lunes, 29 de julio de 2013

86.-



Estábamos en clase, para ser exacta en hora de física. No me gustaba mucho esta materia. Y sinceramente mi cabeza se encontraba en otro lugar. No podía pensar en nada mas. Solo pensaba en mi mama y en lo injusta que había sido la vida, con ella, conmigo, con todos. No entendía (creo que nunca iba a hacerlo) porque la vida se la agarro con ella. Había tantas personas malas, de mal corazón, con el alma oscura, sin ir mas lejos mi papa era una de ellas. Pero no se la había llevado a ella. Me la había arrancado como si fuera un pedazo de tela. Y no sabia el porque. No lo comprendía. Le había escrito una carta, se la había leído, pero sentía que no era suficiente. Nunca nada iba a ser suficiente. Sabia que tenia que despedirme de ella. Tenia que ir al cementerio, y despedirla como se lo merecía, pero no podía ir sola. Le pediría a Pedro que me acompañe ¿Estaba preparada? No lo sabía. Pero sentía que tenía que hacerlo. Tenía que acercarme hasta su tumba. Y llorarla,en paz y sola. Y poder dejarla ir de una vez por todas.

Algo me saco de aquellos pensamientos que ocupaban gran parte de mi cabeza (o toda) en este momento. Era Pedro que me hablaba. Y creo que lo hacía hace rato porque me grito. Gire mi cabeza a un lado y lo mire.

- Ei Pau. ¿Que te pasa? 
- Nada. Solo pensaba. 
- ¿Se puede saber en que? 
- En mi mamá. 
- ¿Otra vez Pau? 
- No es eso que vos pensas. 
- ¿Y entonces qué? 
- Siento que la carta no alcanzó para despedirme de ella.
 - No entiendo. 
- Necesito despedirme de ella. Ir al cementerio. Pero tengo miedo. 
- Yo puedo acompañarte si queres. 
- Iba a pedírtelo. Pero me dio vergüenza. 
- Tonta. ¿Cómo te va a dar vergüenza? Menos mal que te lo pregunte. 
- Si. Porque no me hubiera animado. En serio. 
-¿Queres ir.. cuando? 
- En estos días. 
- ¿Estas segura? 
- No, sinceramente. Pero necesito hacerlo. 
- Como quieras. - Gracias. - No me agradezcas. Cuando quieras ir. Solo tenes que decirmelo, y te acompaño - sonreí- 
- Sos tan lindo. 
- Vos también. Pero ahora mejor prestemos atención porque nos matan. 
- ¿Te digo la verdad? 
- ¿Qué? 
- No se ni de que habla. No puedo prestar atención. 
- No importa después yo te explico. 
- ¿Pedro Alfono explicando algo? No muero. 
- Aunque no lo creas, entendí. 
- Muero por saber de que habló. 
- Y yo muero por explicarte. Aunque me gustan mas otras cosas. 
- Sos un desubicado Pedro. 
- Perdón. - sonreí- 
- Igual te amo desubicado. 
- Yo también te amo.

El timbre que indicaba el recreo, sonó. Todos salieron al patio, menos nosotros. Primero porque no tenía ganas, y segundo porque no me sentía bien. Otra vez esos mareos horrendos, y dolores de cabeza, por la maldita enfermedad que tenía. Pepe se dio cuenta, como siempre, que algo me pasaba.

- ¿Qué pasa Pau? 
- Nada. Otra vez esos mareos horribles. Y dolores de cabeza. 
- Tranquila. Ya se van a ir. 
- ¿Cuándo? Nunca se van a ir. 
- Si, mi amor. Créeme que si. 
- Como digas. 
- Tenes que ser un poco positiva también. 
- Intento serlo, pero no me sale. No puedo. 
- Esta bien. Te entiendo bonita. 
- Por mas que quiera no puedo. Se murió mi mamá. Yo tengo esta enfermedad, que ni siquiera se si ya me cure o no. Me corto. Soy lo peor. 
- Ei. No digas eso. No es así. Lo de tu mamá no fue tu culpa. Lo de tus cortes, me dijiste que ibas a ir al psicólogo ¿O no? 
- Si. No te conté empiezo mañana. 
- ¿En serio? Me pone muy feliz de verdad. De a poco todo esto sufrimiento se va a acabar. 
- Eso espero. 
- Si. Te lo prometo. 
- ¿Lo prometes solo por hacerlo? ¿O de verdad es una promesa? 
- Es una promesa de verdad. 
- Entonces confío en tu palabra. 
- Haces bien. - sonreí-

Volvió a sonar el timbre del recreo pero esta vez indicando que había terminado.

- No puedo creer que duren tan poco los recreos. 
- Yo tampoco. 
- Es poco tiempo. Ni siquiera sirve para dormir. 
- Bueno, no para dormir. Pero descansar cinco minutos si. 
- Ni eso. Cuando me apoyé en la mesa, ya me tuve que levantar. - reí- 
- Sos terrible mi amor. 
- En serio gordo. 
- Bueno pero al menos estamos un ratito solos. 
- Si. Eso es lo único lindo de los recreos. 
- Coincido con vos. - sonreí- 
- Te amo. 
- Yo también te amo princesa.

Las horas pasaron. Mi cabeza seguía en otro lado. Por fin el timbre de salida había sonado. Tenía que salir e ir a buscar a Sol. Luego las dos con Pepe iríamos a comer a mc donal‘s, para distraer un poco a la enana, y que no este siempre encerrada en la casa.

Salimos del curso. Y emprendimos camino hacia la puerta. Fuimos a buscar a Solci y luego comenzamos a caminar, cuando Agustín y Valentina se pararon frente nuestro. Lo único que me faltaba, tener que cruzarme a estos. No me caían para nada bien, y menos en este momento.

- Pero mira a quien tenemos acá. 
- ¿Qué queres pibe? Andate -dijo Pedro- 
- No hablo con vos Pedrito. Asi que no te metas. 
- Me meto todo lo que quiero porque ella es mi novia. 
- ¡Ai si su novia! -dijo Valentina- 
- Sos un pollerudo. 
- ¿Por qué no te vas mejor? -dije- 
- Mira Paulita ¿Salió la mala? 
- Callate queres. Y andate por donde viniste. 
- No antes tengo varias cositas para hablar con vos. 
- Yo no tengo nada que hablar con vos. Asi que te vas. 
- Callate y escuchame. 
- A ella le hablas bien 
- Dejalas Pedro. Están hablando ellas. 
- No las dejo nada. Porque se lo que va a decir. 
- Si claro. 
- ¿Vamos Pau? -preguntó Sol- 
- Pero mira quien esta acá. 
- Ojo con lo que decís. Con ella no te metes. 
- ¡Que miedo! 
- De verdad te lo digo. 
- Vamos Pau. No tiene sentido quedarse acá -dijo Pedro- 
- ¿Así que se murió su mamita?
- Pobrecita Paulita. Seguro esta triste, una pena. 
- Si. -dijo Agustín- 
- ¿Ahora lloras por ella no? Que triste. 
- Vamos Pau. Dejalos. 
- Mandale un besito a tu mamita cuando la veas. 
- me acerqué a ella y le grite- Si se murió mi mamá. ¿Pero sabes cual es la diferencia? 
- Yo la tengo y vos no. 
- No. Que yo si la amaba, pero vos no la amas a la tuya. Te doy un consejo, amala y disfrutala todo lo que puedas. Por que cuando no la tengas, vas a llorar como yo. 
- Ai. Que conmovedor. ¿Vos chiquita? La saludaste a tu mamita ¿Sabías que se murió? 
- ¿Por qué mejor no te cayas la boca? 
- ¿No la extrañas? 
- sol tenía sus ojitos llenos de lágrimas- Si. 
- Ai pobrecita. La extraña. 
- Te voy a romper la cara. -dije y alce a Sol en mis brazos- ¿No te das cuenta que tiene ocho años? No claro si en es cabeza no hay nada. 
- Vamos Pau. 
- Si. No tiene sentido estar acá.

