sábado, 6 de julio de 2013
74.-
JUEVES por la mañana, sonaba la alarma de mi despertador. Eran las 6 y media de la mañana, y me tenía, va en realidad, nos teníamos que levantar para ir al colegio. Si, nos, porque Jaz estaba en casa, ya que se había peleado con sus papás, el día anterior por el tema del embarazo y la dije que viniera a quedarse unos días acá, hasta que pueda volver a hablar con ellos.
Abrí mis ojos, estaba todo oscuro, no había luz ya que se encontraba apagada, y la luz del sol no ingresaba por la ventana, ya que estaba nublado, y llovía. Día de lluvia era lo mejor, para quedarse durmiendo, o en su defecto, quedarse mirando películas con un balde de pochoclos, y llorar toda la tarde.
Igualmente iríamos al colegio, porque teníamos prueba de química. Odiaba química, y la profesora era una forra, me caía mal.
Desperté a Jaz, lo cual me costó un poco mucho.
- Dale Jazmín. ¡Levantate piba!
- Bueno che. Ya estoy, ya estoy. -volvió a cerrar los ojos-
- Pero no cierres los ojos.
- Entende que tu sobrino quiere dormir.
- Claro, ahora es culpa de él.
- Si, es su culpa. Ves mi amor, tu tía no te deja dormir -le hablaba a la panza-
- No la escuches, sobrino. Lo que pasa es que tu mami es una vaga. -reímos-
- Bueno, bueno. No le digas esas cosas. Se va a asustar de su mamá.
- reí- No es mejor que se acostumbre ahora. Y no que se asuste cuando nazca.
- Forra de mierda -me tiró un almohadón en la cara-
- reí a carcajadas- ¡Aiiii me dolió maldita!
- Te lo merecías.
- Ojo. Que te estoy dando hospedaje en mi casa.
- ¿Me estas echando?
- No. Solo te advierto -reí maliciosamente-
- Mira mi amor, tu tía te quiere dejar en la puerta de su casa.
- Maldita, no le digas esas cosas.
- Bueno. Vos te la buscaste.
- Dale, mejor levantemosnos así desayunamos.
- Si. Porque muero de hambre.
- reí- ¿Posta morís de hambre?
- No. Mi hijo tiene hambre.
- me levanté de la cama, y me coloqué las pantuflas- Claro, esto también es culpa de mi sobrino. Pobrecito. -abrí la puerta de la habitación- ¿Qué vas a tomar?
- Lo que vos tomes. Aunque si es té solo, mejor haceme café con leche. -reímos juntas-
- Bueno lo voy a tener en cuenta. Levantate perra. Mejor que cuando vuelva estas cambiada.
- ¡Ai, si. Ai si. Que malota! -dijo ella en forma graciosa-
- Te odio puta.
- Yo también te amo.
Me dirigí a la cocina para preparar el desayuno. Mamá estaba acostada en su cuarto, ya que no se sentía del todo bien.
Preparé el desayuno para ambas, ya que Solci hoy no iba al colegio porque no tenía nada importante, y aparte estaba lloviendo. En cambio yo si tenía que ir porque tenía prueba, y aparte quería ver a Pedro.
Desayunamos en charla, ya que no podíamos gritar, porque la gente dormía, y mi mamá nos iba a echar a la calle.
Ya nos encontrábamos yendo al colegio, esta vez en remis. Porque estaba lloviendo, y hacía frío. Mi mamá me dijo de ir allí, y bueno hoy no podía decirle que no. Aparte tenía cero ganas de caminar.
Llegamos, le pagué al remisero y bajamos del auto.
No había muchos chicos, porque estaba horrible el tiempo. Entramos al colegio, y nos dirigimos al salón.
- Que aburrimiento hoy. No quería venir.
- No te quejes Jaz. Aunque yo tampoco tenía ganas de venir.
- rió- Viste. Después te quejas de mí.
- Bueno che. Si fuera por mí no hubiera venido, pero la prueba esa de mierda, nos hizo venir.
- Euu..deja de putear que mi hijo escucha todo.
- Bue, mira quien habla. La que no dice ninguna puteada. -dije irónicamente-
- Sos mala Chaves. Después queres ser la madrina de mi bebé.
- No soy mala. Solo te dije algo.
- Mentira boba. ¡Chiste!
- Tonta. No me gustan esos chistes. Sabes que quiero ser la madrina. Sos una maldita.
