.
- Tranquila –acarició mi espalda- ¿Se durmió Sol?
- Si, pobrecita tiene siete años, y tiene que vivir todo esto.
- ¿No queres que la lleve a mi casa? Se queda con mi mamá, come algo y mañana la lleva al colegio.
- No Pepe, ya hiciste demasiado por mí.
-Pero Pau no puede quedarse acá toda la noche.
- Lose, pero de verdad no quiero que tu mamá tenga una obligación.
-Dale Pau, dame a Sol, la llevó a casa, y después vuelvo a hacerte compañía.
- ¿Seguro va a estar todo bien?
- Si bonita. De verdad, mi mamá es un amor, le encantan los chicos.
- Bueno gracias. –sonrei-

Pepe tomó a Sol en sus brazos, y la llevó a su casa, ya que no podía quedarse allí porque era muy chiquita. Mientras él se fue, yo me quedé ahí esperando a que me dijeran algo sobre el estado de mi mamá, tenía mucho miedo. No podía irse así, en este momento, yo solo tenía 17 años ¿Cómo iba a hacerme cargo de una familia? ¿Sería la “tutora de mi hermana”? Lo único que quería era que mi mamá estuviera bien, y se despertara. 

Continuara: 

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Felicidad, y duro poco me parece... no me maten, se agradece ah (? 

viernes, 19 de abril de 2013

39.-



Le di el último beso en la mejilla, a mi hermanita y luego salí de su habitación. Me dirigí a la mía, y prendí mi celular, eran las 17 y media, faltaba media hora para que Pepe me pasará a buscar. No iba a ducharme, ya que ya lo había hecho antes de acostarme.
Comencé a buscar algo para ponerme, lindo pero simple, jeans, una musculosa blanca y encima de ella una camisa a rayas, y obvio mis converse, pero esta vez rojas. Me miré al espejo, ¡Si estaba bien!, pero estaba decidiendo si ataba mi pelo con una gomita, o lo dejaba suelto, después lo decidiría.  Pinté un poco mis ojos con un poco de rímel, y una sombra color natural, listo, solo faltaba que Pedro viniera.
Mientras esperaba, aproveche y entre al Facebook, coloqué mi mail, y luego mi contraseña y entro. Solo tenía cuatro menciones, obviamente de las chicas, y una solicitud de amistad, me fije de quien era y decía “Agustín Palmeiro” , la rechacé al instante, no quería saber nada con él, subí las fotos que nos habíamos sacado ayer, y comencé a reírme cada vez que veía cada una, esa foto que nos habíamos sacado cuando estábamos haciendo las pizzas, la puse como portada, amaba esa foto, era hermosa.
Escuché que sonó el portero, así que cerré el Facebook, y apagué la computadora.  Mamá ya había atendido, era Pepe. Así me despedí de ella y bajé, no tenía ganas de esperar el ascensor así que bajé por las escaleras. Llegué a la puerta y ahí estaba él esperándome, tan lindo, con una remera, jeans y sus típicas zapatillas pony, lo amaba. Me acerqué a él y lo saludé.

-Hola bonita –besó mi mejilla-
-Hola bonito –reí al decirlo- Estas muy lindo –al instante mis mejillas se tornaron de un color rojizo-
- Gracias, pero mas bonita que vos imposible. –nuevamente me puse colorada-
- Gracias Pepe. –lo miré a los ojos y puse carita de nena- ¿No vas a saludarme? –dije “inocentemente”
- Ya te saludé ¿O no? –dijo pícaro-
- lo besé sin decir mas nada-  Eso es un saludo, no un beso acá –señale mi mejilla-
- Me sorprende Chaves.
- ¿Así? ¿Nunca pensó que podía hacer algo así Alfonso?
- De verdad no, señorita.
- Bueno ahora lo sabe, y puedo hacer muchas cosas mas.
- Mire usted, ¿Cómo cuales?
- Si se las digo, no van a ser sorpresa. –sonreí pícara-
- Sos una zarpada.
- Euuu. Solo era para que te rías. ¿Me vas a saludar o no?
- Obvio.

Colocó su mano en mi nuca, y nuestros labios se unieron como la primera vez que nos besamos. Era mágico lo que sentía cuando lo besaba, cuando estaba con él, lindo y extraño. Amaba a este chico, y no iba a perderlo.
Luego de ese beso, no dirigimos a la heladería, no hacía mucho calor, ni tampoco mucho frío, ya que en Mayo los días generalmente eran nublados, o fríos.  Cuando llegamos a la heladería, él fue a pedir mientras yo lo esperé sentada afuera. Cuando volvió traía dos tacitas, me entregó la mía y me asombro saber que se acordaba mis gustos preferidos.