Emprendimos camino hacía mc donal‘s. Sol estaba entre mis brazos, la había alzado. Ya que Valentina le había dicho cosas horribles. No se daba cuenta que tenia ocho años. Nunca había visto una persona tan hueca como ella.

Llegamos a una plaza y con Pepe decidimos ir allí un rato. Para que Solci se tranquilice antes de ir a comer. Nos sentamos en un banco, ella seguía aferrada a mí. No quería sapararse del abrazo. Hasta que Pepe le dice algo,que hizo que lo mirara.


Continuara: 

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Perdón por no subir, prometo hacerlo mas seguido. 

jueves, 25 de julio de 2013

85.-


LUNES. Hoy tenía que ir al colegio y sinceramente no tenía ganas, no quería hacer nada. Solo quería estar acostada en mi cama, y llorar día y noche. Pero tenía que seguir con mi vida, tenía que ser fuerte por ella, por mí, por Sol, por todos. Sabía que si yo me caía, el pilar que sostenía mi vida se caía conmigo. Y no quería que todo se derrumbe por mi culpa. 

Me levanté de mi cama, sin ganas. pero lo hice al fin. Me levanté sin hacer mucho ruido ya que Solci estaba durmiendo conmigo. Porque no quería hacerlo sola. Me dirigí al baño, cerré la puerta, me apoyé en ella y comencé a llorar. Deslizada hasta el suelo, me dejé caer. Lloraba pero no porque mi mamá se había ido. No porque no estaba mas. Lloraba porque la necesitaba conmigo, porque quería tenerla cerca. Abrazarla. Decirle que la amaba. Que era mi vida entera. Pero no se podía, no la podía traer de nuevo. No podía hacer todo lo que quería hacer con mi mamá. Porque estaba muerta. Y tenía que aceptarlo. 

Nuevamente vi sangre. Otra vez me corté. pero fue diferente, porque mis piernas también sangraron. Mis muñecas también lo hicieron. Hundida en un mar de lágrimas, de sangre. Ahí me encontraba. No sabía que hacer. No sabía como reaccionar, como llevar mi vida adelante. ¿Mi vida? ¿Cuál vida? Ni siquiera tenía una vida. No podía con la mía, iba a poder con la de mi hermana. Y mucho menos con la relación que tengo con Pedro. Mi vida se basaba en llorar, y llorar. Día y noche. Sin mas que hacer. Sin nada que hacer. Porque estaba resignada a vivir así. 

Escuché un ruido. Seguro era Sol que se había levantado de dormir. Me levanté del suelo. Lavé mis piernas, mis muñecas. Me sequé las lágrimas. Lavé mi cara, me peiné. Y salí. Como si nada hubiera pasado. Como siempre hacía. Como siempre iba a ser. 

- Buen día Solci.  -besé su mejilla- ¿Cómo dormiste princesa?
- Bien. -sonrió- Soñé con mamá. 
- ¿Si? ¿Qué soñaste?
- negó con su cabeza- No voy a decirte.
- ¿Por qué princesa?
- No quiero. Es feo. -una lágrima recorrió su rostro-
- me senté en la cama, y la senté sobre mis piernas, aunque me dolían un poco- Ei princesa. No llores. No me cuentes si no queres, yo solo te lo decía porque por ahí te hacía bien.
- Es muy feo Pau. 
- Tranquila bonita. Solo fue un sueño, nada mas.
- Soñé que papá era el que mataba a mamá. 
- la abracé contra mi pecho, y sentía como sus lágrimas mojaban mi remera- No mi amor. Eso es mentira. Es un sueño, nada mas. Ya esta, ya paso. No llores.
- No puedo. La extraño Pau.
- Ai mi amor. Yo también la extraño.
- Me quiero ir con ella.
- ¿Qué? ¡No! ¡No mi amor! Nunca mas digas eso. No. Vos tenes que ser fuerte por ella, por vos, por mí. ¿Si princesa?
- Pero quiero estar con mamá.
- Yo también quiero estar con ella. Que este acá con nosotras, pero no se puede. 
- ¿Cómo hago para no estar triste?
- Solo tenes que pensar en su sonrisa. Y acordarte de mamá con una sonrisa.
- No puedo Pau. Siempre que me acuerdo de ella lloro.
- Mira. Cuando sientas que extrañas a mamá, cerras los ojos y pensas en su cara y su sonrisa. Eso funciona.
- ¿Segura?
- Si mi amor. Yo lo hago.
 - Esta bien. -sonrió- Voy a hacer eso.
- Y ahora deja de pensar en ese sueño feo. Pensa en cosas lindas.
- ¿Cómo qué?
- No se. Algo que te guste. Que te haga sonreír. 
- Bueno... Mmm..
- ¿Qué? -reí- ¿Te gusta un compañero de colegio?
- No Pau. 
- Ah bueno mejor. Sos muy chiquitita para tener novio.
- No soy chiquita. Tengo ocho años.
- Si mi amor. -la abracé y le di besos-
- Basta Pau. Dejame
- ¿Qué? ¿Qué queres cosquillas?
- ¡No! ¡No quiero cosquillas!
- Como diga señorita.
- No. No quiero. 
- Esta bien. Como digas.

La tiré sobre la cama, y comencé a hacerle cosquillas. Verla sonreír era todo, y escuchar su risa me hacía tan bien. No podía amarla tanto. Era mi vida entera, era mi sol. Mi hermana era esa persona que yo necesitaba para vivir, para ser feliz. Creo que sin ella a mi lado, no podría seguir adelante, ni mucho menos. No podría mantenerme fuerte. Ella me completaba, así que mis días sean un poco mejor. La amaba. Juro que algo le pasaba me moriría. 

Se moría a carcajadas. Podría estar toda la mañana haciéndole cosquillas, pero teníamos que desayunar, ir al colegio, y seguir con nuestra vida. Dejé de hacer eso. Ella se sentó en la cama, se hizo la enojada pero después comenzó a reírse de nuevo. 

Ya estábamos sentadas tomando el desayuno. De verdad que extrañaba el desayuno de mamá. No solo extrañaba eso, la extrañaba a ella. Quería que estuviera acá conmigo.

- ¿Pau me peinas?
- Obvio princesa.
- Gracias. 
- De nada mi amor. -besé su mejilla- ¿Así esta bien?
- Si, una colita. Nada mas.
- Okei. -la peiné- Listo.
- sonrió- Gracias. 
- ¿Ya preparaste todo?
- Sisi. 
- Bueno ponete la campera y vamos. 
- Bueno. 

Ella se puso su campera, yo la mía. Agarré las mochilas de ambas, y salimos. Emprendimos camino hacía el colegio. Ella tomó mi mano, y yo la agarré fuerte. 