- rió a carcajadas- Lo voy a tener en cuenta a lo de los chistes. Y mas con este.
- Basta ¡No Jazmín! Me voy a enojar.
- Bueno. Te perjudicas vos.
- Sos mala conmigo. Ves sobrinito, tu mamá es mala conmigo.
- Mentira hijo, no la escuches.
- ¿Te das cuenta que tu hijo se va a criar con nostras dos?
- reímos- Pobrecito. Va a salir loca como la tía.
- Y lindo como la mamá.
- ¡Aiii sos una tierna! Te quiero..
- Yo también amiga.
- Zaira se une a la charla, nos encuentra y nos abraza por la espalda, llegábamos al salón- ¿Qué onda muchachas? ¿Cómo anda esa panzita?
- Bien -sonrió- Gracias por preguntar. ¿Y vos qué onda?
- Eso. ¿Qué onda con Hernán?
- Ahí esta. Hablé con él hace un rato. Pero me dijo que no venía.
- Es un vago. -dije-
- Si. Igualito a tu novio. -entramos al salón-
- No querida. Mira. Mi novio esta ya sentadito ahí atrás. -sonreí con victoria-
- ¡Aii sorry! Su noviecito ya llegó.
- corrí como su tuviera cinco años- Hola mi amor. -me senté en sus piernas-
- Buen día bonita. -besó mis labios- ¿Cómo estas?
- Bien- sonreí- ¿Y vos amor?
- Bien. Hola chicas -saludó a Jaz y Zai- ¿Todo bien?
- Todo bien Pepe.
- Bien. No vale Paula ¿Por qué Pedro si viene y Hernán no? Es injusto.
- Porque tu novio es un vago. Yo que vos me acostumbro a eso.
- Sos un maldito Pedro.
- reímos todos- Bueno basta. Que ahí viene el profesor.
- La chica que estudió y sabe todo. -dijo Jaz-
- Cállate Jazmín.
- Perdón, perdón.
De un total de treinta alumnos, vinimos veinte. Por ende faltaron bastantes, aunque no tantos por el día que hacía hoy.
Pasó la hora de la prueba, por suerte me había ido bien. Y tuve tiempo de pasársela a Pedro, y Jaz que no habían estudiado nada, como siempre. Zaira aunque nadie lo crea, sabía todo. Juro que me sorprendió.
Las horas pasaron, y por fin llegó el momento de irnos a casa. Jaz no venía conmigo, si, estaba en casa con nosotros por unos días, pero necesitaba hablar con su mamá. Y explicarle las cosas, y tenía razón. Por mucha discusión, fuerte o leve, que fuera, tenía que hablar con ella y explicarle todo.
Llegando ya a mi casa. La lluvia había cesado. Entré en el edificio, y subí al departamento.
Mamá aún se encontraba acostada, porque continuaba sintiéndose mal. Y Solci estaba en su habitación acostada, porque hacía frío. Las saludé a las dos y luego me dirigí a mi cuarto.
Lavando mi cara ya que estaba un poco cansada, dentro del baño. No sabía porque, no tenía idea, pero mis lágrimas comenzaron a brotar por mis ojos, así como si nada. Como si fuera parte de mi vida cotidiana llorar todos los días. Y no quería que fuera así.
Miré hacía abajo, y vi sangre. ¿Sangre? No lo entendía. Me estaba cortando, estaba cortando mi piel nuevamente, y no entendía el motivo. Porque sinceramente no tenía, no encontraba un motivo para hacerlo.
¿Lo hacía inconscientemente? Si. No entendía el porque. Pero el dolor era mucho mas profundo, mas terrible que cualquier corte que haya echo en mi piel. Tiré la hoja de afeitar en el lava manos, con bronca, con furia. ¿Por qué tenía que pasarme? ¿Cuándo iba a ser el maldito día en donde no lo haga mas? Odiaba mi vida, me odiaba, y odiaba que esto me pase.
Limpié mi herida, la vende y salí de aquel cuarto.
Me encontraba en mi habitación. Recostada en la cama, mis lágrimas aún caían por mi rostro. Miraba por la ventana, como las gotas del lluvia se deslizaban por ellla.
Siento que la puerta de mi cuarto se abre, y entra él.
Pedro.
Sinceramente no sabía como hacía para estar siempre en el momento en que lo necesitaba. Pero él siempre estaba ahí.
- Permiso ¿Se puede?
- Obvio.