-Bueno, acá esta el tuyo. –me dio el helado-
- Gracias. –lo miré- Veo que te acordaste mis gustos preferidos.
- Obvio, frutilla a la crema, y crema americana.
-Muy bien Alfonso. –sonreí y comencé a comer-
- Solo recuerdo cosas de la gente que quiero mucho.
-sonreí- Al final, todo bien el helado, pero no me dijiste a donde vamos.
- ¿Vamos? Es acá cerca, seguro ya la conoces, pero es un lugar muy lindo.
- Obvio, vamos.

Me extendió su mano, y yo la tomé. Y así fuimos, caminando entre charla, y risas. Cuando llegamos, sonreí sincera, de verdad. Me encantaba este lugar, ya había venido varias veces, siempre venía cuando me sentía mal, o necesitaba un momento de paz para mí sola. La plaza de Marmol era uno de mis lugares preferidos. Cuando llegamos nos sentamos debajo de un árbol, en el césped, él apoyó su espalda contra el árbol, y yo me senté entre sus piernas, apoyando mis espalda en su pecho.

-Amo este lugar, me encanta –dije sonriendo- Siempre vengo cuando necesito estar sola.
- ¿Si? Ese es un buen dato, para cuando nos peleemos o pase algo.
- Tonto, pero si es un buen dato.
- Viste, tengo razón.  –rio- ¿Esta rico el helado?
- Si,si esta rico. –me acomodé bien contra su pecho, y me quedé mirando el cielo-
- Cinco pesos por tus pensamientos.  –me miró-
- ¿Te gustaría saber lo que pienso no Alfonso?
- Obvio, pagaría por ver lo que piensa esa cabecita.
- Morirías por saberlo. –reí-  Pensaba en mi papá, me mandó un mensaje hoy, mira –le mostré el mensaje-
- No puedo creer. ¿Por qué lo hizo?
- No se, no lose. Pero me duele muchísimo lo que hizo, me lo mandó por un mensaje, ni siquiera le da la cara para venir a decírmelo.  –dije entre lágrimas- Es mi papá Pedro, mi papá y ya ni siquiera le importo, ni yo ni ninguna de nosotras.
- Tranquila bonita –me rodeó con sus brazos-  Tarde o temprano, él se va a dar cuenta de lo que hizo, y va a venir a verte.
- Lo dudo.
- De verdad Pau. No llores mas, por favor. Me parte el alma verte llorar.
- No lloro solo por eso, por culpa de él, casi vuelvo a cortarme, a caer de nuevo, como antes todos los días lo hacía. Y no quiero, basta. Quiero salir de esto, quiero ser feliz.  – tapé mi cara con mis manos-
- Tranquila preciosa, pero no lo hiciste.
- Porque mi mamá llegó, si no lo hubiera hecho igual.
- Tranquila todo va a estar bien, vas a ser feliz, te lo prometo.
- No prometas algo que no vas a poder cumplir.
- Si, si voy a cumplirlo. Vos vas a ser feliz, y yo voy a lograr eso.
- Gracias.
- Bueno basta no llores. –agarró con el dedo helado de mi pote-
- Pedro ¿Qué haces? Que asco. Y encima es mío.
-Bueno ahora es mío.
- Que asco. No lo podes comer, es mío. –dije retrucando-
- Bueno, no lo como. –dijo riendo-
- ¿Y a donde lo vas a dejar?
- Acá –y lo puso en mi mejilla- Es tuyo dijiste ¿no?
- ¡PEDRO! Yo te mato.  –dije gritando- Ahora lo limpias.
- Pero que demandante Chaves.
- Dale Pepe, en serio. Ahora me va a quedar todo pegoteado.
- Bueno lo limpio. – besó mi mejilla, y luego me miró a los ojos- ¿Listo?
- ¿Sabías que te amo? –sonreí-
-Si, yo te amo mas. –y me besó- Sos tan linda.
- Vos también sos muy lindo.  –besé su mejilla dulcemente-
- Necesito decirte algo Pau. –dijo mirándome a los ojos-
- lo mire a los ojos- ¿Qué? 

Continuara:

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jueves, 18 de abril de 2013

38.-




Comencé a leer el mensaje, y mis ojos ya se empaparon en lágrimas.

“Hola hija ¿Cómo estas? Espero que bien. Quiero decirte que estoy bien, se que estas últimas semanas no estuve en casa, pero fue por una buena causa, estuve trabajando todos los días para poder llevarles plata. Quiero que sepas que te amo hija, sos lo mas importante de mi vida, y jamás te dejaría sola. No voy a volver a casa, porque ya no  tengo los mismos sentimientos hacía tu mamá que antes. Espero que puedes entenderme, por favor. La plata se las voy a mandar cada mes, por favor entendeme. Te Ama papá.” 