Para lo único que iba al colegio ea para ver a Pepe. Tenía que verlo, y que me diera unos de esos abrazos que él me daba, siempre que estaba mal. Lo necesitaba, y mucho mas en este momento. 

Llegamos al colegio, las puertas ya estaban abiertas. Primero me dirigí al sector de Sol. La dejé a ella, y luego volví hacía mi puerta. Entré y fui directo al curso. No habían entrado todos. De las chicas solo estaba Jaz, y Pepe ya estaba sentado, hablando con ella. 
Me acerqué a ellos. Y los saludé.

- Hola puta.
- Hola linda. -sonrió- ¿Cómo estas?
- Bien. Va que se yo, mal. Si, mal.
- Basta de estar así. No me gusta verte mal.
- Bueno, pero no puedo estar bien. Al menos por unos días.
- Solo sonreí. Por favor.
- No puedo. Te juro que si pudiera lo haría.
- Esta bien. ¿Un abrazo?
- Nunca me negaría a un abrazo tuyo? 
- sonrió- Te amo amiga -me abrazó fuerte- Siempre estoy para todo lo que necesites, siempre. ¿Si?
- Lose. Gracias por todo. Te amo. -mis lágrimas se asomaban-
- No. No. No me llores, no quiero. ¿Okei? 
- reí- Esta bien.
- Asi me gusta. 
- Dios. 
- Ahora saluda a tu chico que te esta esperando desde temprano, en serio.
- reí- Boba.
- Bueno. Perdón.

Me acerqué a Pepe. Me senté sobre sus piernas, y lo abracé. Él me rodeó con sus brazos, y comenzó a acariciar mis espalada. Apoyé mi cabeza de lado, en su hombro. 

- Buen día bonita.
- Hola mi amor. -levanté mi cabeza y lo besé-
- ¿Cómo estas?
- Ya sabes como estoy. 
- Por lo menos mentime.
- No puedo. No puedo ni siquiera mentir. 
- Lose princesa. 
- mis lágrimas recorrieron mi rostro- Perdón. Soy una tonta.
- No mi vida. -secó mis lágrimas con su pulgar- No sos una tonta por llorar. Nada que ver.
- Pero acá en medio de todos, si.
- Tranquila princesa. Toda va a estar bien. Te lo prometo.
- ¿Cuándo va a estar bien? Siempre es lo mismo.
- Prontito. Te lo prometo. Confía en mí.
- Confío en vos. 
- sonrió- Te amo.
- Yo también te amo. No me dejes ahora. Por favor.
- Nunca te dejaría. De verdad.
- Gracias..
- Sh. .. No me agradezcas. Basta. Ahora deja de llorarme, que no me gusta.
- reí- Bueno.
- Eso me gusta ver, tu sonrisa. 
- Sos un lindo. Te amo demasiado. 
- Yo te amo mucho mas.


Nos quedamos así un rato mas. Luego nos pusimos a hablar con Jaz, sobre su embarazo y como estaba todo. Por suerte bien. Eso era otra cosa que me ponía feliz. El embarazo de mi mejor amiga, y que iba a ser madrina, era lo mas lindo del mundo. 

Llegó el profesor a la clase. Nos ubicamos en nuestros lugares, y comenzó a dictar. Así comenzaba un día largo en el colegio. 


Continuara: 

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Gracias por leer :) 

sábado, 20 de julio de 2013

84.-


MIÉRCOLES. Al día siguiente a la tarde. Eran mas o menos las cuatro y media de ese tiempo. Me encontraba caminando de la mano de Pepe. Yendo a su casa, porque quería ver a Sol. Tenía que explicarle lo que había pasado con su mamá, con nuestra mamá. Porque se había ido. Porque nos dejó y porque ya no estaría mas. 
Llegamos a su casa. Al edificio en realidad. Estábamos por entrar cuando lo detuve con mi mano. Tenía miedo. Miedo de que Sol se enojara conmigo. O con todos. Sabía como llegar a reaccionar. Y eso me mataba. 

- ¿Qué pasa Pau?
- No puedo Pepe. No se lo puedo decir.
- Tenes que hacerlo.
- No puedo. Tiene ocho años.
- Pau. Ella lo va a entender. Créeme que si.
- ¿Y si no lo entiende? ¿Cómo le digo que su mamá murió?
- Como le decís siempre todo lo que pasa. Tiene ocho años. Pero créeme que entiende mucho mas las cosas que nosotros dos juntos. 
- ¿Decís?
- Si Pau. Dale vamos. Yo voy a estar ahí. Voy a dejar que hablen solas, pero estoy ahí en otro cuarto.
- Gracias amor. 
- De nada. Dale entremos. 

Entramos al edificio. Y esperamos el ascensor. Llegamos al departamento y entramos. Estaba la mamá de Pepe, Ana, con Sol sentada mirando una película. Ella me vio llegar y salió corriendo hacía mí. La alcé en mis brazos, ella rodeó mis caderas con sus piernitas. Y la abracé fuerte, muy fuerte. Mis ojos se empaparon en lágrimas.

- ¡Pau! Te extrañé. 
- Hola mi vida -dije quebrada- ¿Cómo estas?
- Bien. Pero no entiendo porque estoy acá en la casa de Pepe ¿Y mamá? -ella seguía abrazándome- ¿Dónde esta? 
- Mamá .. -no podía hablar. Comencé a llorar- Solci vamos al cuarto y te cuento algo ¿Queres?
- ¿Algo lindo o feo? 
- Veni. Vamos y te cuento enana.
- Bueno. 

Se bajó de mis brazos. Y nos dirigimos a la habitación juntas. La mamá de Pepe solo me miraba. Ella sabía todo, desde el principio hasta el final. Pepe antes de irnos allí con Sol me susurró al oído "Todo va a estar bonita". Sequé mis lágrimas. E hice media sonrisa. 

Llegamos al cuarto de Pepe. Yo me senté en la cama. Y la senté a ella sobre mis piernas. No pude contener mis lágrimas y comencé a llorar nuevamente. Esto era lo que odiaba. Ella me miraba. Asombrada. No entendía porque lloraba. Con su manito secó una de mis lágrimas lentamente. 