- entró y cerró la puerta- Vine, porque necesitaba algo del colegio.
- ¿Algo del colegio? Eso ilógico lo que estas diciendo. Jamás vendrías a buscar algo del colegio.
- Esta bien. No voy a mentirte. Vine porque sentía que necesitabas un abrazo.
- ¿En serio?
- Si Pau. No voy a mentirte.
- Pero no necesito un abrazo -aún no lo miraba a los ojos-
- se sentó a mi lado- No me mientas. Te conozco.
- De verdad Pepe. Anda no me pasa nada.
- ¿Me miras a la cara? Aunque sea cinco minutos.
- No. De verdad. No me pasa nada. No necesito un abrazo.
- Paula, no seas chiquilina.
- No soy chiquilina. De verdad.
- Dale Pau. Te conozco y se que algo te pasa.
- lo miré a los ojos- ¿Para que queres que te mire a los ojos? ¿Para que llore de nuevo? ¿Para sentir verguenza? No quiero Pepe, ya me cansé de llorar.
- No quiero que me mires a los ojos para eso. Quiero que sientas que yo estoy con vos, y necesito decírtelo a los ojos, nada más.
- Pero es raro. No se, te miro y cuando estoy mal, empiezo a llorar. No se que sera. Pero solo me pasa con vos.
- ¿Sinceridad? Por ahí así me estas demostrando lo que te pasa. Yo no voy a reírme de vos, porque llores. Ni tampoco voy a juzgarte por eso. Solo quiero que de una vez por todas confíes en mí. Y me cuentes que te pasa, sin vueltas Pau. Soy tu novio, y no me gusta verte mal.
- mis lágrimas se asomaban por mis ojos- No se que me pasa. Hoy me corté de nuevo,y te juro que no se porque lo hice. Estaba en el baño, y de repente comencé a llorar, y cuando miré mi muñeca me estaba cortando. Tengo miedo, miedo de que siga pasando. Y lo peor, que no sea consciente de que lo estoy haciendo.
- ¿De verdad que no necesitas un abrazo?
- Si. Lo necesito y mucho. - me rodeó con sus brazos y yo posé mi cabeza en su pecho, mojando su remera con mis lágrimas- ¿No vas a decirme nada?
- No puedo decirte nada Pau. No puedo, no me sale. No voy a juzgarte, no voy a decirte que esta mal porque ya lo sabes. Solo voy a decirte que estoy con vos, que yo estoy acá para todo, para lo que sea. No importa el lugar, el momento, la hora. Siempre estoy para todo. Y yo me voy a encargar de que salgas de esto. De una vez por todas, me parte el alma verte llorar, verte mal, verte triste. No me gusta, porque te amo. Y no quiero que estes mal, si vos estas mal, yo también lo estoy. Sos todo Pau, y no quiero perderte, no quiero que te pase nada. No voy a dejar que te pase algo, porque te juro que no me lo perdonaría. Como te dije desde un principio, voy a cumplir mi promesa, sea como sea. No me importa todo lo demás, solo me importas vos, y que seas feliz.
- Te amo tanto Pedro, tanto. Juro que no me va alcanzar mi vida entera para agradecerte todo lo que haces por mí. Sos tanto en mi vida, que me moriría si algo te pasara. Sos tan especial, tan hermoso. Sos tan todo, y no me arrepiento de haberte elegido como novio, de haberme arriesgado por vos. Voy a tratar de salir de esto, voy a tratar de ser feliz y voy a dejar que me ayudes, que me cuides. Te amo con mi vida Pepe. Gracias por cada cosa que haces por mí. Sos esa persona que le da alegría a mi vida. -sonreí, y besé sus labios-
- Te amo tanto chuequita linda. No me imagino mi vida sin vos.
Nos quedamos un rato mas, juntos. Hablando, acostados en la cama.
La tarde pasó así. En mi cama, acostada con él, lo mas lindo del mundo. Siempre las charlas que tenía con Pedro eran especiales, siempre algo nuevo me decía, algo que volvía a abrirme los ojos. Y que me decía que tenía que luchar por mi misma.
Nos quedamos acostados, y al menos yo, me quedé dormida. Ya que sus mimos me daban mucha paz, y me tranquilizaban.
Continuara:
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Perdón por la hora, iba a subir mas temprano pero estaban usando la compu. Espero que les haya gustado. En un ratito subo de la otra nove.
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Cuánta ternura en este capítulo!!!!!!!
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