Me dejé caer al suelo, rodeada de lágrimas. Mi papá ya no iba a volver a mi casa, ya no lo vería mas, ¿Y porqué? Porque no quería volver a ver a mi mamá, lo odio, lo odio. Por un momento llegué a pensar que él era todo en mi vida, mi papá era la persona mas especial, mas importante que había conocido, y ahora todo cambia, y me di cuenta de que era la peor persona que conocí. Nunca pensé que alguien podía llegar a estar con una persona por su apariencia, por su físico, no lo entendía. Y ahí estaba otra vez, en ese momento en donde quería hacerlo, cortar mi piel, y sentir el dolor, para no llorar por esto que pasaba. Estaba por cortarme, de nuevo, otra vez. Cuando entra mi mamá a mi pieza, y se acerca hacía mí, se sienta a mi lado, y me saca la gilet de la mano.

-No hija, no.
- Déjame mamá, ándate –grité-
- No Pau, no te voy a dejar sola, no. Vos podes, vos sos fuerte. No lo hagas.
- No puedo mas –y me deje caer a sus brazos- Me quiero morir, mi vida no tiene sentido.
- Basta, no te castigues así. ¿Qué pasó para que hagas esto?
- Esto pasó. –le di mi celular- No me dejes sola por favor.
- leyó el mensaje- Nunca te voy a dejar sola, hija. Nunca. –me abrazó y acarició mi cabello-
- Lo odio, lo odio, mami.  –dije llorando-  ¿Por qué se va? ¿Por qué nos deja? No lo entiendo.
- Tranquila mi amor, tranquila. No llores por favor.
- Abrázame mami, por favor.
- Obvio mi vida.

Me quedé allí con ella,  quien me abrazaba. Sus brazos eran mi refugio en este momento, necesitaba sentirme segura, protegida, y ella lograba que me sintiera así.  Luego de ese momento, me levanté del suelo, y me dirigí al baño, realmente necesitaba darme una ducha. Dicen que cuando te duchas, te sentís un poco mejor ¿no? Pero definitivamente conmigo, no funcionó. Cuando salí de bañarme, se me partía la cabeza y lo único que quería hacer es dormir.
Me dirigí a mi cuarto, y me recosté sobre la cama, realmente necesitaba descansar.  Comenzaba a conciliar el sueño cuando mi celular volvió a sonar, no quería agarrarlo pero igual así lo hice. Leí que decía “Pepe” , lo abrí al instante.

“Hola bonita. ¿Cómo estas? Se que estas enojada conmigo por lo de ayer, pero necesito verte, y hablar con vos. Por favor” –pulse responder-
“Hola Pepe, Mal.  :( Necesito un abrazo tuyo. Lo de ayer fue un tontería, un capricho mío.  ¿A qué hora nos vemos?
“¿Qué te pasó bonita? Voy a tu casa, si necesitas un abrazo.”
“Mi papá, mi mamá, todo, la vida me pasa”
“No estes mal bonita, por favor. Nos vemos a las 18 te parece”
“Dale, esta bien. “
“Te paso a buscar por tu casa ¿Queres?”
“Obvio que quiero Pepe”
“Bueno entonces, nos vemos a las seis, ¿si? Te amo.”
“Sisi. Yo también te amo. Besho.”
“Nos vemos bonita. Beso”

Se terminaron los mensajes entre él y yo. En ese momento, apagué el teléfono, realmente necesitaba dormir. Eran las 15 y media de la tarde, por ende tenía bastante tiempo para descansar.  Comencé a cerrar mis ojos, y a los pocos minutos me quedé dormida.

…………..

Abrí mis ojos, ya que escuché un grito de Sol, me levanté rápido y fui corriendo a ver que le pasaba. Cuando llegué a su habitación, ella estaba sentada en el piso con mi mamá, quien la estaba conteniendo para que no llorara.

-¿Qué pasó? –dije preocupada-
- Me corte Pau –dijo con sus ojos llenos de lágrimas-
-suspire- Aii mi chiquita. No pasa nada.
- Ya esta  vez –le dijo mamá- Ya no sangra mas.
- Si. –dijo sonriendo-
- Bueno, yo las dejó –dijo mamá- Me voy a comprar ¿si?
- Mamá –la mire-
- Bueno Pau, solo hoy. Necesito salir de acá, aunque sea un rato.
- Esta bien. –sonreí, y salió de la habitación-
- Pau..
- ¿Qué princesa? –me senté a su lado-
-  ¿Me va a quedar la marca? Acá –dijo señalando su dedo-
- No se princesa ¿Por?
- Porque no quiero que me quedé esto.
- No de verdad, no te va  a quedar la marca.
- ¿Y por qué a vos si te queda?
- me asombre con su pregunta- Porque yo lo hago hace mucho, por eso. Pero a vos no te va a pasar eso.
- sonrió- Bueno. ¿Puedo decirte algo mas?
- Obvio enana.
- No llores mas, por favor. No me gusta verte triste, hermana.
- No voy a llorar mas. Igual a veces llorar hace bien.
- Pero a vos no te hace bien. Yo quiero verte contenta, como antes cuando jugábamos siempre.
- Y podemos seguir jugando –comencé a hacerle cosquillas-
- No Pau, por favor – reía a carcajadas-
- Te amo enana, te amo.
- Yo también Pau.  –me abrazó- 


Continuara:

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