- ¿Qué pasa Pau? ¿Por qué lloras?
- Tengo que contarte algo princesa.
- ¿Qué pasó? 
- mis ojos se llenaron de lágrimas nuevamente- Princesa ¿Viste que mamá estaba enferma?
- Si. Tiene una enfermedad con un nombre raro. 
- Cáncer. -asintió con su cabeza- ¿Viste que mamá una vez te dijo que podía ...? -hice una pausa- ¿Qué podía irse? 
- ¿Qué pasó con mamá Pau? ¿Dónde esta?
- Solci, mamá.. 
- ¿Dónde esta mamá Pau? -sus ojitos se llenaron de lágrimas. Y me partió el alma verla así- Quiero verla.
- Solci mamá se fue. -mis lágrimas aparecieron nuevamente- Ya no esta.
- Quiero ver a mamá. No ella no se fue. Ella esta acá. ¿Dónde? ¿Dónde esta? -comenzó a ponerse nerviosa-
- Tranquila mi amor. Por favor. 
- llorando.- Quiero ir con mamá. Quiero estar con ella. 
- la abracé- Perdón mi amor. Perdón. Juro que si pudiera volver el tiempo atrás lo haría.
- No. Yo sé que mamá esta acá. Esta en casa ¿No?
- No mi amor. Mamá no esta cielo. Se fue.
- ¿Por qué ella? ¿Por qué? Traela de vuelta por favor Pau. 
- Perdón mi amor, perdón. Si pudiera lo haría. Te lo juro. Pero no puedo. No se puede. 
- No quiero quedarme sola. -me abrazó-
- No te vas a quedar sola mi amor. Nunca te vas a quedar sola. 
- ¿Y si vos te vas? No quiero quedarme en la calle. O con papá. No. 
- No me voy a ir. No. Princesa. Yo estoy acá con vos. Y nunca te voy a dejar. 
- No. No te vayas Pau. No. 
- No mi amor. No. Nunca. Nunca me voy a ir. 
- Quiero ir a ver a mamá. 
- Te prometo que vamos a ir. 
- ¿Cuándo? Quiero ir ahora.
- Ahora no se puede amor. Dentro de unos días ¿Si?
- Esta bien. 
- No llores mas. Por favor. No me gusta verte llorar. 
- Abrázame Pau. Tengo miedo. 
- ¿Miedo de qué?
- A que me quede sola. A que nadie quiera estar conmigo. 
- No mi amor. No te vas a quedar sola. Estoy yo. Esta Pepe, su papás No estas sola. No vas a quedarte sola. 
- Pero tengo miedo.
- Sh. No tengas miedo. Mira ¿Queres dormir un ratito?
- Si. 
- Nos acostamos acá en la cama de Pepe. Veni.
- Bueno.

Me recosté sobre la cama. Apoyando mi espalda contra la pared. Ella se apoyó contra mi vientre. Mientras acariciaba su cabello. Comencé a cantarle una canción, una canción que a ella le gustaba. Que la hacía dormir. "No te rindas" de un programa de televisión, que estaban repitiendo en la tele. Emmm, CasiAngeles. Mientras le cantaba, sentía como su corazoncito se iba tranquilizando. Seguía acariciando su cabello. Se quedó dormida. Pero no me moví de donde estaba. No iba a dejarla sola.

Pasaron unos minutos. Y la puerta del cuarto se abre. Entra Pepe, con mucho cuidado. Sin hacer mucho ruido. Se acerca a mí y se sienta en la punta de la cama. 

- ¿Cómo esta? -dijo en un susurro-
- Bien. Un poco mas tranquila. Pero se puso como loca.
- Me imagino. ¿Lo entendió? 
- Si. Pero tiene miedo de quedarse sola. Me parte el alma verla así.
- Tranquila bonita. Toda ya va a mejorar. 
- Eso espero. 
- ¿Te dijo algo mas?
- Quiere ir a ver a mamá. 
- ¿Ahora?
- Le dije que no se podía todavía. Que dentro de unos días.

- Ah bueno. Mmm ¿Queres que me quede con ella? 
- No esta bien. Yo me quedo.
- ¿Segura?
- Si, le dije que iba a quedarme.
- Esta bien. ¿Algo para merendar?
- Si merendas conmigo si.
- ¿Café con leche? 
- Si. Me encanta la idea.
- Ahora vuelvo y traigo dos tazas.
- Gracias. 
- De nada princesa.

Pepe volvió a salir de la habitación. Y volvió a los diez minutos con dos tazas de café. Me dio la mía y volvió a sentarse en la punta de la cama.

- ¿Vos como estas?
- Que se yo. Bien seguro que no. Pero un poquito mejor.
- Créeme que esto va a pasar pronto.
- Eso espero. Porque no quiero sufrir mas.
- No vas a sufrir mas.
- No tengo garantía de eso. 
- Si que la tenes. Y lo sabes Pau. 
- No la tengo. Y hasta que no sienta o no vea la felicidad. No puedo decirte que si.
- Esta bien. pero pronto esto se acabara.
- Si, eso si lo creo.
- Y vas a ser feliz. 
- Eso esta muy lejos de mi vida Pepe. Falta demasiado para que yo sea feliz. 
- No. No falta mucho. Esto se va a terminar pronto. Y vas a ser feliz. 
- Espero que sea a tu lado.
- Y créeme que va a serlo.
- sonreí- Sos todo. Gracias.
- De nada Pau. Sabes lo mucho que te amo y que muero por verte feliz.
- Y yo quiero ser feliz a tu lado. 
- Prontito. Te lo prometo. -se acercó a mí y besó mis labios.- Te amo hermosa.
- Yo te amo mucho mas. -sonreí- Esta rico el café.
- ¿Si? Porque lo hice yo.
- Si. Esta rico. En serio.
- Me alegro. -nuevamente sonreí- Me gusta demasiado que sonrías. 
- A mi me gustas vos. -Sol se movió- Mejor hagamos silencio.
- Si. Porque la enana se va a despertar.
- Si. -sonreímos- Te amo -susurré-
- Te amo mas.

Nos quedamos allí hasta que Sol se despertó. 


Continuara: 

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Capitulo de hoy. Mi intención era subir dos, pero no me dio el tiempo.. 

jueves, 18 de julio de 2013

83.-


"Mamá:

Sé que ya no estas conmigo. Que ya no voy a poder abrazarte, besarte o decirte lo mucho que te amo. pero necesito y quiero escribirte esta carta. Decirte lo que no te dije durante todos estos años, lo que significas para mí. No es fácil escribir esto sin llorar, porque te fuiste, porque ya no estas. Pero voy a hacerlo, sé que puedo hacerlo. 

Hace diecisiete años que me adoptaste, hace diecisiete años que me elegiste para que sea tu hija. Hace diecisiete años que soy tu hija. Hace diecisiete años que volví a nacer. Y todo gracias a vos. Porque vos fuiste la persona que me salvó que me sacó de ese lugar horrible, de ese lugar donde nadie podía ser feliz. Me adoptaste, me trajiste a tu casa, que hoy también es mi casa. Y me cuidaste, me protegiste desde el momento en que me tuviste en brazos. Y eso siempre, siempre te lo voy a agradecer, porque me salvaste la vida, me criaste como una hija de sangre, me diste la hermana mas hermosa del mundo, y me hiciste feliz. A tu manera, pero lo hiciste. Y eso no si quiera mi mamá biológica lo hizo. Sé que nunca en la vida voy a poder agradecerte cada una de las cosas que hiciste por mí, porque fueron demasiadas. Es impagable todo lo que dejaste por mí, todo que luchaste por tenerme, porque este a tu lado. No creo que así de casualidad hayas llegado a mi vida, porque no creo en las casualidades, sé que estuviste por algo. Sé que llegué acá por algo, y estoy segura de que ese algo, o ese alguien es Sol. Y no podes negarmelo. Yo llegué y a los pocos años ella llegó a nuestra vida. Para cambiarla, para hacerla mucha mejor. Y puedo asegurarte de que estoy super contenta, super feliz de la hermana que tengo. De la hermanita que me diste. No encuentro las palabras exactas para explicar lo que sentí cuando me trajiste a Sol y me dijiste "Pau esta es tu hermanita" Sentí una felicidad completa, una felicidad que no había sentido nunca. Que solo vos me diste. 

A veces pienso que la vida puede ser justa con personas que no lo merecen, e injusta con personas que tampoco merecen eso. Como te pasó a vos. A vos te llevó. Te arrancó de mi lado. ¿Y por qué? Porque simplemente lo hizo. Un día viniste y me dijiste que tenías cáncer. Fue uno de los peores días de mi vida. Esa enfermedad de mierda, que te diagnosticaron, que hizo que fueras. Y los médicos que no hicieron nada para salvarte, nada. Tengo tanta bronca guardada dentro mío. Pero también sé que por algo esto pasó, por algo te fuiste, y por algo me dejaste a cargo de Sol. Muchas veces te dije que no puedo, que sé que no voy a poder hacerlo. Que no voy a poder con la vida. No puedo con la mía, y voy a poder con dos. Es imposible. Pero vos siempre, siempre me dijiste que si iba a poder, que tenía que luchar por todo. Ganarme las cosas. Y disfrutar de la vida. Hoy te digo que tenías razón, que si voy a poder, solo tengo que ser fuerte, que luchar y ganarme lo que quiero. Siempre fuiste la única persona que tuvo fe en mí, la única que confió en mí, la que creyó y la que siempre me dio ánimos para seguir adelante. Y yo siempre te dije que estabas equivocada. Que nunca iba a lograr nada. Pero me equivoqué. Quiero que sepas que si sigo adelante solo lo hago por vos. Porque vos me lo pediste. Porque vos creíste en mí desde el minuto cero. Porque confiaste en mí. Voy a perseguir mi sueño porque solo quiero que veas, que yo si puedo hacerlo. Que puedo ser feliz, y puedo formar una familia como la que vos me diste. 

Vos eras diferente, vos no eras como todas esas mamás que cuando le pedías algo y si no te lo compraban llorabas. No vos eras distinta. Vos me dabas todo lo que yo te pedía, todo absolutamente todo lo que yo te pedí, vos me lo diste y eso nunca me lo voy a olvidar. Te pedí que me anotes en comedia musical, y lo hiciste. Y creo que esa es una de la cosas que mas te voy a estar agradecida, porque bailar, actuar, cantar es lo que amo hacer. Es lo que me sale del alma. Del corazón. Porque lo siento. Porque lo hago con placer. Sabes cual es mi sueño, y voy a luchar por ese. Voy a convertirme en una bailarina profesional. En una cantante. Y actriz. Y vas a verme bailar y actuar desde donde estes. Voy a estar esperando tu sonrisa. Porque sé que de alguna manera vas a hacerla llegar. 

Tu sonrisa. Tus mimos. Tus caricias. Tus abrazos. Tus "cuidate" "Te amo hija" "Buenas noches". Tus risas. Todo se fue con vos. Absolutamente todo. Pero siempre van a estar en mí cada uno de esos gestos, esas palabras, esas charlas que teníamos. Cada cosas quedara grabada en mi memoria por el resto de mi vida. Ahora te recuerdo con esa sonrisa tan linda. Esa carcajada que tenías. Recuerdo tus abrazos y tus besos. Tus caricias. Y quiero que vuelvas. Pero no se puede. Sé que es imposible. Todo eso ya no puedo vivirlo. Pero puedo recordarlo. Y sentirlo como si lo estuviera viviendo en carne propia. 
Recuerdos, y mas recuerdos son los que flotan ahora en mi memoria. Momentos tontos, graciosos, pero que son recuerdos, y que fueron a tu lado. 

Voy a extrañar esas charlas que teníamos. En donde me hacías reflexionar y pensar dos veces las cosas antes de hacerlas. En donde me abrías los ojos. Que me decías esto esta bien. Pero esto esta mal. No lo hagas. En donde solo me escuchaste llorar. Esas charlas que solo eran de contención. Para que me tranquilizara porque me había cortado. Porque me había lastimado. Hoy te digo que voy a extrañar todo eso. Tus consejos. Tus palabras. Tus frases. Voy a extrañar hasta el olor de tu perfume. Esa cosa insignificante, pero que para mí era demasiado.

Cada día. Cada noche, me viste llorar. Me viste lastimarme. Herirme. Me cuidaste. Me protegiste, y me quisiste. Siempre fuiste la única persona, la primera. Que estuvo ahí conmigo cuando yo hacía eso. Cuando cometía una locura porque simplemente me odiaba. Vos fuiste ese persona que cambió mi vida. Esa persona que me hizo crecer. Que me enseñó lo que es amar. Lo que reír, llorar. Sos esa persona que curó cada una de mis heridas. Esa persona que me protegió, que estuvo conmigo. Que me acompañó en cada paso que di. Sos esa persona a la que vale la pena querer. Esa persona que te muestra el lado diferente de la vida. Esa persona a la que nunca voy a olvidar, porque no quiero hacerlo. Porque no merezco hacerlo, porque me diste todo. Todo lo que necesité y mas. Vos me lo diste. Y eso no se paga con nada. Con nada.

Sabe que siempre voy a amarte. No importa que pase, que pasos tome en mi vida. O que camino tomare. Siempre vas a estar ahí . Siempre para mí, porque lo siento. Porque sé que vas a hacerlo, y vas a cumplir tu promesa. Nunca voy a olvidarte. Porque no encuentro un motivo para hacerlo. Nunca dejare de amarte. Siempre te recordare con esa sonrisa tan linda. Esos mimos, y esos ojos hermosos que tenías. Jamás voy a dejar que ensucien tu nombre, porque no lo mereces. Porque fuiste una gran mujer mamá. Una gran esposa, y una gran MAMÁ.

Te amo con todo lo que soy. Te amo hasta el mas allá. Te amo de miles de maneras. Te amo con mi vida entera y mas. Te amo con el alma. Te amo con todo mi corazón. No puedo decirte que voy a amarte hasta que muera. Porque si hay una vida después de esta. Entonces también te amare. 

Siempre seras esa mamá que tanto soñé, que tanto deseé, esa mamá que busqué y encontré. Sos muchísimo. Nunca te olvides de todo. Y por favor no te olvides de mí. Prometo que yo no voy a olvidarme de vos. Te amo con toda mi alma. 

Tu hija. Por siempre. 
Pau♥..."


Terminé de escribirle la carta. Su carta. La carta para ella. Mis ojos se encontraban empapados en lágrimas. Era inevitable que no llore. Porque mi mamá. Fue, es y sera todo en mi vida. 
La doble a la mitad, la metí en un sobre blanco. Y la dejé sobre la mesita de luz. Me levanté de la cama con cuidado. Sin hacer ruido para que Pepe no se despertara. Y me dirigí al balcón. Necesitaba tomar aire, necesitaba llorarla en paz. Y necesitaba hacerlo sola. 

Apoyada en la baranda del balcón, me encontraba. No podía dejar de llorar. De pensar en mi mamá. La pequeña brisa que corría, chocaba contra mi rostro, haciendo que mis lágrimas sean aún mas frías. 
Pensando y pensando en todo lo que había pasado. En todo lo que sufrí este día. Pareciese como si hubieran sido cinco, y no solo fue un día, solo uno.

Unos minutos después siento que me alguien me abraza por atrás. Me rodea la cintura con sus brazos. Y me susurra al oído. Era pedro. Siempre era él. ¿Cómo podía ser que cada vez que lo necesite siempre estaba conmigo? Siempre. 

- ¿Qué pasa bonita? 
- Nada solo pienso. ¿Te desperté?
- No. Estaba un poco despierto..
- Si te desperté. Perdón.
- No importa. ¿En qué pensas?
- En todo lo que pasó hoy.
- ¿Muchas cosas?
- Demasiadas. No puedo asimilar todo lo que pasó.
- Te juro que yo tampoco. No viví lo que a vos te pasó. Pero estoy seguro que es horrible.
- Es lo mas horrendo que puede pasarte en la vida. 
- Tranquila bonita.
- No puedo estar tranquila. Mi papá me abandonó. Mi mamá se muere. Solo me quedas vos, y mi hermana. 
- Siempre vamos a estar para vos.
- Sos mi todo Pedro. Sos super importante para mí.
- Y vos lo sos para mí. No me gusta verte mal.
- Y se me va a pasar. 
- Todo va a pasar.
- Espero. 
- Te amo Pepe. 
- Yo te amo mas Pau.
- sonreí- Gracias por estar conmigo. En serio, me hace bien que estes acá.
- Siempre voy a estar. Porque sos mi novia. Porque no voy a dejarte sola.
- Gracias de verdad.
- Basta de agradecerme. 
- ¿Vamos a dormir?
- Si queres vamos. Si no nos quedamos un ratito mas.
- Necesito un poco de aire.
- Esta bien. 
- sonreí- Sos muy tierno conmigo.
- Porque te amo. -besó mi cabello-

Nos quedamos un rato mas. Allí parados en el balcón. Necesitaba aire, y pensar un poco mas. 
Abrazada a él, y llorando. Creo que era lo que quería que pasara. 
Unos minutos después volvimos a entrar a casa. Nos dirigimos a la habitación, me acosté sobre su pecho. Él siguió acariciando mi cabello. Y a los pocos minutos logré dormirme, nuevamente. 


Continuara: 

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Tarde pero seguro. Queria que supieran que dentro de poco se acaba la nove. Bueno nada eso, chau (? 

miércoles, 17 de julio de 2013

82.-


MIÉRCOLES por la tarde, un día horrible. Día que trataría de borrar de mi cabeza, sea como sea. Un día olvidable, un día para llorar. El día que mi mamá había fallecido. 

..............

Hoy a la mañana cuando me levanté supe que ya había sido el final, sin despertar a Solci, la alce en mis brazos, y la lleve a mi cuarto. No quería que viera a su mamá muerta. Volví a la habitación de mamá, y traté de despertarla, reanimarla. Hice hasta lo imposible, pero no alcanzó, no funcionó. Ella ya se había ido, me había dejado. Y con un nudo den la garganta, para llorarla días y días enteros. 

Llamé a Pedro, y Dario, el médico, llegaron en un ambulancia, y se la llevaron. Le pedí a Pepe si podía llevar a Sol a su casa, por que no quería llevarla a la clínica. Y así lo hizo. Yo fui a la clínica en la ambulancia con el médico, y mi mamá a mi lado. Llegamos y no me dejaron entrar  a la habitación, nadie podía hacerlo. Me quedé allí sentada en la sala de espera hasta obtener una respuesta. Pero ya sabía lo que pasaría, y lo que me dirían. 

A los minutos llegó Pedro a la clínica, con papá, quien lo acompañaba. Me aferré a sus brazos. Y comencé a llorar mucho mas. No podía contener mis lágrimas, no sabía como hacerlo. Él acariciaba mi cabello, y me decía que todo iba a estar bien. Pero sinceramente nada iba a estarlo. Todo esto era una mierda. Y la vida se había empeñado conmigo, y se llevó a mi mamá. Me dejó sola otra vez. Como lo había hecho unos años atrás. Él papá de Pepe fue a averiguar si alguien podía darle una respuesta pero nadie le dijo nada, nadie salía de aquella habitación en donde se habían metido. Y nunca salieron.

Unas horas después, ya sin fuerzas para mantenerme en pie. Sin nada que hacer. Salió Dario de la habitación. Jamás me voy a olvidar sus palabras, nunca. Esas palabras que hirieron mi corazón. "Hicimos todo lo que pudimos, pero no se salvó". Rompí en llanto nuevamente, mis lágrimas la lloraban, lloraban a mi mamá por primera vez. No podía creerlo, la mujer que había salvado mi vida se había ido. Me había dejado. 

Nos retiramos de la clínica. Los padres de Pedro se encargarían de todo los papeles, y todo eso. Porque yo era menor. Y no podía hacer nada. 
Con Pepe nos fuimos a mi casa, necesitaba llorar a mi mamá. Tranquila y en paz. Necesitaba que alguien este conmigo. Me abracé y me diga que todo había sido un sueño. Pero sabía que no sería así. 

Mi mamá. La persona que me salvó. Que me ayudó, y me cuidó durante tantos años ya no estaba. Me adoptó, me aceptó como su hija. Me crió, me protegió y me hizo feliz. Ella era mi todo, era mi vida entera. Tenía tantas cosas para decirle, tantas cosas que no le dije. Que me guardé, que quisiera contarle. ¿Con quien compartiría mis secretos? ¿Con quien reiría día y noche? ¿Quién me daría un abrazo cuando lo necesite? ¿Quién me cuidaría de todo? ¿Me diría que "no te rindas"? ¿Quién me daría el beso de la buenas noches? ¿Por qué? ¿Por qué se había ido? ¿Por qué me había dejado? ¿Por qué? ¿Por qué a ella y no a mí? ¿Por qué la vida es tan cruel? ¿Por qué simplemente no me fui yo? ¿Por qué? ¿Por qué no le dije todo? ¿Por qué no la valoré como se debía? ¿Por qué mierda no la cuidé? ¿Cómo ella lo hizo conmigo? ¿Por qué? Me odio. Me odio a mi misma. Porque pude cuidarla. No pude salvarla, como ella lo hizo. No pude. Y sé que ahora no voy a poder. Toda mi vida se derrumbó, solo me quedaban ellos. Mi hermana. Mi novio. Nadie mas. Ellos eran mi familia. 

............

En el living de mi casa. Esa casa donde ella vivió durante mucho tiempo. A partir de ahora sabía que todo, pero todo iba a hacerme acordar a ella. No importa lo que sea. 
Sentada en el sillón. Con Pedro, quien me rodeaba con sus brazos. Apoyada contra su pecho, largando lágrimas y mas lágrimas. Llorando a mi mamá. Lloraba, como cuando lloras y comenzas a temblar, y sorber por la nariz. Así lo hacía.

- Tranquila bonita. Tranquilízate por favor.
- No puedo. No puedo. 
- Sh. Basta por favor.
- Se murió. ¿Entendes? Se murió. No la cuidé. No como se lo merecía.
- Deja de echarte la culpa Pau. Porque no lo es.
- Si. Es mi culpa. 
- No bonita. No. Basta. Vos hiciste todo lo que pudiste, no se pudo. Pero no es tu culpa.
- Si Pedro. Si. ¡Yo tendría que estar en su lugar! ¡Yo tendría que estar muerta! -grité-
- tomó mi cara entre sus manos- No Paula no. 
- Si. Tengo que estar muerta.
- No mi amor. No. ¡Escuchame! Si ella se fue por algo es. No es tu culpa. Nunca lo fue. Y no va a serlo. Deja de decir eso. Y que tenes que estar muerta. Porque no es así.
- Era mi mamá Pedro. Mi mamá. -comencé a llorar nuevamente en su pecho-
- Basta mi amor. Basta. Me parte el alma verte llorar.
- Necesito decirle muchas cosas. 
- Podes hacerlo. Claro que podes.
- ¿Cómo hago? ¿Cómo? 
- Escribiéndole una carta.
- Necesito decírselo en voz alta. Que lo escuche. Que sepa que no la olvidé. Que la tengo conmigo siempre.
- Escribí la carta. Y leesela. A ella. Solo para ella.
- No voy a poder.
- Si gorda. Si vas poder.
- Quiero que vuelva. Que este conmigo.
- No se puede. Sabes que no.
- Pero la necesito conmigo.
- Tranquila mi amor. Tranquila. 
- Abrazame. Por favor. No me dejes sola.
- Nunca te voy a dejar sola.
- Gracias.
- Sh. Necesitas descansar un poco.
- ¿Y Solci?
- Esta en casa. Como me había dicho. 
- Gracias de verdad. Te lo voy a agradecer toda la vida.
- Basta. Deja de agradecerme. No tenes porque.
- Si. Estas conmigo desde siempre. Desde hace mucho. Y nunca me dejaste, siempre estuviste acá.
- Estoy con vos porque lo siento. Porque quiero estarlo. -besó mi cabeza- Me haces tan bien.
- Vos a mí me haces bien. Te amo tanto Pedro.
- También te amo mi amor. Descansa un ratito.
- ¿Puedo acá? -señalé su pecho-
- Obvio bonita.
- Gracias.
- Sh. Descansa y soña con ella.
- sonreí- ¿Me das la mano?
- Si. 
- No te vayas. Quedate conmigo.
- No me voy a ir amor. Estoy acá. Estoy con vos.
- Bueno. 
- Soña lindo. 

Sus últimas palabras. Cerré mis ojos. y me quedé dormida. 
Soñaba con ella. Soñaba con mi mamá. Estaba con ella. Felices las dos. Sonriendo como siempre lo habíamos hecho. Sabía que era un sueño. Sabía que no era verdad. Pero no quería despertarme. No. Pero hubo lago que me despertó. No se que fue. Solo sentí que ella se alejaba. Abrí mis ojos.

Seguía en la misma posición que hacía unas ¿Horas? ¿Minutos? No sabía cuanto tiempo había pasado. Pepe estaba dormido. No se había ido. Se quedó conmigo. Me levanté con mucho cuidado, para no despertarlo. Realmente merecía descansar aunque sea un rato.

Me levanté y me dirigí al baño. Cerré la puerta y me dejé caer al suelo. Mis lágrimas empaparon mi rostro en segundos. No podía dejar de llorar. Me sentía mal. Pésimo. MI mamá se fue y era todo por mi culpa. Solo era mi culpa. 

Me corté. Otra vez. Nuevamente sangre, y sangre por todos lados. Cortes profundos en mis muñecas. Dos. tres. Cuatro cortes. No paraba de hacerlo pero Pedro apareció ahí. Estaba como siempre. 

- ¿Qué hiciste bonita? ¿Por qué?
- Perdón. Perdón. Es solo que..
- Sh. No digas nada..Veni. -me rodeó con sus brazos.-
- Perdón de verdad. Tenía que hacerlo.
- Me hubieras llamado. Despertado.
- No pude. No se. -dije llorando.- Perdón.
- Tranquila ya esta. Ya pasó.
- No voy a poder superarlo nunca.
- Si mi amor. Si que vas a poder. Ya lose.
- No. No. La vida me va a pasar por encima. Una y otra vez.
- No. Porque yo voy a estar ahí con vos. Para ayudarte. 
- Pero tengo miedo.
- Tranquila.
- ¿Cómo hago para vivir? ¿Cómo vivo contra la vida?
- Luchala Pau. Lucha como nunca lo hiciste. Hace valer tu vida.
- Ayúdame. Por favor.
- Obvio que voy a ayudarte. 
- Gracias por todo. Por todo.

Él curó mis cortadas. Y luego fuimos al comedor otra vez. Nos sentamos en el sillón. Merendábamos. Al rato vinieron mis amigas. Flor, Zai y Jaz. Estuvieron conmigo. Hablamos de lo que había pasado. Porque había sido, y como. Me dieron su apoyo. Me dijeron que estarían conmigo para todo lo que necesite. 

Se fueron y yo me quedé ahí con Pepe. Necesitaba ver a mi hermana. Pero ya era demasiado tarde. Había oscurecido. Y no podíamos ir a buscarla. Cenamos los dos juntos. 
Al rato nos fuimos a dormir. Yo necesitaba descansar. Y volver a soñar con mamá.

..........

Madrugada. Abrí mis ojos. No podía dormirme. Miré la hora y eran las cuatro y media. Pepe estaba dormido a mi lado.No iba a despertarlo. Pero tampoco iba a hacer una locura, como lo hice hoy. 
Busqué en el cajón un papel. blanco. Y algo con que escribir. 
Necesitaba escribirle la carta. Decirle lo que sentía. Lo que nunca le dije. Lo que me hizo bien y lo que me hizo mal. Comencé a escribir. Y mis lágrimas brotaron  nuevamente por mi rostro.

"Mamá: ....


Continuara: 

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Bueno el capitulo de hoy. Triste lo se. Gracias por leer Perdon por no subir tan seguido. Si puedo mas tarde subo otro .. 

domingo, 14 de julio de 2013

81.-


MARTES por la mañana, ya me encontraba en el colegio. Primeras horas de filosofía. Bueno tenía que aguantarlas. No había otra cosa que hacer.
Sinceramente sentía que esto no me servía de mucho. ¿Para qué quiero filosofía? No. No lo necesito. No se necesita esto para actuar y bailar. ¿O sí? Bueno, la cuestión era que no me importaba. Por ende, nunca le prestaba atención a la profesora.

Pasaron las dos primeras horas. Tercera. Arte. Bueno esta materia era mas bien al pedo. Porque no hacíamos nada. Mas que dibujar, y nada mas. Igual me gustaba. No había pensar, ni que memorizar nada. Por suerte. Estaba sentada con Pedro. Casi muero ahogada de risas cuando vi el dibujo que hizo. Juro que iba a morir en el piso.

- Ei. No te rías de mi dibujo.
- riendo le dije- Perdón. Es que de verdad me causa mucha risa.
- Na. Sos muy mala conmigo.
- Perdón amor. Pero de verdad. Es muy gracioso ¿Qué se supone que es esto?
- Es la nariz.
- me reí a carcajadas- Eso no tiene nada de nariz.
- Bueno che. Basta. Me costó demasiado hacerlo.
- Si. Ya me di cuenta.
- Sos mala Chaves.
- Igual sabes que te amo mucho.
- Si. Lose. Yo también te amo.

Seguimos dibujando. (o al menos para mí eso era) Pedro luchando con mejorar su dibujo. Y yo que me seguía riendo en su cara. Porque de verdad sinceramente (si ustedes lo vieran) Iban a notar que no era una nariz. Así pasó la hora de arte.
Y llegó la hora de matemática. Dos horas seguidas con el profesor. Matemática me gustaba. Me parecía una materia genial.

Timbre. El cual nos indicaba que era hora de irnos. Hora de salir del colegio. Y por fin podía llegar a mi casa. Y descansar. Ya que hoy no tenía que hacer nada. Absolutamente nada. Pepe no iría a casa, ya que se iba a jugar al football con los amigos.
Retiré a Sol del colegio y nos fuimos a casa.

- ¿Y Pepe?
- Pepe se iba a jugar a la pelota con los amigos.
- Ufa. Yo quería que venga a casa.
- Bueno enana. Un día que no lo haga.
- Pero quería darle algo.
- Después se lo das.
- Yo lo quería ahora.
- Bueno. Tranquila Solci. ¿Qué es?
- Esto. -sacó un dibujo de su mochila y me lo dió- Es muy lindo.
- ¿Te gusta? Una compañera dice que es feo.
- No le des importancia amor. De verdad es muy lindo.
- Gracias Pau.
- De nada amor. ¿Me lo puedo quedar yo?
- Pero se lo quería dar a Pepe.
- Porfa. Porfa. Y a Pepe le haces otro.
- sonrió- Bueno esta bien.
- Gracias. -la abracé-
- Ya esta Pau. Sino se lo doy a Pepe.
- No ya es mío. Te voy a seguir abrazando igual.
- No soy chiquita.
- Si. Sos mi chiquita. Siempre vas a serlo.
- Bueno Pau. pero en la calle, no tenes que abrazarme. Sino la gente me mira.
- No me importa -reí- Te voy a abrazar igual que todos sepan que te amo.
- sonrió- Bien. Llegamos a casa.
- Que mala persona que sos.
- Bueno. Adentro de casa. Si podes abrazarme.
- Bueno mejor.
- Dale. Entremos Pau.

Abrí la puerta del edificio. Y entramos. Tenía el dibujo en la mano.
Había dibujado un corazón. Y adentro de él había puesto mi nombre. El de Pedro. Y puso "mi mamá". Del corazón salía un flecha que decía. "Este mi corazón. Y ellos viven en él". Juro que ame el dibujo. Era tan simple. Pero tan lindo. Me lo quería quedar. Y se lo pedí. Me lo dio. Me lo regaló. Mi hermana era todo en mi vida. Todo.

Ingresamos al departamento. No escuché ruidos. No sabía donde estaba mi mamá. Seguro en su habitación durmiendo. Sol se dirigió a su cuarto. Yo dejé mis cosas en el sillón, y fue a ver a mi mamá. Me parecía raro que no estuviera levantada. O despierta cocinando.

Entré en su habitación. Y ahí la vi. Estaba sentada, dando la espalda  a la puerta, mirando por la ventana. O al menos eso creía. Me acerqué a ella y la abracé por la espalda. Subida a la cama.

- Mami. ¿Cómo estas? -le dije-
- Bien hija. ¿Y vos? -había algo raro en su voz-
- Bien. ¿Te pasa algo?
- No nada. -bajé de la cama y me puse en cucliyas frente de ella.- Estas llorando. ¿Qué te pasa?
- No me siento bien. Nada mas.
- Vos no lloras nunca, porque no te sentís bien.
- Si, es eso hija. No pasa nada.
- ¿Qué pasa mamá?
- Llamó el médico a casa.
- ¿Y qué te dijo?
- Dijo que.. -hizo una pausa- Nada no importa.
- Si mamá decime que pasa.
- Dijo que estaba peor. Que mi cáncer había avanzado demasiado. Y que ... -comenzó a llorar- Y que solo tenía horas de vida.
- ¿Qué? -mis ojos ya estaban empapados en lágrimas- No mamá. No me podes decir esto. No. No. Es mentira, esto es mentira. -dije desesperada-
- Tranquila hija. Las dos sabíamos que este día iba a llegar.
- No. No. No puede estar pasando. No.
- Basta Pau. Tranquilízate un poco. No te alteres, te puedo hacer mal.
- No me importa -grité- ¡No puede estar pasando! Vos no te podes morir. No.
- Cálmate hija. Por favor. -me rodeó con sus brazos- Basta. No puedo verte así.
- No mamá. No me dejes. No te vayas. No. Por favor.
- Yo sé que vos vas a poder. Que sos fuerte. Que vas a vivir. Bien. Lose.
- No. No voy a poder. No me siento preparada para esto.
- Si vas a poder. Porque te conozoco. Porque te crié y porque se lo que sos. Paula sos fuerte y tenes que poder hacer. No te dejes caer. No te rindas cuando yo me vaya. Porque tu hermana te necesita. Pedro te necesita. Quedate con ellos. No te vayas, no te alejes. Por favor hija.
- Tengo mucho miedo. Siento que no voy a poder hacerlo. Siento que no sirvo para esto. Que no estoy lista.
- Si hija. Si. Estas listas. Yo se que lo estas. Y que vas a poder. Hacelo por mí. Por tu hermana. Por favor.
- Esta bien. Lo voy a intentar. Lo voy a hacer por ustedes. -dije llorando- No quiero que me dejes.
- Tranquila. Nunca te voy a dejar. Siempre voy a estar con vos. Siempre. Me voy físicamente pero siempre voy a estar con vos. Cuidándote. Voy a protegerte desde donde este. Te lo prometo.
- Te amo mamá. Te amo con todo lo que soy. Te prometo que voy a estar bien. Que no me voy a rendir. Te lo prometo. Nunca te olvides de mí por favor mamá.
- Jamás. Nunca me voy a olvidar de vos hija. Nunca. Sos todo en mi vida, siempre vas a estar dentro mío. No te tuve dentro mío nueve meses, pero puedo sentirte e imaginarte como hubiera sido. Nunca te voy a dejar sola. Acordate, cuando estes bailando arriba del escenario. Actuando. Ahí voy a estar yo, en primera fila, orgullosa de lo que sos, de que soy tu mamá. Y de que puedo decir esta es mi hija, ella es mi hija. Y estoy super feliz de lo que es. Te amo mi amor. Te amo princesa. Nunca te voy a dejar. Nunca.

Me quedé allí con ella. Necesitaba sentir sus brazos. Su calor. Y su perfume por última vez. O unas de las últimas. No quería que se fuera. Que me dejara. Pero sabía que ya no podía hacer nada. Que no podía impedir esto. Y que en algún de mí. Sabía que esto pasaría. Y que este día llegaría. 

.................

De noche. Acostadas las tres en su cama. En la cama de mi mamá. Sol. Mamá. Y yo. Una de las últimas noches que pasaríamos juntas. Sabía que pronto estas noches. Así con ella se terminarían. Y lo sabía muy bien. Ella en medio de nosotras dos. Yo de su lado derecho, apoyando mi cabeza en su hombro, y agarrando su mano. Y Solci del lado izquierdo. 

- Descansen princesas. 
- Vos también mami.
- Te amamos. -dije- Nada nos va a separar.
- No mi amor. Nada.
- Siempre juntas. -dijo Sol-
- Para siempre.
- Por siempre.
- Las amo hijas. 
- Nosotras te amamos también. 

Besó la frente de cada una. Yo cerré mis ojos, y una lágrima recorrió mi rostro. A los pocos minutos me quedé dormida. 

Nuestras manos estuvieron siempre unidas. Siempre. No la despegué ni un solo segundo. Juntas por última vez. Las tres. Como la familia que éramos. Madre. E hijas. 


Continuara: 

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Gracias por leer. Mas tarde subo otro capitulo :)